Un fantasma recorre Estados Unidos – el fantasma de la Tea Party. Desde enero del año pasado, días después que Obama fuera elegido, un movimiento social espontáneo ha nacido del pueblo y se ha levantado contra el autoritarismo del gobierno federal, el aumento del déficit público y la libertad del pueblo. Las Tea Parties reivindican el espíritu de la fiesta del té de Boston, cuando los patriotas se levantaron contra los impuestos del rey Jorge. Como entonces, ciudadanos libres luchan por preservar su independecia contra el socialismo creciente del gobierno federal, una vanguardia patriótica contra la opresión.

¿Suena estupendo, verdad? Bueno, no tan rápido. Las Tea Party son un fenómeno curioso y ciertamente relevante políticamente, pero no son precisamente algo espontáneo, ni algo demasiado nuevo. Tras la elección de Obama, los medios de comunicación conservadores (radio, internet y Fox News) empezaron a hacerse eco de protestas convocadas por internet contra el plan de estímulo fiscal de Obama. No estamos hablando de grandes protestas – literalmente, Fox News y Rush Limbaugh se hicieron eco de una protesta en Boston y otra convocada por una bloguera de Seattle.

La cosa a partir de ahí fue rápido. Protestas relativamente pequeñas se llevaban horas y horas de cobertura en Fox; Freedomworks, la organización de Dick Armey, empezó a financiar eventos y protestas variadas a manos llenas, y Glenn Beck, uno de los presentadores más majaras de Fox (y con el tercer programa de radio más popular del país) se puso a convocar manifestaciones y organizar protestas ciudadanas con él (y sus libros) como protagonistas.

Un año después, las Tea Party son un movimiento ruidoso y (relativamente) extenso, en teoría formado por millones de ciudadanos anónimos apartidistas e independientes preocupados. Organizan protestas, llaman a programas de radio, recaudan dinero para candidatos de su palo y en general hacen política a la americana, todo ruido y furia, pretendidamente independiente y ciudadano.

A la práctica, es relativamente difícil pretender que tu movimiento social es algo espontáneo cuando tienes una cadena de noticias e incontables programas de radio (recordad que Rush, Hannity y Beck tienen los tres programas de mayor audiencia) dándote coba, un buen puñado de grupos organizados por lobistas republicanos pagándote las facturas y las «estrellas» del partido republicano haciéndote la pelota. En cierto sentido, es como decir que Hazte Oir y sus manifestaciones eran espontáneas, y que la Cope e Iglesia Católica no tenían nada que ver.

Lo más divertido de todo esto es que los republicanos llevan meses esforzándose en pretender que los Tea Parties son un movimiento  apartidista, lleno de independientes y demócratas cabreados por la traición de Obama a los valores americanos. A la práctica, las encuestas dejan relativamente claro que el movimiento es de hecho la vieja ala conservadora de los republicanos, con las mismas actitudes antiestatalistas y paranoia de siempre. Sus ideas están muy a la derecha del electorado en general – básicamente, entre conservadores y libertarios clásicos.

Los medios americanos han reaccionado más o menos como siempre: mal. Primero lo vieron como una curiosidad antropológica. Rush y compañía protestaron que los ignoraban y que eso es el viejo sesgo ilegal de los medios, y ahora andan todos hipnotizados con el hecho que hay gente cabreada tras escuchar a Fox News llamando socialista Obama durante meses.  Para hacer la cosa peor, los medios están tratando todo esto como si fuera algo completamente nuevo – olvidándose que esta clase de protestas son algo cíclico que aparece «espontáneamente» cada vez que hay un demócrata en la Casa Blanca. Ciertos sectores de la derecha también perdieron la cabeza / protestaron «espontáneamente» el imparable avance del comunismo bajo Bill Clinton, para desaparecer sin dejar rastro cuando Bush llegó a la Casa Blanca.

Resumiendo: es la vieja política de siempre, con bien pocas novedades. Por no ser, ni siquiera son un movimiento basado en internet o nada por el estilo; las movilizaciones son convocadas en los medios tradicionales. Y los medios americanos, como de costumbre, se han tragado la primera tontería que los republicanos les han lanzado, no sea que Fox News se cabree. Es movilización ciudadana clásica, muy efectiva (todo hay que decirlo), pero bien poco novedosa.