Me parece muy divertido que los taxistas se quejen que una reforma legal va a provocar «intrusismo y desprofesionalización» en el sector. No sabía que uno necesita un talento especial o unos reflejos sobrehumanos para conducir un coche con pasajeros en una ciudad española; desde el invento del GPS, no creo que ni haga falta conocer la ciudad demasiado. Me sorprende un poco que me digan que liberalizar el sector va a provocar que de golpe todos los taxis de España se conviertan en máquinas letales.

La verdad, no es un problema tan complicado. Es ridículo es que en España no sea posible tener un negocio de transporte de viajeros en turismo o monovolumen sin tener permiso a la administración y pasar por el (muy estrecho) aro de la licencia de taxi. Es un límite administrativo idiota; una de esas regulaciones que eliminan negocios perfectamente viables porque sí.

Los taxis tienen que estar más o menos regulados; no queremos que el precio del transporte sea completamente aleatorio según el taxi en que te metes. Lo que no queremos es que una licencia sea una barrera a la entrada insalvable, o un pequeño oligopolio garantizado (y subvencionado) por el estado. Las licencias deberían subastarse, no otorgarse creando un mercado negro sobre ellas; el precio de entrada fluctuaría según el precio y las posibilidad de ganar dinero con él. Si eso produce una concentración del sector, bueno, las economías de escala existen por un buen motivo.