Economía & Unión Europea

¿Cómo puede abandonar alguien el euro?

11 May, 2011 - - @egocrata

Alguien preguntaba en los comentarios por ahí abajo qué sucedería si Grecia o cualquier otro país de la eurozona decidiera abandonar el euro. Es algo que hasta hace unos meses era una locura, pero que empieza a ser visto como una opción casi razonable, en parte porque cada vez parece más obvio que Grecia nunca debería haber entrado en la moneda única.

Hay buenos motivos que explican por qué aún no se ha hecho, sin embargo. La economía griega puede parecer un desastre ahora, pero muchos temen (con razón) que el resultado de una salida del euro sea aún peor para los griegos.

Primero, porque una salida del euro llevaría aparejado, de forma casi inevitable, dejar de pagar la deuda del país. Esto suena como algo atractivo («¡jodamos a los bancos!») pero como comentaba el otro día, es mucho más doloroso que prácticamente cualquier alternativa. Dejar de pagar deuda equivale a dejar de tener acceso a los mercados de inmediato, algo que se traduce en el caso griego a no poder pagar un 25% del gasto público de inmediato. No estamos hablando de un recorte gradual del déficit, sino de dinero que deja de estar ahí de un día para otro; dinero que no puede ir a pensiones, sanidad ni nada por el estilo.

El segundo problema es que la devaluación de la moneda volatilizaría todo el sector bancario del país, incluyendo los ahorros de toda la población. Ahora mismo los griegos tienen sus ahorros y préstamos en euros; si mañana decimos que todo debe convertise en dracmas, el pánico bancario será inmediato, con todos los ahorradores desesperados en conservar moneda fuerte en efectivo. Esto se cargaría los bancos de inmediato, así que sería necesario imponer un corralito a la argentina, evitando que la gente saque dinero.

Los problemas no acabarían ahí, sin embargo: Grecia, y los bancos griegos, se ha endeudado en euros, no en dracmas. Un cambio de moneda (y la caída brutal e inmediata de esta – todo Dios que puede sacar dinero de Grecia lo hará) hará que esas deudas enormes que tienen ahora se conviertan en montañas impagables de dinero en divisa extranjera. Por mucho que el estado griego haya dicho que no paga, los bancos y empresas con créditos en el exterior no pueden hacerlo, así que se irían a hacer gárgaras igual. Y mientras el gobierno se niegue a pagar al menos parte de la deuda, los bancos seguirán sin acceso a crédito en el exterior, así que la economía estará ahogada por falta de capital durante mucho tiempo.

Y por supuesto, queda el último problema, tan tonto como fundamental: el papel moneda griego, y sacar a la calle billetes en dracmas. Hacer eso en pocos días será una pesadilla; y como más se alargue la transición, menos efectivos serán los controles de capitales y más dura será la caída en quiebras de bancos, fugas de capitales y demás minucias. En vista de la épica incompetencia del sector público griego los últimos años, esta transición, si se hace, se hará mal.

Resumiendo: si Grecia no ha salido del euro aún no es sólo para proteger a banqueros franceses y alemanes (que también), sino porque hacerlo haría que una crisis económica descomunal se convirtiera en algo aún peor. No estoy nada cómodo con recomendaciones del estilo «ajuste duro primero, todo irá mejor después», que es lo que esencialmente sería una bancarrota-y-vuelta-al-dracma. El problema, claro está, es que el modelo actual no está funcionando en absoluto, así que tenemos que encontrar otra solución que no incluya torturar la economía de un país durante una década para que aprendan. Una bancarrota «pre-negociada» con controles de capitales muy estrictos puede que sea una opción mejor, pero a estas alturas estamos escogiendo entre posibles desastres, no entre lo bueno y lo malo.

Y por supuesto, siempre puede suceder que la gente vote con los pies, el pánico bancario suceda igualmente y Grecia sea sacada a patadas del euro de todos modos, sin que Merkel y familia puedan hacer nada por impedirlo. A veces tengo la sensación, de hecho, que esto es lo que los alemanes desean secretamente estos días, para sacarse de encima el problema. El problema será entonces el posible contagio a otros países de la periferia, un riesgo que creo es menos serio de lo que parece. Por muy mal que esté Portugal e Irlanda, su sector público no era el putiferio incomprensible que era Grecia. Al menos ahí aún recaudan impuestos.