Economía & Hispania. & Política

La virtud de la mediocridad

27 Sep, 2010 - - @egocrata

Llevo una buena temporada quejándome que el mayor problema de este gobierno, dentro de los muchos que tiene, es su extraordinaria timidez. Ante la mayor crisis económica en décadas Zapatero ha preferido siempre la cautela, tomando medias que casi invariablemente parecen quedarse a medias.

El ejecutivo, por ejemplo, apostó por una reforma laboral más bien limitada en vez de apostar por un cambio real de modelo, con la idea (supongo) de aplacar los sindicatos – algo que resultó bastante inútil, ya que les convocaron una huelga general igualmente. En vista que no puedes ganar y te protestarán hagas lo que hagas, más vale hace algo realmente substancial, en vez de actuar como si estuvieras pidiendo perdón. Zapatero, sin embargo, siempre parece poner la venda antes de la herida, no sea que alguien diga que se parece a Aznar.

Estos días viendo los números de Grecia, Portugal e Irlanda tengo la extraña sensación que al menos en política fiscal alguien en el gobierno Zapatero ha acertado, aunque sea por pura potra. Los mercados financieros llevan un par de semanas cebándose con la deuda Irlandesa (y Portuguesa) de mala manera, dando a ya a Grecia como un caso perdido. La deuda española, sin embargo, parece haber escapado más o menos indemne, con los mercados aceptando las decisiones presupuestarias de Zapatero y confiando bastante en la solvencia del país.

El gobierno hizo, creo, tres cosas bien. Para empezar, si bien el ajuste inicial no fue demasiado draconiano, no incluyó demasiados caramelos populistas. Zapatero podría haber incluído subidas fiscales para los más ricos o haber cerrado agujeros fiscales relativamente menores pero populacheros (las SICAV), pero prefirió hacer un ajuste centrado únicamente en impuestos con capacidad recaudatoria seria. El ajuste para rentas altas (que en España recauda relativamente poco) ha venido después, como comenté por aquel entonces. Esta clase de medidas, serias, sin florituras, son una buena manera de generar confianza: es una señal clara que
están dispuestos a apretar las tuercas si es necesario, sin pretender ante los votantes que los «ricos» lo pueden cargar todo.

El segundo golpe de suerte/decisión consciente y talentosa es que los ajustes fiscales propuestos no penalizan demasiado el crecimiento. La subida del IVA es dura, pero su efecto sobre el consumo no es demasiado duro (los precios no suben en todos los casos – 199 no se convierte en 200 y pico automáticamente); los salarios de los funcionarios duele, pero se limita a un grupo de trabajadores con salarios aceptables, y así sucesivamente. Son políticas que limitarán el crecimiento, pero menos que otras alternativas quizás menos polémicas – un menú sorprendentemente serio.

Tercero, el gobierno ha empezado a aprobar reformas para solucionar los problemas estructurales que han limitado el crecimiento español en los últimos años. Es cierto que las medidas son timidas y que están dejando muchas (muchísimas) cosas sobre la mesa, pero España se ha ahorrado (de momento) las protestas que ha sufrido Grecia. La huelga general, sin ir más lejos, parece atraer poco entusiasmo (con razón – es una reforma imprescindible); la situación parece estar más o menos controlada.

La combinación de un gobierno serio sin tentaciones populistas, un ajuste grande pero que no limita el crecimiento más de la cuenta y un gobierno que pasa reformas necesarias pero sin meterse en guerras inútiles parece ser correcta, al menos desde el punto de vista de los mercados. Por descontado, no estoy seguro que Zapatero haya llegado a esta combinación de factores aposta. Es perfectamente posible que esta feliz coincidencia de aciertos venga de timidez, unos cuantos funcionarios en economía y el Banco de España preparando las medidas correctas y pura potra. Aún así, no ha salido del todo mal.

Eso no quiere decir, por supuesto, que estemos fuera de peligro. Un ataque de pánico en otro sitio, una caja de ahorros española saltando por los aires de mala manera, una subida de tipos de interés del BCE o alguna catástrofe menor pueden hacer que todo vaya a peor rápido. Las reformas estructurales quizás sean impopulares, pero son muy necesarias – especialmente la enorme cantidad de pequeñas leyes absurdas que nos hacen la vida imposible. Las cosas no van a peor ahora mismo, pero estamos lejos de esta fuera de peligro; España sigue en una situación muy, muy frágil.