Economía

Dos gráficas para relativizar la mejora de la competitividad española

13 Sep, 2011 - - @kikollan

Esta semana se publicó el informe sobre competitividad del World Economic Forum y la prensa puso bastante énfasis en la mejoría de nuestro país: España ha subido seis posiciones en el ranking, pasando del puesto 42 al 36, aunque aún lejos del puesto 29 que ocupó en 2008.

Personalmente tomé la noticia con escepticismo, extrañado de que tanto vaivén en cuatro años pudiesen ser significativos. ¿Es razonable tanta variación en un parámetro estructural como la competitividad? Entiendo que debería ser un factor más rígido y difícil de cambiar en el corto plazo. Con esa idea dándome vueltas decidí dar un vistazo al informe y a los datos.

A continuación tenéis los datos índice de competitividad en términos absolutos (en lugar del ranking) y su evolución desde 2005:

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Nota. Podéis investigar versiones interactivas de las figuras usando Public Data.

  • Se observa el empeoramiento de la competitividad española en 2008/2009 y la ligera mejora este año. Pero los cambios son relativamente pequeños.
  • Algunas tendencias generales sí se destacan: La competitividad de EE.UU. lleva años cayendo, justo al contrario que China, mientras que la Unión Europea y la OECD están estancadas.

Volviendo al caso español, el informe explica algo interesante cuando señala que el ascenso de España en el ranking se debe a ligeras mejoras en distintas áreas, pero también al peor comportamiento de economías que nos habían superado. Lo que el informe no aclara es porque España perdió tantas posiciones en los dos años anteriores (¿Ideas? Si alguno revisa los informes anteriores que lo comente).

He preparado otra gráfica tratando de mostrar los vaivenes recientes del índice en un contexto global y de largo plazo. En concreto he representado el índice de competitividad y la renta per capita para un montón de países.

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  • No es una sorpresa comprobar que la correlación es fuerte, los países competitivos son más ricos o viceversa. Pero vamos con lo más interesante: veréis que la competitividad de algunos países se ha visto muy castigada —como la de EE.UU., España o Grecia— pero que los cambios no son drásticos cuándo se toma el mundo en su conjunto como referencia.

Con esto no pretendo negar los vaivenes del índice, pero si relativizarlos: creo que los cambios en el ranking exageran tanto el deterioro de la competitividad española como la recuperación posterior. Sencillamente es pronto para juzgar las consecuencias de un contexto tan convulso.

En resumen, los análisis a corto plazo son útiles y necesarios, pero nunca deberíamos perder la perspectiva del tiempo. Siempre pongo el mismo ejemplo sobre este asunto: el aspecto de la crisis en EEUU con perspectiva de 1790.