Obama ha anunciado un plan de infraestructuras para Estados Unidos; una mezcla de estímulo fiscal y apuesta de futuro para mejorar las muy deterioradas carreteras, ferrocarriles y aeropuertos del país. El plan inicial, 50.000 millones de dólares (39.000 millones de euros) parece una enormidad, pero realmente no es tanto dinero.

Una detalle: el año 2004, España invirtió, en un año, 191.000 millones en infraestructuras de transporte. Es cierto que en los dosmiles invertimos cantidades ingentes de dinero en carreteras, trenes y aeropuertos, pero una inyección de este tamaño, aunque suena como mucho dinero, para Estados Unidos no es gran cosa, y de hecho no compra demasiadas infraestructuras. La LAV Madrid-Barcelona-Francia ha costado (más o menos) 12.000 millones de euros, y es mucho más barato construir en España que en EUA. El plan de inversión puede ser muy útil, y es un estímulo decente, pero es bastante pequeño.

Lo más triste, sin embargo, es que es perfectamente posible que el Congreso no lo apruebe. Los republicanos en el Senado ya han dicho que esto de arreglar autopistas y líneas de tren que se caen a pedazos es tirar dinero, así que es probable que el plan caiga víctima de filisbusterismo en el Senado.

¿Por qué presentan el plan entonces? Obama quiere pagarlo (no aumentará el déficit) dejando expirar las bajadas de impuestos de Bush a gente que gana más de 250.000 dólares al año (subiendo el tipo marginal del 36% actual al 39% de la era Clinton) y eliminando subsidios y subvenciones a las empresas petrolíferas. Si los republicanos dejan pasar el plan, la Casa Blanca se pone la medalla; si se niegan, podrá proclamar que los republicanos prefieren dar dinero a los ricos y petroleras antes que arreglar carreteras. Es patéticamente obvio, pero puede que funcione – y los demócratas necesitan poner en evidencia a los republicanos desesperadamente. Los votantes, de hecho, siguen echando la culpa de la crisis a Bush y los republicanos (son más listos de lo que creía), así que poner el nihilismo de los conservadores sobre la mesa es una buena idea.