americanadas & ingeniería institucional

Pequeño manual presupuestario americano (I)

14 Abr, 2011 - - @egocrata

Llevo unos días recibiendo preguntas dispersas por Twitter sobre el extraordinariamente confuso proceso presupuestario americano, y qué clase de catástrofe amenaza cerrar el gobierno federal esta semana. Entiendo que es bastante complicado, y entiendo que nadie lo ha explicado demasiado bien (artículos como este no ayudan – cielos). Dado que vamos a estar hablando de política fiscal americana constantemente en los próximos meses, ahí va una pequeña hoja de ruta. Veamos.

  • 1. Presupuestos federales para el 2011:

Los presupuestos del gobierno federal americano van de octubre a septiembre. Como comentaba el otro día, el partido demócrata, en su infinita incompetencia, decidió que esto de aprobar unos presupuestos cuando tenían mayoría era un riesgo político intolerable (¿!), así que hasta principios de abril el gobierno federal estaba operando con sucesivas prórrogas de unos pocos días o semanas.

El acuerdo presupuestario de la semana pasada, ese que se cerró un par de horas antes de cerrar el gobierno federal, era sobre estos presupuestos del 2011 – es decir, hasta septiembre.  Sí, suena absurdo, pero ya os avanzo que esta palabra aparece a menudo al hablar de presupuestos en este país.

Hay varias cosas que comentar. Lo primero de todo, el presupuesto está pactado, pero aún no ha sido aprobado. El viernes a última hora John Boehner, el líder de los republicanos en la Cámara de los Representantes (que no el Congreso – recuerdo) llegó a un acuerdo con Harry Reid, líder de los demócratas en el Senado y con Barack Obama para cerrar las cuentas del 2011. Como la cosa se estaba haciendo tarde, mal y a rastras, el Congreso no votó el presupuesto directamente, sino sólo una extensión de gasto de una semana para darse tiempo a redactar los últimos detalles y aprobar las cuentas mañana jueves.

Ahora es cuando viene lo divertido. El viernes la noticia fue que el acuerdo implicaba una reducción de 38.000 millones en el gasto. A mí me pareció una derrota para los demócratas, y no fui el único. A esas alturas sólo habíamos visto las declaraciones de Boehner, Reid y Obama, y eso es lo que decían habían hecho. Esta semana, sin embargo, hemos empezado a ver los detalles del acuerdo, y resulta que una parte muy considerable de los recortes son de hecho trucos contables; dinero que no iba a ser gastado es contado como ahorrado, etcétera. ¿Cuál es el recorte real? Depende de cómo lo contemos, la cifra va de 11.000-15.000 millones a unos realmente ridículos 352 millones.

La primera cifra es (por lo que entiendo de contabilidad, que es poco) más realista, pero sigue siendo mucho menos significativa de lo que parecía en un principio. Recordad, Boehner quería 32.000 millones, el Tea Party 100.000, y parece que al final se ha quedado, a mucho estirar, en 15.000 – en una negociación en que Obama ha quedado como el tipo que ha sido capaz de ceder lo indecible para llegar a un acuerdo en el último momento. Hay muchas voces en la derecha que están muy, muy, muy cabreadas con estos números, incrédulos que Boehner aceptara este acuerdo en vez de cerrar el gobierno y fuera. Tan cabreadas, de hecho, que algunos observadores comentan que es posible (no probable, pero sí posible)
que la Cámara de Representantes vote en contra de este acuerdo, cerrando el gobierno pasado mañana. Imaginaros la cara de tontos que se les quedarían a los líderes republicanos entonces. No creo que suceda, pero los demócratas están listos para hacerle la cama.

Por cierto, no preguntéis por qué los presupuestos no se prorrogan automáticamente si el Congreso no es capaz de votar uno nuevo, como pasa en el resto del mundo. No tengo ni idea. Y no, no tiene puñetero sentido.

En el siguiente artículo – el límite de deuda federal y los presupuestos del 2012. Política fiscal para aburrir.