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Más conectados, menos transparentes

7 Oct, 2010 - - @egocrata

Una paradoja: un político puede utilizar internet para ignorar a los votantes.  Puede que suene extraño, pero no es algo demasiado descabellado. Es más, es algo que algunos candidatos en Estados Unidos están haciendo activamente, utilizando la red para controlar su mensaje.

La idea es bastante sencilla. Un candidato en campaña electoral quiere llegar a los votantes en general, y movilizar activamente a sus votantes, en particular. En épocas pasadas, para hacer esto uno no tenía más remedio que recurrir a los medios de comunicación tradicionales, si quería ser eficiente, y una cara, lenta (y muy eficaz) movilización cara a cara, puerta a puerta, entre los leales del partido. La mayoría de votantes y seguidores recibían la información a través de la prensa, radio y televisión, con el político teniendo que dar entrevistas, ruedas de prensa y debates para conseguir cobertura mediática.

Con la llegada de internet, algunos políticos se han dado cuenta que ya no necesitan recurrir a intermediarios, o al menos han dejado de depender de ellos. Para empezar, internet es un medio ridículamente eficaz para hacer llegar tu mensaje a aquellos que están convencidos. Una buena movilización en redes sociales, combinado con peloteo a/en bitácoras amigas, es una forma estupenda de difundir tu mensaje y pedir el apoyo de tus bases. En Estados Unidos, apoyo significa «dinero», es decir, donativos para financiar tu campaña – y recaudar en internet es mucho más eficiente (y barato) que hacerlo en base a medios tradicionales.

Si tenemos más dinero (y podemos recaudar en todo el país sin apenas coste adicional) podemos basar nuestro contacto con el común de los mortales en comprar publicidad a espuertas, dejando de lado esas aburridas entrevistas en los informativos a los que nadie presta atención. Podemos mantener la ilusión de atender a los medios a golpe de acudir a Fox News o programas de radio de nuestra cuerda, y responder todo lo demás a golpe de videos en YouTube. Los periodistas, los tontitos, no pueden resistir poner nuestros videos de campaña en las noticias de vez en cuando (o constantemente, si decimos burradas o somos una tía buena), así que estaremos básicamente haciendo campaña sin tener que contestar ni una sola pregunta que no nos guste.

Esta es la estrategia favorita de no pocos candidatos republicanos este ciclo electoral, siguiendo el modelo básico «diseñado» por la campaña de McCain para Sarah Palin después que pifiara de forma épica un par de entrevistas. El patrón es típico en candidatos especialmente extraños o más bien limitadillos, como las inimitables Sharon Angle (Arizona, Senado – y totalmente majara) O´Donnell (Delaware, Senado – antimasturbación. Y esa es su idea más «normal») o Joe Miller (Alaska, Senado – quiere eliminar la seguridad social. Entera), para asegurar que no digan ninguna estupidez especialmente escandalosa ante las cámaras, o peor, se queden en blanco. Otros candidatos más apañados, como Meg Whitman (California, Gobernadora)
también han recurrido a estas tácticas, y no les ha ido del todo mal en las primarias.

¿Qué podemos sacar de esto? La verdad, aún no demasiado. Llamadme después de las elecciones, para ver si ha funcionado bien. No es algo exclusivo de Estados Unidos, por cierto (¿cuántas entrevistas ha dado Rajoy, Aguirre o Camps ultimamente?) aunque creo que el uso de la red como herramienta movilizadora no ha sido explotado tanto en otros sitios.

La conclusión básica, sin embargo, es otra: la red puede utilizarse para abrir los políticos y campañas al electorado (aunque la verdad, es más una cuestión de actitud que de uso de internet), pero también puede ser empleada para hacer de la campaña un monólogo estrictamente controlado.