Hemeroteca Politikon - Expectativas racionales

Una simulación de un sistema mayoritario con distritos uninominales para Madrid

5 Dic, 2011 -

Hace pocos días el Partido Popular de Madrid presentó una propuesta de reforma electoral para la Comunidad de Madrid, por la que se pasaría a establecer un sistema electoral mixto basado, por un lado, un tercio de los diputados (43) se elegirían en circunscripciones uninominales, en tanto que los dos tercios restantes (89) se elegirían utilizando el territorio madrileño como circunscripción plurinominal (es decir, como hasta ahora). En Politikon, de hecho, ya le hemos dedicado más de un artículo por cuenta de Roger, Jorge y Thiago, quien además hace notar que no es la primera vez que desde el PP madrileño se propone una reforma electoral (en el mismo año, incluso). Cada uno de ellos hacía hincapié en un aspecto distinto de la reforma. Así Roger habla de las ventajas de tener un diputado electo por distrito, Jorge del peligro que tiene en todos los sentidos elaborar futuribles, algo de lo que también advertí, y Thiago de las manipulaciones que pueden suceder bajo este tipo de sistemas.

Desde luego, no hemos escatimado en detalles. ¿A cuento de qué viene entonces esta entrada? Pues a que desde el PP de Madrid se me han adelantado, simplemente. Si recordáis la última tertulia de Politikon, nada más empezar comenté que, fijáos por donde, un día antes de que los populares lanzasen su propuesta de reforma yo mismo había hecho mi propia simulación de cómo habrían sido los resultados de las Elecciones Generales de 2008 y de 2011 de haber existido un sistema mayoritario basado en distritos uninominales. Lógicamente, como hacer ésto para toda España me habría resultado más tedioso de lo que sería capaz de soportar, elaboré la simulación únicamente para el caso de los diputados que se eligen por la Comunidad de Madrid (que además suele dar más juego al presentarse más opciones políticas).

Así pues, aunque el PP madrileño se me haya adelantado, con esta entrada me gustaría tanto desquitarme del tiempo que dediqué como, por qué no, discutir los resultados que se obtendrían con esta simulación particular, además de sus implicaciones. Aquí os dejo el documento con los datos y resultados de la simulación; tenedlo a mano, porque será sobre el que me basaré en lo que sigue. No obstante, antes de nada creo pertinente explicar someramente las hipótesis que subyacen a esta simulación (si no os apetece, podéis pasar directamente a los últimos párrafos):

1) Como podéis apreciar, no he contado todas las candidaturas que se presentaron realmente en cada ocasión. En 2008 cojo las de PP, PSOE, IU y UPyD; en 2011, a éstas añado la de EQUO. Esto lo he hecho únicamente con el fin de hacer más manejables los datos, nada más. No obstante, no es mucho lo que se pierde; la suma de todas las candidaturas no incluidas no llega en ningún caso al 5% en cada distrito, así que su desaparición no es que sea significativa. Eso sí, tened presente que todos los resultados están (muy) ligeramente sesgados al alza.

2) La configuración de los distritos electorales se corresponde con la que actualmente existe para el caso de los partidos judiciales, que a su vez se corresponde con la de las juntas electorales de zona. Dado que ambos tipos de demarcación se diseñan atendiendo a criterios muy similares a los que consideraríamos deseables a la hora de diseñar unos eventuales distritos electorales, esta elección parecía natural. Para evitar que el distrito correspondiente al municipio de Madrid estuviese desproporcionado he asignado a cada barrio de Madrid un distrito propio, algo que además se ajusta bastante bien a la media de población del resto de distritos. En total hay 41 distritos según mi sistema, 5 más que en la actualidad; aunque atendiendo al hecho de que, en el presente, el número de diputados elegibles por Madrid es algo inferior al que le correspondería proporcionalmente a su población, este ligero aumento de diputados supone incluso una mejora en dichos términos.

3) Como desventaja de la anterior elección de distritos, tenemos el hecho de que éstos no son homogéneos en términos de población. El rango de elctores varía muy considerablemente; así por ejemplo, en el distrito de Torrelaguna se habrían contabilizado alrededor de 15.000 votos, mientras que en el de Leganés se habría llegado a los 110.000 votos. Si suponemos que esta diferencia de votos se corresponde en escala con diferencias en población, puede verse que esta es considerable, quizá excesiva. Sin embargo, no se trata de algo catastrófico, en el sentido de que puede corrgirse en un momento dado; de hecho, la propuesta del PP de Madrid, ya que los distritos son homogéneos en población. Si cabe alguna defensa sobre esta carencia de homogeneidad, podría aducirse que, en realidad, los distritos no tienen por qué ser homogéneos; es más, puede que sea deseable que no lo sean.

Piénsese que, por ejemplo, unimos los distritos de Torrelaguna y de Torrejón de Ardoz de mi simulación para obtener cifras de electores más cercanas a la media. Ahora se elige un sólo representante en el nuevo distrito resultante de esa unión. La pregunta es, ¿qué candidato va a pasearse los municipios de la Sierra de Madrid si conque haga campaña en Torrejón de Ardoz y aledaños obtiene sencillamente más votos? La cuestión es que los votos que puedan agregar esos municipios de la serranía no son significativos en términos de resultados, o mejor dicho, es complicado que lo sean. Sin embargo, esos municipios se encuentran poblados, tienen necesidades propias en todas las áreas, etc. En general, esto viene a ejemplificar algo que ya ha salido anteriormente en otras discusiones: que los diputados no sólo representan a la población de sus distritos, también representan a sus distritos en sí mismos. 100 personas son 100 personas en todos lados, pero lógicamente, no es lo mismo
prestar servicios a ese centenar de personas cuando viven dispersas en un territorio de montaña agrupadas en pueblos de 10 habitantes con una separación de 30 km de distancia entre sí, que a ese mismo centenar de personas fuesen vecinos de la misma comunidad en el mismo bloque de pisos. Cabe pensar si la configuración de distritos debe responder a esa realidad tanto como a la proporcionalidad respecto a su población. Yo, personalmente, me inclino a pensar que sí.

4) En la simulación a dos vueltas, he asumido ciertas premisas a la hora de interpretar cómo se transfería el voto entre candidaturas (ruego que me perdonen de antemano los que no estén de acuerdo). Así, he considerado que en segunda vuelta todos los votos de IU en la primera vuelta pasan al PSOE en la segunda. UPyD es un caso algo más complicado, así que he contemplado las dos posibilidades: que los votos de UPyD se pasen bien al PP bien al PSOE en la segunda vuelta. Podéis encontrar los resultados totales para cada caso en el documento; no obstante, tanto en las señales que he incluído en el mismo como en el mapa que os ofreceré a continuación he tomado como referencia el supuesto de que los votos totales de UPyD se pasan al PP. Sé que es discutible, pero simplemente es una simplificación, al igual que lo es suponer que todos los votos se pasan en masa de una candidatura a otra; en ese sentido, podéis interpretar los dos posibles comportamientos de UPyD como una horquilla de
resultados posibles.

Una aclaración más. En línea a lo que comentaba Jorge Galindo, hay que tener cuidado a la hora de establecer simulaciones (yo mismo os hablé de las implicaciones de la crítica de Lucas en la entrada anterior). No obstante, en este caso el margen de error no es tan considerable como en el caso de simulaciones que contemplen un sistema electoral. Primero, porque nuestro actual sistema posee de por sí una proporcionalidad muy baja, por tanto, los cambios esperados en el comportamiento del electorado previsiblemente serían menores que en caso de ralizarse una simulación con un sistema proporcional puro de circunscripción única, por ejemplo; no obstante, en la Comunidad de Madrid la proporcionalidad es en particular elevada dado el elevado número de escaños elegibles. Segundo, porque aunque pasar de distritos plurinominales a distritos uninominales puede motivar ciertos cambios, en todo caso, es improbable que éstos tuviesen que ver con la aparición de nuevos partidos; en
todo caso, la tendencia de voto tendería a concentrarse entre dos o tres opciones políticas, nada más, si bien puede motivar la aparición de un elemento ajeno a nuestro sistema: los independientes. En definitiva, lo que quiero decir es que los resultados de la simulación son relativamente consistentes, dentro del margen de error esperable y de las posibilidades de cambios estructurales en los parámetros de decisión de los electores, claro está.

Aclaradas las hipótesis de partida, algunas indicaciones para entender los datos del documento. En el número total de votos para cada candidatura en cada distrito, una celda con un borde negro indica que esa candidatura habría obtenido la victoria en el distrito de tratarse de un sistema mayoritario a una sóla vuelta. Una celda coloreada (el color varía según la candidatura) indica que esa candidatura habría obtenido la victoria en un sistema mayoritario a dos vueltas. Como es de esperar, una celda coloreada y rebordeada indica que la candidatura gana por mayoría absoluta (más del 50%) en la primera vuelta, con lo cual, ni tan siquiera llegaría a celebrarse una segunda dado el caso. Ahora sí, os dejo el mapa de resultados que estabáis esperando. Se trata del correspondiente a las elecciones de 2008. No pongo el de 2011, simplemente, porque no es demasiado interesante: el PP gana con mayoría absoluta en todos los distritos menos en el de Puente de Vallecas, en el que gana el
PSOE también por absoluta. No es que resulte muy vistoso, vaya. Sin embargo, el del año 2008 sí que da más juego. Aquí lo tenéis:

Resultados de las Elecciones Generales de 2008 en Madrid por sistema mayoritario a dos vueltas sobre distritos uninominales. Los votos totales de UPyD pasan al PP en la segunda vuelta.

Como decía antes, este mapa refleja los resultados de unas hipotéticas elecciones de 2008 si se hubieran realizado sobre distritos uninominales y a dos vueltas; es decir, en cada distrito se presenta un candidato, los electores votan a su preferido y si ninguna de las candidaturas obtiene más del 50% de los votos, entonces se celebra una segunda vuelta entre las dos candidaturas más votadas. Los distritos coloreados de azul son aquellos en los que el PP ganaría en la primera vuelta con más del 50% de los votos; análogamente sucede en los coloreados en rojo para el PSOE. Seguidamente, los distritos que están rayados son aquellos que no obtienen ningún ganador en la primera vuelta y tienen que pasar a una segunda. En este caso, el color indica qué partido sería el ganador de esa segunda vuelta. Recuerdo, como dije antes, que en términos de transferencia de votos asumo que los votos totales de UPyD se pasarían al PP, aunque lógicamente no tiene por qué ser así. Bajo estas premisas,
de 41 diputados elegibles, 28 habrían sido para el PP y 23 para el PSOE. Estos resultados pueden contrastarse con los que en realidad sucederion en las elecciones de 2008 (suponiendo, claro, que ajustamos el número de diputados a 41 en vez de 36), donde el PP habría obtenido 21 y el PSOE 18, quedando los dos restantes repartidos equitativamente entre IU y UPyD. Las diferencias, aunque no son espectáculares, son significativas.

Por otra parte, si asumimos que de darse segunda vuelta, los votantes de UPyD se pasan en masa al PSOE, entonces los resultados serían de 22 diputados para el PP y de 19 para el PSOE (curiosamente, más cercanos al real ajustado). Por tanto, en general en un escenario a dos vueltas, el PP habría conseguido un resultado entre 28 y 22 diputados, en tanto el PSOE se situaría entre los 13 y 19. Y si el sistema fuese a sólo una vuelta, en 2008 el PP habría obtenido 30 diputados frente a 11 que irían para el PSOE. Como era de esperar, las diferencias en este último caso son más notables.

En cuanto a los resultados de 2011, cabe resaltar algunos aspectos interesantes. Si el sistema es a una sóla vuelta, el PP sencillamente arrasaría, obteniendo 40 diputados frente a 1 sólo del PSOE; cómparse con el resultado real ajustado de 22 frente a 11 respectivamente para cada partido, junto a 3 para IU y 5 para UPyD (y seguramente una eventual entrada de EQUO entre todos estos resultados). Sin embargo, a dos vueltas la cosa se pone interesante. Si los votantes de UPyD deciden respaldar al PP, entonces el resultado final no varía respecto a una sóla vuelta. Esta situación es probablemente la más lógica, no tanto por afinidad ideológica sino más bien porque en buena medida el voto en estas elecciones se ha modulado como voto de castigo hacia el PSOE, lo que hace más factible esta dirección. Ahora bien, supongamos que estos votos, por una casualidad del destino, se pasan al PSOE. En este caso, a dos vueltas el PP obtendría 23 diputados y el PSOE 18, es decir, unos
resultados muy similares a los de 2008.

De todo ésto se pueden derivar algunas conclusiones. La primera es que un sistema mayoritario con distritos uninominales a una sóla vuelta (también conocido como sistema pluralista, como el anglosajón) beneficia al Partido Popular, ya que suele ser la candidatura individualmente más votada en la mayoría de distritos. La segunda es que a dos vueltas las diferencias respecto a un sistema plurinominal, que es el que hay ahora, no son demasiado grandes; en todo caso, se pierde representatividad al desaparecer de escena IU y UPyD, algo que podría provocar su desaparición también de la vida política en el medio plazo. La tercera, pero no la menos importante, es la importancia decisiva que juega UPyD en las elecciones de 2011. Si el sistema es a dos vueltas, los votos de UPyD sencillamente pueden decantar la balanza en casi la mitad de los distritos. Este hecho situaría a UPyD en una posición de influencia que probablemente nunca esperarían alcanzar, lo cual, al menos en términos de
prerrogativas que podrían exigir y obtener por parte de los partidos, abriría nuevas e interesantes posibilidades.

Como siempre, nunca está de más aclararlo: esto es una simulación. Considerad sus resultados con moderación, y por supuesto, no lo intentéis en casa. Estáis avisados.