Creo que no hace falta decir nada más.

Es una cifra absolutamente catastrófica; no hay otra forma de describirlo. Y es sólo una de muchas: Tasa de paro juvenil de un 46% (!!!); la peor región, Andalucia, tiene un 31% de paro; un 53% de la población entre 16 y 65 años está desempleada;  y todo esto no incluye aún las pérdidas de empleo por los ajustes en las administraciones públicas autonómicas. Todo lo que puede ir mal en un mercado laboral de una economía avanzada va mal, son cifras horrendas, inanerrables. Cuando menciono estas cifras a americanos diciendo que por aquí no estamos tan mal (un 8,9% de paro en Connecticut) se piensan que estoy mintiendo.

Es difícil decir mucho más. El frenazo de la economía europea ha sido considerable (agredecemos a griegos, Ángela Merkel y Jean Claude Trichet su contribución en este aspecto), pero creo que es rematadamente obvio que el mercado laboral español no funciona en absoluto y debe ser reformado. La tasa de paro en Grecia está por el 16-17%, y ahí están viviendo el apocalipsis. La reforma del PSOE fue más de lo mismo, tristemente.

En fin, no hay mucho que decir. Y desde luego, chapuzas como el rescate número 17 de la eurozona no ayudan en absoluto, pero nuestra insistencia en ignorar lo que hacemos bien y seguir insistiendo en burradas estériles ha sido realmente indecente.

Lo que no acabo de entender sin embargo, es el hecho que el gobierno acabará aprobando una reforma laboral tan singularmente incompetente – reforma que todo el mundo, incluso un tonto con bitácora como yo, veía que era un parche de vuelo gallináceo. ¿Realmente creían que iba a funcionar? ¿O sabían que sólo tendría efectos muy marginales, y que dependeríamos de una milagrosa recuperación europea que nunca ha llegado?

Si es lo segundo, y querían tener una reforma más moderada para salvar las apariencias políticamente, lo datos de hoy debería ser un recordatorio que esta clase de giros, miedos y cautelas no llevan a ninguna parte. Malas leyes producen malos resultados, y tienen un efecto tremendo, horrible, en la vida de millones de personas. Políticamente, eso hace mucho más daño que la imagen de 20.000 tipos en una manifestación por Madrid. Y en el planeta Tierra, hacen daño real a gente ahí fuera.