Hemeroteca - Los escritos de Jorge Galindo

Reflexiones aleatorias de verano III: A propósito de Gomorra

10 Ago, 2010 - - @jorgegalindo

Entre paper y paper, entre rato de trabajo y rato de trabajo, al fin he encontrado tiempo para leer Gomorra, de Saviano. La mafia en particular y la corrupción en general son temas que siempre me han apasionado desde lejos, por constituir formas de relación y organización que, dejando de lado consideraciones éticas y morales, le dan varias vueltas de tuerca (a veces bastante creativas) al sistema. Y que, con ellas, forman atascos en el desarrollo económico, político y social a largo plazo.

Gomorra no es un libro excepcional, pero sí apasionante. Saviano utiliza un tono periodístico, más narrativo que ensayístico. Se mueve mejor en el análisis micro cualitativo que en el macro y en el cuantitativo. Tiene un buen ojo analítico, pero las referencias a datos son casi siempre vagas y a veces directamente no se entienden. El valor de Gomorra está en el trabajo de observación que realizó su autor, y en cómo lo transmite. A partir de pequeñas píldoras, y quitando la paja, la hipérbole periodística y el tonillo de militancia izquierdosa pseudoanticapitalista y poco reflexiva, uno puede hacerse una idea de cómo ha venido funcionando la Camorra napolitana en los últimos 20 años. De hecho, lo perfecto sería una versión de 30 páginas del trabajo de campo hecho por Saviano (el resto es superfluo), pero me temo que eso no hubiese vendido tanto.

Y la idea de Saviano sobre la Camorra se resume casi en una palabra: empresa. La Camorra es una empresa que da de comer (y más) a miles de personas, que constituye un Estado de Bienestar donde no lo hay, y que además proporciona beneficios a sus directivos. Estudiarla con la vista puesta en el microscopio, como lo hace Saviano, proporciona aprendizajes imposibles de conseguir de otra forma sobre cómo las personas se organizan para sobrevivir, o para prosperar. Más allá del problema en sí, el análisis de la organización mafiosa es una muestra de hasta qué punto las dimensiones social, económica y del poder no pueden desligarse a la hora de abordar ningún fenómeno social. Es probablemente el mejor ejemplo para explicar por qué si no construimos una Ciencia Social con una base común es prácticamente imposible que mejoremos nuestros instrumentos de análisis y actuación.

En este caso concreto, la observación participante, periodística o etnográfica, que desarrolla Saviano, es imprescindible (aunque, ciertamente, podría ser muy mejorada empleando un método científico) para encontrar los puntos débiles y fuertes del que para mí es uno de los problemas más complejos que existen en el mundo social, y poder diseñar políticas para atacarlo. Si pensamos en la Camorra como una mera organización criminal relacionada con el poder, no atacaremos su enraizamiento social de base. Si pensamos en ella como una red de protección social, dejamos fuera su esencia violenta y jerárquica. Y, sobre todo, si olvidamos que funciona como una gran empresa de la que depende la supervivencia y la ilusión de desarrollo de las unidades locales en las que está implantada, no estamos entendiendo prácticamente nada.

Y en ningún caso han de ser políticas sociales tradicionales, o económicas tradicionales, ni siquiera de seguridad tradicional.  Aún no sé cuál es ni sé si lo sabré algún día, pero resolver esto requiere de un enfoque bastante distinto al actual, muy micro, y que necesita combinar, insisto, la parte microeconómica con la de protección social y gestión del poder y la seguridad.