Economía & Política & Unión Europea

Por qué los alemanes tienen miedo de rescatar a nadie

2 Dic, 2011 - - @egocrata

No hace demasiado, Alemania se enfrentaba un problema difícil de resolver: un vecino cercano en bancarrota necesitaba ser rescatado. Su crédito hundido, su gobierno ahogado en deudas, su economía obsoleta, inflexible y anticuada, los alemanes se vieron forzados a decidir si querían apretar los dientes y ayudar, o dejar que este país vecino hiciera un ajuste brutal él solito, y pensar en construcción europea más adelante.

Ese día, la decisión del canciller alemán fue clara y directa: era el imperativo moral de Alemania de unificar las dos mitades del país,  y con ello dedicar el tesoro, esfuerzo y sudor de los ciudadanos de la Republica Federal en un caro rescate de sus compatriotas del este. ¿A qué precio? Alemania occidental se ha gastado 1,9 billones de dólares en los últimos veinte años, aproximadamente dos tercios del PIB del país el año pasado. Por añadido, dos millones de ossies ha dejado el este del país para mudarse a zonas más prósperas. Esto para asimilar una región que en 1990 tenía dieciseis millones de habitantes escasos, y que a pesar de los pesares, tenía una larga tradición de administración pública competente.

Dicho en otras palabras: hace veinte años escasos, Alemania se propuso rescatar «una-Grecia-y-media», con la diferencia que estaban ayudando a un territorio lleno de gente que hablaba el mismo idioma y había sido parte de su país hacía unas cuántas décadas. Les costó casi dos billones de dólares, una crisis económica descomunal, años de reformas, y aún hoy, dos décadas después, siguen enviado dinero a patadas hacia el este, y la región, aunque no es Andalucia, sigue teniendo unos problemas horribles.

Ahora ir a Frankfurt, Munich o Colonia y decidles que la Unión Europea está en peligro, hay países cerca de la bancarrota y necesitamos otra ración de solidaridad. Solo que esta vez no son 16 millones, sino 130 millones en cinco estados distintos, y lo que se ha cargado la economía no es la incompetencia de la versión comunista del imperio ruso, sino los líderes escogidos democráticamente de cada uno de los estados.

Como dice Tyler Cowen (lo siento, Cives): es muy fácil acusar a los alemanes de ver los problemas de la eurozona como un problema moral de sureños irresponsables y sobrios funcionarios virtuosos, pero los tipos tampoco es que vayan demasiado desencaminados. Saben que mantener un país funcionando con regiones tan increíblemente dispares es algo complicado, caro y que no acabas de pagar nunca, y son ellos los que van a pagar el pato. Si a los catalanes les revienta pagar más impuestos que los extremeños, imaginad la gracia que le hace a un bávaro que le digan que va estar enviando dinero al Peloponeso durante los próximos veinte años, mínimo.

Una unión fiscal, por limitada y escricta que sea, es algo que acaba pagando Alemania. Una intervención del Banco Central Europeo, por muy mágica y monetaria que parezca (algo de magia potagia tiene, esto de crear dinero) es algo que pone en riesgo dinero alemán, y dificulta las exportaciones alemanas. Por mucho que lloremos, es una idea increíblemente difícil de vender. No es un rescate a corto, y lo saben; una unificación es increíblemente complicada. La voluntad política para hacer sacrificios a largo plazo, puede que no esté ahí, simplemente.

Ciertamente, dejar que el euro salte por los aires probablemente sería mucho más caro, mucho más traumático y mucho más peligroso para los alemanes. Pero la idea que alguien que la ha pifiado horriblemente se vaya de rositas y gorroneando es algo que nos revienta profundamente, y cualquier acuerdo en la eurozona va a ser increíblemente complicado, no importa lo horrible de las consecuencia.

Nota al margen: las transferencias fiscales entre regiones, por cierto, son un problema complicado – igualar la renta es posible (Baviera solía ser la zona pobre de la RFA), pero lleva su tiempo. Italia lleva 70 años con ello, y nada. España lleva tres décadas, y parece que esta crisis se ha llevado por delante cualquier progreso conseguido en todo este tiempo. Pero ese es otro tema que dejamos para otro día.