amo al líder & Política

El extraño caso del electorado menguante

8 Feb, 2011 - - @egocrata

No es ninguna novedad si digo que las elecciones primarias nunca me han entusiasmado, especialmente si son utilizadas sin adaptar el partido político que las practica de forma más o menos racional. Dicho esto, como método de selección de candidatos electorales no es del todo malo, especialmente si sirve para que la vieja guardia de una formación demasiado aterrada para cambiar se lleve un buen susto de vez en cuando.

Cuando hace unas semanas se anunció que el PSC iba a celebrar unas primarias para escoger un candidato a la alcaldía de Barcelona tuve menos dudas. Aunque Jordi Hereu ha sido mucho mejor alcalde de lo que parece (dejando de lado la enorme pifia del tranvia de la Diagonal), es cierto que mirando las encuestas el hombre no sale demasiado bien parado.  José Rodríguez tiene razón que uno siempre tiene que andar con cuidado cuando se hacen sondeos sobre primarias, pero creo que podemos decir que hay una probabilidad decente que Montserrat Tura tenga más opciones de ganar la alcaldía. Desde este punto de vista un poco limitado creo que podemos decir que al menos pensar en cambiar de candidato tiene sentido, aunque esta decisión se esté tomando con seis meses de retraso.

La campaña de momento ha sido más que interesante. Los candidatos han debatido y debatirán mucho, así que por una vez y sin que sirva de precedente podremos escuchar en qué se diferencian y qué tal se manejan en campaña. Aunque los manifiestos de campaña son bastante tontos y ambos políticos no están demasiado lejos ideológicamente (son del mismo partido, al fin y al cabo) uno votante podrá decidir a partir de más datos aparte de la telegenia de los presentes. Es un paso adelante.

Todo este alegre tono pastoril, sin embargo, se me pasó de golpe cuando alguien me señaló por Twitter la composición del electorado en estas primarias. Resulta que el PSC en la ciudad de Barcelona tiene 3.425 militantes (no, no me he dejado un cero) y 8.617 simpatizantes; siendo la diferencia entre unos y otros que los primeros pagan cuota. Que en una ciudad de 1.600.000 habitantes el partido que controla la alcaldía apenas alcance a atraer a la militancia a un 0,2% de la población es, como poco, triste, y probablemente algo bastante peor.

Para empezar, si echamos un vistazo a nuestros vecinos europeos una tasa de militancia bastante baja. España está por debajo de la media europea en este aspecto(estamos sobre el 4%, cuando la mayoría de nuestros vecinos rondan el 6-7%),  así que los datos de Barcelona están en esa misma linea. Esto de por sí no tiene por qué ser catastrófico (la era de los partidos de masas pasó a la historia hace tiempo), pero hace que unas elecciones primarias sean un sistema ligeramente extraño para decidir quién se va a presentar.

Para empezar, es un electorado muy, muy restringido, con una proporción de políticos profesionales no precisamente trivial. Siendo optimista, esto puede hacer que los votantes en las primarias tengan como primera consideración no la pureza ideológica de los candidatos sino su capacidad de ganar elecciones. Siendo pesimista,  tenemos un grupo de gente con una visión de la realidad un tanto particular y no necesariamente demasiado representativa. Las primarias, lejos de ser un una forma de abrir el partido a la sociedad, es una especie de congreso extraordinario glorificado, con la pequeña diferencia que el ganador sólo se convierte en candidato, pero puede que no controle el partido.

Más allá de eso, el PSC debería plantearse muy seriamente por qué en una ciudad como Barcelona el partido del gobierno atrae tan poca gente. Es hora de plantearse seriamente qué puede hacer un partido político para hacer que militar en él sea algo útil, no una especie de tortura china para políticos de carrera. Es hora de simplificar las estructuras internas de la organización, eliminar tantos comités y reuniones idiotas como sea posible, y básicamente abrir el partido a la sociedad como antes mejor. Hace una temporada escribía sobre qué puede hacer un partido para ganar relevancia en la sociedad abriendo sus estructuras; no estaría mal que empezaran a pensar en esa dirección.

Los partidos se están convirtiendo en estructuras cerradas, aburridas y muy centradas en sí mismas. Hacerlos más abiertos, más activos y más relevantes no es solo necesario para mejorar la calidad de la democracia, sino también para hacerlos más efectivos ganando elecciones.