Economía & Hispania. & ingeniería institucional

Notas (muy breves) sobre la reforma laboral

11 Jun, 2010 - - @egocrata

Por lo que parece, la propuesta del gobierno para la reforma laboral es parecido a lo que se filtró en RTVE hace unos días, así que no creo que haga falta añadir demasiado. Parece que el gobierno estaba lanzando ideas hasta última hora ayer mismo – cuando tengamos el texto final que llevarán al Congreso, entonces será cuestión de mirar detalles.

Podemos adelantar dos cosas: es un gran cambio, y realmente hará que el mercado laboral sea un poco menos disfuncional que lo que es ahora, pero no es una revolución completa, y las patologías actuales seguirán ahí, aunque doleran menos. La dualidad seguirá ahí, aunque será menos acentuada (la diferencia entre contratos fijos y temporales se reduce, al fin y al cabo), y los problemas de aquí unos años serán los mismos, aunque doleran menos.

Dicho un poco a saco, el desempleo «típico» en época de bonanza será un 8-9% en vez de un 11-12%. Cuando las cosas vayan muy bien (en plan burbujil) veremos cifras de 7-8% en vez de un 10%, y las recesiones quizás con coloquen en 15-16, en vez de 20%. Esto es lo que podemos esperar de la reforma a medio plazo.

Lo que me ha sorprendido es el hecho que los sindicatos no parece que vayan a atreverse a convocar una huelga general. La huelga de funcionarios no les salió bien, y supongo intuyen que la opinión pública española, aunque cabreada, aceptará con resignación los cambios, en vista de como está el patio. Me huelo también que los sindicatos están siendo, en este aspecto, mucho más realistas que los patanes de la patronal, y saben que armar un jaleo continuo al estilo griego no haría más que empeorar las cosas. Por lo que andan diciendo los periódicos, Toxo y Méndez realmente estaban dispuestos a hacer concesiones y llegar a un acuerdo, algo que es de alabar. La CEOE, mientras tanto, sigue creyendo en eso de generar confianza en los mercados vía
demostración pública que esto de tener sentido de estado no va con ellos.

Aún con sus limitaciones, la reforma tiene una pequeña gran virtud: es un punto de partida decente. Aunque no elimina la (absurda) judialización del mercado laboral, si reduce su importante; abre la puerta (muy timidamente) a algo parecido a un modelo semiaustríaco que puede ser ampliado en el futuro, debilita un tanto la increíblemente inflexible negociación colectiva facilitando vías de escape para empresas en problemas y básicamente rompe con el gran tabú, que es mantener contra viento y marea esos 45 días malditos de indemnización por despido. Son primeros pasos, muy tímidos, que un gobierno más valiente (o suicida) quizás hubiera llevado más lejos, pero es la primera vez que tocamos el núcleo idiota del horrible sistema actual. Ni Aznar en plenitud de poderes se atrevió con estos cambios, y Zapatero si que parece querer impulsarlos.

En fin, un pequeño paso, en una dirección decente, que hará que las empresas españolas tengan unas políticas de personal menos kafkianas. Espero que no se queden allí; la lista de reformas pendientes no es precisamente corta.