Bien, ésto es lo que hay. El comunicado de ETA, al contrario de lo que me esperaba de una organización cuya retórica siempre ha sido cercana a la del Frente Popular de Judea, es corto y muy claro: la autodeterminación vasca jamás se va a lograr a bombazo limpio por el simple hecho de que los vascos no quieren que así sea.

Lo que quedaba de ETA ha tenido que llegar a ésta conclusión porque, sencillamente, no había otra opción. Por un lado, la presión policial estaba produciendo la asfixia de la organización armada. Por el otro, la creciente convicción de que la violencia estaba bloqueando, en lugar de apoyar, el crecimiento del nacionalismo vasco de izquierdas.

Pero ojo: no me cabe ninguna duda de que habrá media docena de tarados que considerarán el comunicado de ETA una traición e irán por libre. Probablemente sean los que más tengan que perder y no tengan posibilidad de redención. Pero despreciados por los suyos y perseguidos por la policía, no irán demasiado lejos.

Es evidente que ahora la pelota está en nuestro tejado. Lo primero, antes de cualquier otra cosa, es gestionar de forma pragmática el desarme. Como dije en una ocasión, nadie necesita 500 kilos de cloratita en el caserío si no tiene una plaga chunga de topillos. Yo creo que lo importante es que todas las armas acaben destruidas en un contenedor lo antes posible; si para ello hay que mandarlas a Irlanda, a Francia, a Zumaya o a la madre que los fue a parir, que así sea.

Por otra parte, una reflexión importante. ETA ha matado desde 1960, quince años antes del surgimiento de nuestra democracia. Nuestro sistema político, nuestros partidos políticos, nuestros cuerpos de seguridad, nuestro poder judicial, todos ellos están diseñados y moldeados para vivir en un entorno donde existe un grave problema de terrorismo doméstico. El hecho de que los ministros vayan en A8 blindados con inhibidores; el hecho de que exista la Audiencia Nacional, y en consecuencia, no haya unidad jurisdiccional; el hecho de que exista la actual Ley de Partidos, la misma Ley Antiterrorista, todo se excusa, todo se soporta, por la existencia del terrorismo de ETA. Si hay un hecho que exige una revisión radical, de arriba abajo, de nuestro sistema político y jurídico, es la desaparición de la excusa fundamental para mantener ciertos tics del franquismo más autoritario que perviven hasta hoy. Hay que pensárselo.

Mientras tanto, es el cumpleaños de mi tía. Me he escaqueado de la fiesta, pero me están descubriendo. Permanezcan a la espera.

Seguiremos informando.