Leyendo artículos como este por Escolar sobre el rescate financiero de Portugal es fácil llegar a creer que la Unión Europea estaba muerta de ganas de enchufar una millonada en préstamos a nuestros vecinos. Esto de rescatar es un eufemismo; lo que está haciendo la malvada Merkel es un chantaje obligando a un pobre gobierno periférico a torturar a su población para hacer felices a los banqueros.

Hay un pequeño problema: la alternativa a este «chantaje» era infinitamente peor. Dejando de lado el hecho que han sido los mismos políticos portugueses los que han renunciado a su soberanía de forma voluntaria (llevan una década sin querer hacer su trabajo), Portugal, en el euro, sin rescate, estaría en una situación infinitamente peor de la que están ahora.

El estado portugués, ahora mismo, gasta algo más de cuatro euros por cada tres que recauda (posiblemente algo más que eso  – contabilidad creativa), sin la más mínima expectativa de cerrar este agujero. Los políticos han sido incapaces de aprobar reformas o recortes, así que es bastante obvio que no lo van a solucionar a corto plazo. Con el déficit sin visos de reducirse y la deuda por las nubes, uno no tiene que se un genio para darse cuenta que prestar dinero a esta gente es algo absurdo. Todo el mundo va a pedir tipos de interés altísimos, y no los pueden pagar. Suspensión de pagos.

¿Qué quiere decir eso, a efectos prácticos? En un primer momento, que el estado pierde todo acceso a los mercados financieros internacionales. De golpe y porrazo, el gobierno tiene que reducir el gasto público un 25%, y lo tiene que hacer ahora. No por que lo pidan los bancos, sino porque no hay dinero – sin deuda, la restricción presupuestaria es inamovible. Este recorte, no hace falta decirlo, acostumbra a crear un boquete gigantesco en la economía de cualquier país, así que la situación sería de hecho aún peor. Y eso sin entrar en detalles como ver como tu sistema bancario se va tomar por saco, entre otros temillas sin importancia. Una bancarrota soberana es una catástrofe económica de primer orden, que hace que cualquier rescate parezca una estancia en un balneario a su lado.

Lo realmente aterrador para Portugal, sin embargo, es que aparte de todos estos desastres ya descritos le tenemos que sumar otro: no tienen moneda propia. Cuando un estado se despeña alegremente renunciando a pagar deudas, su divisa acostumbra a seguir el resto de la economía al barranco. Dependiendo del grado de ortodoxia / desprecio por sus asalariados del banco central, el país puede aprovechar la pérdida de valor de su moneda para reducir el valor de su deuda a golpe de inflación. Mientras tanto, la devaluación hace las exportaciones mucho más competitivas (natural, ya que te estás empobreciendo), así que uno puede salir del agujero intentando vender cachivaches al resto del mundo.  Los portugueses no pueden hacer eso; lo suyo es algo parecido a la Argentina del corralito. De hecho, es peor: los argentinos se metieron en ese atolladero ellos solitos sin pedir ayuda a nadie, mientras que Portugal tiene un montón de tratados internacionales atándoles a la eurozona. Si quieren salir, les va a costar… y lo
que es peor, seguirían en un problema horrible.

Supongamos que Portugal decide volver al escudo, y que el resto de Europa les deja. Es la Islandia ibérica. La moneda se despeña, la economía se hace más competitiva y…. las deudas del país siguen siendo en euros, así que ahora están más endeudados, no menos. Sí, los tipos ya han decidido no pagar, pero eso los deja sin acceso alguno a los mercados, sin poder emitir deuda, y sin que nadie quiera aceptar escudos sin pedir mucho dinero a cambio. Preguntadle a Argentina si esto es algo divertido, y ya veréis que os dicen. Hasta que no acepten al menos pagar parte de lo que deben, nadie les dará un duro – y no hace falta que diga que llegar a un acuerdo es un proceso duro, largo y difícil, que te dejará la economía del país confundida y maltrecha durante años.

¿Os habéis preguntado alguna vez por qué los países aceptan los planes de ajustes del FMI cuando se meten en problemas? Bueno, este es el motivo. Por muy malo y doloroso que sea un plan de ajuste estructural (y Grecia, Irlanda y Portugal se van a comer un repaso la mar de estupendo) la alternativa es mucho peor. Lo trágico, y que parece que todos los comentaristas tan preocupados con la pérdida de soberanía de estos estados, es que todos tenían una forma muy sencilla de evitar caer en este desastre: tener una política presupuestaria razonable y pasar reformas estructurales antes de la crisis. No reformas «de derechas», por cierto; uno puede ser Holanda, Finlandia, Alemania o Austria sin problema, siempre que no tengas tu economía llena de leyes estúpidas (*cof* mercado laboral español *cof*) y no hagas tonterías fiscales graves.

Cuando construímos la eurozona, los líderes europeos se creyeron, de forma un tanto ingenua, el fantasma de todos los horrores descritos arriba bastaría para evitar que nadie hiciera demasiado el mandril. Bueno, nos equivocamos. Lo que no pueden pretender los políticos irlandeses, portugueses o griegos que los contribuyentes alemanes les vengan a sacar las castañas del fuego así, por la patilla, sin que al menos les puedan exigir que pongan la casa en orden.

Queda el último detalle, eso que estamos salvando los bancos franceses y alemanes. Bueno, sí, eso es parte de lo que hacen estos rescates. Y sí, es bastante injusto, pero esto es sólo a corto, no a largo. Merkel ya armó un pollo considerable hace unos meses cuando dijo en voz alta que el fondo estructural permamente incluiría un mecanismo para reestructurar la deuda (traducción: «estados diciendo que pagarán menos de lo que deben»), así que los bancos no van a ver todo el dinero que prestaron a buen seguro. Recordad, los préstamos del rescate sólo son hasta el 2014-2015, después habrá reestructuración.

Resumiendo: ¿hemos rescatado a Portugal? Ya lo creo. ¿Les va a doler? No os podéis hacer una idea. ¿Son un protectorado europeo con soberanía limitada? sí, y no bien que se lo han buscado. Portugal es una democracia, y lleva diez años escogiendo políticos que no tenían el más mínimo interés en arreglar problemas. Entraron en el euro porque quisieron, no porque les obligaron.

(A todo esto, ¿por qué Gordon Brown es uno de los mejores políticos británicos de los últimos cincuenta años? La decisión de no entrar en el euro. El Reino Unido se ha librado de una crisis de la deuda descomunal gracias a mantener la libra esterlina, no otra cosa).