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Discurso sobre el Estado de la Unión: preparando la campaña

25 Ene, 2012 - - @egocrata

El discurso sobre el estado de la Unión es una de las tradiciones de la política americana que más me gustan. Como todas las tradiciones, es una ceremonia larga, grandilocuente y un poco inútil, pero está llena de detalles fantásticos. Desde la costumbre de dejar un miembro del gabinete fuera del Congreso al recibimiento entre aplausos, los saludos, el entorno, todo es un recordatorio de la historia y triunfos de la republica más antigua del mundo y su elevada idea de si mismos.

Hoy Obama ha pronunciado su tercer discurso del estado de la Unión, y como toca en un año electoral,no ha sido especialmente coherente. Obama, como orador, ha estado excelente, quizás mejor que nunca ante el Congreso. El tipo habla bien, tiene una voz estupenda, y la usa como Dios manda. El contenido, sin embargo, ha sido otra cosa.

El discurso ha sido, esencialmente, una larguísima lista de la compra de ideas y propuestas para crear empleo, mejorar el sistema fiscal y mejorar  la política energética. Siendo como es un año electoral, la probabilidad que la Cámara de Representantes apruebe nada es entre remota y minúscula, así que a la práctica era una larga lista de brindis al sol. Obama es perfectamente consciente de este hecho, así que no se ha matado demasiado en crear una narrativa o visión coherente: el tipo ha lanzado ideas que suenan razonables, son populares y se venden bien, a la espera que los republicanos se lancen contra ellas.

Ha sido, en otras palabras, un discurso de campaña electoral; una primera piedra en el debate de este año. Ha sonado bien, no ha dicho nada que pueda ofender a nadie que sea un republicano convencido, y ha empezado a preparar sus lineas de ataque para el otoño. La propuesta de crear un impuesto mínimo sobre la renta para millonarios (un 30%, la llamada «Buffet rule») , sin ir más lejos, está pensada para Romney por encima de todo.

La única parte del discurso que ha sido más inspirada (y patriotera), como es costumbre, el final: una oda a las fuerzas armadas, recordando a todo el mundo que es el hombre que mató Bin Laden. Para oídos europeos, una cursilada militarista-patriotera típica americana. Para la audiencia de aquí, estoy bastante seguro que ha sonado muy bien, aunque un poco fuera de contexto tras un discurso tan lineal y deslavazado.

Resumiendo: un buen discurso, si uno recuerda su objetivo. Obama esta noche no está dando una visión de futuro; eso es para más adelante, para la convención. La idea hoy era marcar el debate, forzar a los republicanos a llevarle la contraria, y recoger los frutos según Gingrich y Romney se lían a tortazos.