Llego tarde para aportar demasiado sobre las propuestas de Merkel y Sarkozy en la minicumbre de esta semana, pero lo cierto es que hay poco que añadir. Hay cosas que suenan bien, hay otras que son inaplicables, y otras que podrían ser muy útiles si se hicieran como Dios manda, pero que tristemente nadie parece atreverse a ponerlas en práctica. Iremos por partes:

a. Consejo de economía y euros y harmonía cósmica de gobierno

Otra puñetera comisión, con otro alto representante que estará por ahí perdiendo el tiempo. La gloriosa política exterior de la Unión con su glorioso Alto Hechicero Comisario Ministerial de Exteriores o comoquiera que se llame el cargo ahora dan una idea de la efectividad sobre esta clase de protestas.

b. Limitar déficits en las constituciones

Es una idea que suena bien, pero que es rematadamente estúpida a la práctica. Está claro que los países de la eurozona con déficits excesivos se meten en crisis económicas monumentales, y encima su irresponsabilidad crea contagios que afectan al resto. Esto debe evitarse. El problema es que una reforma constitucional es, casi siempre, un procedimento que requiere supermayorías, y estoy bastante seguro que un número nada trivial de países no serán capaces de aprobar ese cambio.

Esto, por supuesto, sin meterse en la discusión sobre si colocar estos límites en una constitución tiene sentido. Si lo haces demasiado inflexible, vamos a tener gobiernos recortando gasto salvajemente cada vez que hay una recesión (¿superávit cuando crecemos? ¿alguien ha hablado con un político últimamente?), sin que haya un gobierno central que pueda cubrir las partidas de gasto más urgentes (pensiones, seguro de depósitos bancarios, prestaciones de desempleo). Si la hacemos demasiado abierta, no hace falta ser un genio para ver que la demanda de contables expertos en el sector público con espíritu creativo crecerá enormemente, y la normativa será ignorada. Los tratados ya tienen ahora mismo un límite al déficit público, y mira lo bien que nos ha ido.

c. Retirar fondos estructurales a quien se porte mal

Aunque parezca mentira, es la primera medida más o menos seria del lote: por fin un incentivo para portarse bien y no esperar ser rescatado.Una lástima que lo que consigues con esta medida es hacer la situación presupuestaria de la víctima aún más desesperada, aumentando la probabilidad de contagio. Clásico.

La clase de castigo que todo el mundo espera pero que nadie se atreve a mencionar es oficializar lo que ya está sucediendo: si un país se la pega y debe ser rescatado, un grupo de funcionarios muy amables vuelan desde Bruselas y te escriben un plan de ajuste y reformas estructurales estupendo. Si te portas mal y amenazas con romper la eurozona, los adultos vienen y te quitan el juguete hasta que te portes bien.

d. Tasa Tobin:

La única idea sensata de la lista, siempre y cuando se implemente bien. La idea sería (o debería ser) utilizar la recaudación de este impuesto para crear un fondo de garantía de depositos, europeizando casi por completo la regulación bancaria de la unión monetaria. Expliqué por qué garantizar depósitos era necesario hace unos días, repasando cómo el impuesto puede utilizarse para ello hace unas semanas. Es una idea estupenda, ciertamente. Es por eso que no acabo de creermela.

Dos problemas. Primero, y más obvio, ni Merkel ni Sarkozy han hablado sobre qué narices pretenden hacer con este fondo. Utilizar lo que se recaude para financiar rescates y garantizar depósitos (nota: ambas cosas vienen a ser lo mismo) es el uso más obvio, pero con estos dos que algo sea obvio y razonable no quiere decir gran cosa. Segundo, la dichosa tasa (que repito, creo que es una muy buena idea, incluso si no se aplica a escala global) ha aparecido en escena unas catorce veces en los últimos tres años, casi siempre de la mano de Sarkozy, un nunca ha llegado a buen puerto. Contando que los Gnomos de Zurich y demás gente con altavoces enormes están en contra, los políticos europeos, siempre tan valientes, probablemente avanzarán hacia la retaguardia a la que les miren mal.

e. Resumiendo:

Si la idea de la tasa Tobin, por algún milagro inexplicable, resulta que es llevada a buen puerto, quizás haya esperanza. En vista de lo que tenemos sobre la mesa ahora mismo, sin embargo, seguimos sin tener soluciones claras. El BCE está manteniendo con vida la eurozona por ahora a base de comprar deuda (sin «imprimir moneda» – están esterelizando las compras), pero no es algo que no pueden hacer eternamente.  Cuando eso se acabe, estaremos otra vez en las mismas. Para variar.

Y oye, no será por que no haya formas de salir del pozo. Pero parecen obcecados en ignorarlas.