Economía & Política

Segunda disculpa al profesor Navarro, y notas sobre izquierdismo

15 Dic, 2011 - - @egocrata

De nuevo escribimos disculpándonos al profesor Navarro, en esta ocasión debido a selección de datos. El profesor Navarro señala, con razón, que uno debe escoger las cifras de modo que estan sean comparables; los datos de déficit tienen que medir las mismas cosas. Para ello, nuestro estimado colega nos señala que si miramos los datos en la base de dato del AMECO, las cifras vuelven a darle la razón, y que el déficit americano es, de nuevo, superior al español.

Hasta ahí de acuerdo. El problema es que los datos del AMECO recogen las cifras de déficit para Estados Unidos conocidas como on budget, o dentro del presupuesto. La cifra que ofrecía mi compañero de bitácora, sin embargo, es la conocida como total, que incluye tanto el presupuesto federal general como otras partidas que no están en las cuentas anuales. Más específicamente, el superávit de la seguridad social americana (que ronda un 1% del PIB) sólo se cuenta en las cifras totales, haciendo que el déficit, en ese caso, parezca menor, mientras que algunos earmarks y programas de estímulo fiscal también van fuera de libros. Las cifras que ofrece el señor Navarro, por tanto, no es que sean peores; sólo están contando el déficit de forma distinta.

¿Son comparables con las española? Aquí es donde debemos ir al Eurostat, y ver cómo contabilizan el superávit de la seguridad social en los cálculos de la deuda de los países de la eurozona. Aquí es dónde voy a necesitar un poco de ayuda; por lo que sé (que no es mucho – ultimamente leo más sobre el presupuesto americano) la cifra del eurostat sí incluye el balance de la seguridad social. Es decir, el dato español es «total», no «on budget», así que los dos datos de Cives son más comparables que los del profesor Navarro. Si estoy en lo correcto (y este es un tema muy, muy friki de contabilidad nacional que no domino demasiado), seguimos teniendo razón por un tecnicismo. Si no lo estoy (algo perfectamente posible), entonces sí, pedimos perdón.

Lo que sí que me revienta del artículo del Profesor Navarro, sin embargo, es esta idea peregrina que somos «neoliberales». Empezando por el hecho que esto del neoliberalismo es un gigantesco hombre de paja que nadie me ha podido definir bien (vivimos en un mundo en que el FMI está avisando que las políticas de austeridad son contraproducentes, corcho), tildarnos como alegremente conservadores es una tontería descomunal.

Por aquí hemos defendido repetidamente aumentar el gasto en educación preescolar y primaria, dicho una y otra vez que la igualdad de oportunidades debería ser la primera prioridad de la izquierda, insistido en que el estado debe crear una red de protección social extensa y sólida que asegure a los ciudadanos contra imprevistos, pedido impuestos sobre emisiones de CO2, y dicho repetidamente que queremos que España se pareza a Suecia, Dinamarca o Canadá por encima de cualquier cosa. Si tuviera que poner precio a todas estas prioridades, no creo que mi modelo de estado baje del 40% del PIB, acercándose al 45% si estoy de buen humor y quiero una sanidad un poco menos tacaña.

Lo que queremos por esta bitácora (no todo Politikon, por cierto – tenemos blogueros más conservadores por aquí al lado), y que supongo que debe confundir al Profesor Navarro, es hacer todas estas cosas partiendo de la idea que tenemos que ser realistas, diseñar bien esas políticas públicas y, sobre todo, poder pagarlas. Nuestro modelo es la vieja socialdemocracia sueca, los primeros en codificar legalmente una limitación de déficit estructurales al diseñar un estado de bienestar. Queremos una sociedad justa y sostenible, sin dogmas previos. Eso incluye decir que sí, el Banco Central Europeo está lleno de sociópatas, pero también que el mercado laboral español es un anacronismo injusto y regresivo y que la única forma de tener unas pensiones tan generosas como las nuestras es reformándolas en profundidad.

El Profesor Navarro, me temo, cree leer en nuestras propuestas una agenda ideológica y unos fines políticos que la verdad no tenemos en absoluto. Tanto Cives como yo queremos una sociedad más justa e igualitaria; la Holanda del mediterráneo. Si cree que todo aquel que señala que los datos que cita pueden ser erróneos es un malvado capitalista que quiere destruirle, sin embargo, el problema es suyo, no nuestro.