americanadas & Presupuestos

Los republicanos muestran sus cartas

6 Abr, 2011 - - @egocrata

Ayer Paul Ryan, el jefe del equipo presupuestario de los republicanos en el Congreso, presentó las líneas generales de su proyecto presupuestario. Su contenido, a decir verdad, me ha sorprendido bastante: sabía que los republicanos se habían ido al monte, pero esta propuesta es mucho más radical y deshonesta de lo que esperaba.

¿Cuáles son las propuestas de Ryan? Ezra Klein tiene un buen resumen aquí; es básicamente una lista de máximos del movimiento conservador medio, sin ni un sólo guiño para buscar consensos. Es, para decirlo de algún modo, como si un gobierno en minoría del PP presentara unos presupuestos redactados por Pío Moa, Federico Jiménez Losantos y César Vidal, bajo la inspiración intelectual de Juan Ramón Rallo y Santiago Niño Becerra, y pidieran a CiU y PSOE que les apoyen. Es un programa muy, muy, muy radical, que incluye rebajas de impuestos para las rentas altas, brutales recortes de prestaciones sociales, derrogación inmediata de la reforma de la sanidad y la reforma del sistema financiero y privatización de Medicare (la sanidad pública para jubilados), entre otras perlas.

La idea, según Ryan, es controlar el déficit público – y lo hace bajando el gasto público en el país con el estado de bienestar más raquítico de occidente, y bajando los impuestos a los ricos en el país que menos recauda de la OCDE. Aunque los republicanos se han pasado el día proclamando que su programa reducirá la deuda pública, un vistazo rápido a los números deja bastante claro que muchos de sus supuestos son increíblemente optimistas (para no decir «pura ficción«). La CBO, el árbitro del Congreso en materia presupuestaria, ya ha dejado claro que este presupuesto aumentaría la deuda pública en los próximos diez años, aparte de representar una brutal reducción de servicios para amplísimas capas de la población.

En un país normal esta propuesta sería recibida como lo que es, un documento lunático de un partido que no tiene la más mínima intención de llegar a ningún consenso. En Estados Unidos, sin embargo, esta clase de cosas hacen que te llamen «valiente» y «alguien que se toma los problemas con seriedad»; los medios, en general, creen que cualquier cosa que cabree a los liberales (progresistas, en lenguaje local) algo debe tener de bueno. No importa que los republicanos estén proponiendo cosas que hacen que Ronald Reagan parezca comunista (recordad: San Ronie subió impuestos. Ocho veces): el debate parte de lo que digan los conservadores y listos.

Lo más cargante, por descontado, es el cinismo extremo de todo este asunto. Los republicanos se pasaron toda la campaña electoral acusando a los demócratas de recortar Medicare en su reforma de la sanidad, y diciendo que protegerían este sistema. La propuesta de Ryan no recorta Medicare; lo elimina completamente,  y encima lo substituye por una versión castrada, ineficiente y tacaña del sistema de seguros privados y subsidios de la reforma de la sanidad de Obama.  Por descontado, para los no jubilados, esto de sanidad regulada o subvencionada nada – los tipos están más que contentos recortando prestaciones a ancianos y denengándolas al resto de la población por completo.

¿Dónde va el dinero ahorrado? Esto es lo más divertido. Por un lado, a una reforma fiscal – una reducción de impuestos. Mostrando lo que lo que realmente les importa, sin embargo, esta «rebaja» está dirigida casi única y exclusivamente a las rentas altas. No sólo eso, por cierto – Paul Ryan, en su propuesta del año pasado, complementaba este cambio con una subida de impuestos para el resto, algo que ya es de traca. En la propuesta presentada hoy no llega a este nivel de detalle, pero la idea general (recortar servicios para reducir impuestos a los ricos mientras pretendes reducir el déficit) es la clásica pantomima de los republicanos.

Estas son las propuestas. En un mundo normal los demócratas, que controlan la Casa Blanca y el Senado, deberían salir en tromba y decir que ni hablar, nunca de los jamases y oponerse de plano. La propuesta de Ryan no es sólo draconiana, inútil y regresiva; está cargada de ideas increíblemente impopulares. Medicare es (de lejos) el programa más popular del gobierno americano, y decir que quieres abolirlo debería ser algo casi suicida. El pequeño problema es que los demócratas son, ante todo, profúndamente idiotas, así que Dios sabe cómo reaccionarán.

Mi intuición es que en este caso, y sin que sirva de precedente, van a oponer resistencia. El principio del fin de la mayoría republicana en el Congreso fue la propuesta de Bush el 2005 de privatizar parcialmente el sistema de pensiones americano – al igual que Medicare, un programa muy popular. Obama tiene una tendencia bastante cargante (Zapateril, incluso) de siempre querer parecer conciliador, pero creo que las bases del partido (y gente como Nancy Pelosi) se rebotarán lo suficiente como para forzar una batalla donde tienen las de ganar.

La cuestión básica, en este caso, es que la mayoría republicana del 2010 no es realmente una mayoría social «antiestado» – es un artefacto de una economía en problemas, una participación baja (muy blanca y muy anciana), y una movilización muy fuerte de la derecha histérica en las urnas. Estados Unidos es más conservador que Europa, pero la mayoría de votantes no creen que decirle al abuelo que si no puede pagarse un transplante que se ponga a trabajar para pagárselo es una buena idea. Especialmente si el dinero público que hubiera pagado este transplante se ha ido a rebajar impuestos a banqueros y otros encantos, por descontado.

Eso, sin embargo, es a medio plazo. A corto los republicanos están dispuestos a cerrar el gobierno si los demócratas no aceptan sus estúpidos (y básicamente simbólicos) recortes de gasto para este año – y están encantados con ello. Esta gente no está aquí para consensuar nada o pretender que gobiernan. Espero estar en lo cierto, pero creo que estos excesos, a medio plazo, acabarán pasándoles factura.

A corto, sin embargo, este país no lo gobierna ni Dios.