Antropología & Sociología

Los afectos medievales y la religión

19 Abr, 2011 - - @jorgesmiguel

Mucho de lo que nos parece contradictorio -la intensidad de su piedad, la violencia de su temor del infierno, sus sentimientos de culpa, su penitencia, los inmensos estallidos de alegría y jovialidad, la llamarada súbita y la fuerza incontrolable de su odio y beligerancia-, todo esto, como los rápidos cambios de humor, son en realidad síntomas de la misma estructura social y de personalidad. Los instintos, las emociones, se descargaban más libre, más directa, más abiertamente que en tiempos posteriores. Sólo a nosotros, en quienes todo es más moderado, contenido y calculado, y en quienes los tabúes sociales están construidos mucho más dentro del tejido de la vida intelectual como autocontrol, nos parece contradictoria esta intensidad desnuda de la piedad, la beligerancia o la crueldad. La religión, la creencia en la omnipotencia de Dios para el castigo o el premio, nunca tiene por sí misma un efecto «civilizador» o moderador de los afectos. Al contrario, la religión es
siempre exactamente tan «civilizada» como la sociedad o clase que la sostiene.

Norbert Elias, El proceso de civilización