Hispania.

La batalla más triste del mundo

8 Nov, 2011 - - @egocrata

Ayer vimos el final de una historia triste. Un hombre inteligente, sereno, sensato que ha dedicado toda su vida al servicio se enfrentaba a una situación completamente imposible,  una batalla que nunca podría ganar. El viejo centinela esperando en lo alto de un muro agrietado la última invasión bárbara. Un veterano sargento de la Guardia cargando al atardecer en Waterloo. Un pobre recluta iraquí que tiene que detener a los marines en un olvidado secarral. Un candidato a presidente del gobierno intentando defender que un 21,5% de desempleo no tiene nada que ver con él.

El debate de ayer era eso, una batalla completamente desesperada. Una batalla que Rubalcaba nunca podría haber ganado. En la mayoría de estos debates, el candidato del partido en el gobierno tiene al menos alguna cifra, algún dato positivo que puede defender. En este caso, el pobre tipo no tenía prácticamente nada; los únicos logros inequívocos del gobierno (matrimonio gay, ley de dependencia, fin de ETA, no haber destruido el país accidentalmente en un holocausto nuclear) son notas a pie de página al lado de las cifras económicas. Cuando el candidado conservador se puede permitir el lujo de atizarte desde la izquierda hablando de desigualdad, y encima tener razón, es que realmente no tienes nada que hacer.

El debate en sí siguió un patrón claro, cansino, casi inevitable. Rubalcaba no podía hablar de logros, ya que Zapatero no le ha dejado apenas nada. Tampoco quería dedicarse a ofrecer propuestas; su programa está lleno de tontadas de vuelo gallináceo para no perder aún más votos por la izquierda, y reconocer que hay que aprobar más reformas era aceptar que todo lo hecho hasta ahora ha fracasado. El resultado ha sido esta extraña entrevista del candidato perdedor al futuro presidente del gobierno, con el pobre Rubalcaba acusando a Rajoy de tener una agenda oculta que va a destruir todo lo que tenemos. Como si defender este estupendo status quo le dará votos a alguien.

Tras un par de horas de debate, seguimos donde estábamos: sabemos quién ganará las elecciones, y sabemos quién no las pueda ganar. Rajoy sigue sin decir gran cosa, mostrando una disciplina de (falta de) mensaje casi admirable. El PSOE tiene un candidato perfectamente consciente que va camino del matadero y se está tomando esta campaña como un funeral. El gran ganador de este debate, sin duda, fue Carmen Chacón. No sé si es la próxima líder del PSOE (espero que no) pero se ha librado de tener que sufrir esta campaña.

Ahora todo es cosa de cruzar los dedos esperando que lo de Rajoy sea ambigüedad calculada y aversión al riesgo, pero que cuando llegue a Moncloa tendrá cierta idea de lo que está sucediendo. Por favor.