amo al líder & Política

El presidente de mentira

21 Jul, 2011 - - @egocrata

Hace menos de dos meses, el Partido Popular se planteaba presentarse a las elecciones en la Comunidad Valenciana llevando como cabeza de lista a un político que llevaba años siendo investigado por corrupción. Ese político, y todo el círculo que participó en en la trama bajo investigación, eran perfectamente conscientes que lo que habían hecho era como mínimo cuestionables, y probablemente ilegales. Su abogado defensor, pagado por los líderes del partido, sabía eso también. Los líderes del partido en Madrid, por supuesto, eran perfectamente conscientes que era muy posible, incluso probable, que el político en cuestión acabara sentado en el banquillo y condenado por un delito de soborno, cohecho o algo peor.

Aún así, con todos estos datos sobre la mesa, los líderes del Partido Popular en Madrid decidieron que llevar este tipo como candidato a la presidencia de la Generalitat Valenciana era una buena idea. O quizás peor, a pesar de saber que era una idea espantosa no se atrevieron a pedirle al tipo que no se presentara, o no fueron capaces de apartarle de listas. Cuando dos meses después de las elecciones el político, Francisco Camps, era acusado formalmente de corrupción y forzado a dimitir, todos esos líderes del PP que han insistido por activa y por pasiva que confiaban en él tienen que dar explicaciones, y contarnos qué demonios estaban pensando.

Para empezar, nos tienen que contar si toman a los votantes por idiotas o creen que las instituciones son un cortijo, o ambas cosas a la vez. Es realmente impresentable que dos meses después de vender a los electores que el mejor líder para Valencia ahora mismo es Francisco Camps tengan la jeta de tirar el tío por la borda al cabo de un rato. Aceptar alegremente que toda la campaña electoral partía de una mentira es realmente impresentable; si tuvieran la más mínima vergüenza deberían estar pidiendo disculpas y hablando de repetir elecciones, no felicitándose de lo muy sacrificados y generosos (¿en serio? ¿en serio?) que son.

Más allá de estos detalles, no estaría de mas que en vez de darse palmaditas en la espalda alguien nos explique por qué creen que lo mejor que pueden hacer con un tipo acusado de cohecho (y  repito, no hace falta condena para que algo sea inaceptable políticamente) es prometerle un cargo de responsabilidad después de las elecciones, cuando Rajoy las gane de aquí unos meses. En LD hablan de embajador en el Vaticano, cosa que tendría su guasa; parece que para el PP no basta con presentar alguien que acepta regalos de empresas que reciben contratos públicos, sino que además creen que es una buena idea que represente a España como reserva espiritual de occidente ante el papado.

La dimisión de Camps no es un ejemplo de buena gestión de Rajoy o de responsabilidad de ninguno de los implicados. Es un puro ejercicio de cinismo de políticos que no creen que las instituciones que gestionan o se toman a los votantes en serio.