La red 2.0 ha llegado a las organizaciones sin ánimo de lucro en Estados Unidos. Como en tantas otras cosas en relación a internet, las ONG americanas dan sopas con honda a sus colegas españolas. Como en tantas cosas dospuntoceristas, la verdad es que nadie tiene demasiada idea sobre qué narices están haciendo.
Vaya por delante que mi visión es un tanto sesgada, ya que trabajo en una ONG en Connecticut que es bastante activa en la red, y llevo unos cuantos proyectos interesantes. Como buen profesional en Estados Unidos, me paso la vida reciclándome de seminario en seminario, y la sensación que tengo es que todo el mundo está en pruebas. Hay cosas que funcionan, hay cosas que no, pero como todo en la red es muy difícil generalizar.
Iré por partes, como de costumbre. Para empezar, creo que vale la pena repasar los errores y problemas más frecuentes que he visto (y he cometido) en las ONG que intentan meterse en internet, y utilizar la red 2.0 para algo útil para su causa.
Primer problema: presupuestos
Las ONG van cortas de dinero en tiempos de bonanza, y sufren lo indecible cuando las cosas no van bien. Ahora mismo hay mucho quiero y no puedo – muchas organizaciones descubriendo que internet será gratis, pero te hace gastar mucho dinero. Organizar un proyecto 2.0, si quiere hacerse bien, es algo que requiere tiempo, estrategia y reflexión.
Segundo problema: mínimo esfuerzo
La mayoría de ONGs son presas a veces del síndrome del grupo en Facebook: el jefe crea una página, invita a su lista de amigos, y pide a sus empleados que hagan lo mismo. Un mes después el grupo tiene quizás 60-70 miembros, una escueta bienvenida, y una descripción de objetivos… y nada más. El grupo de Facebook acaba siendo una lista de correo glorificada con la que espameas a tus miembros cuando organizas un evento.
Quien dice Facebook, dice Twitter, Friendster, Orkut, o el fósil tecnológico de la temporada: todos lo hemos visto. Hay muchas organizaciones que por «estar en internet» entienden tener una página y cuentas en todas partes, pero se quedan en eso. Del mismo modo que si convocas una rueda de prensa y no viene nadie no sirve absolutamente de nada, el solitario perfil de Facebook es algo parecido.
Tercer problema: el juguete del año pasado
He perdido la cuenta de las ONGs que «están en internet» y son «activas», pero todo lo que hacen es llenarme el buzón de correo con mensajes constantes. Sólo leemos (siendo optimistas) un 10% de los e-mails que nos envían; la lista de distribución era algo estupendo en 1998, pero ahora son irritantes. Cuando una ONG está enviando sus mensajes al exterior está compitiendo con una cantidad descomunal de información; más vale que lo hagan bien, asegurándose que cuando hablan les escuches.
Cuarto problema: definir objetivos
Internet y las redes sociales sirven para muchísimas cosas; una buena idea antes de empezar es decidir qué vamos a hacer. Podemos utilizar internet para recaudar fondos, informar al público, buscar voluntarios, movilizar a votantes para que protesten, coordinar actividades con otras organizaciones, influir a élites directamente (medios de comunicación, políticos), hacer ruido y desinformar, dar servicios a gente que necesita ayuda o sencillamente responder preguntas de forma eficaz. Cada objetivo requiere estrategias distintas, y muy a menudo muchas ONGs se meten a hacer cosas sin decidir de antemano qué quieren hacer.
Quinto problema: quijotismo
La red es cara, difícil etcétera, pero eso no impide que uno se encuentre grandes proyectos de vez en cuando. Hay alguna ONG por aquí cerca que tienen una página web gigantesca (y carísima) y están en todos sitios, pero que no están dando servicio a nadie. Hay veces que es mejor ser muy específico y dirigirte a un público muy concreto antes de empezar a montar castillos en el aire; el buen diseño y los contenidos por si sólos no te llevan a ningún sitio.
Sexto problema: hablar otro idioma
Uno de las metidas de pata más habituales en la red es no darse cuenta que es un medio distinto; no es una carta, una revista o un anuncio de prensa. Tener video no quiere decir que es un programa de televisión, y tener sonido no quiere decir que es programa de radio. Internet es un medio distinto, y eso requiere un lenguaje diferente.
Muchas ONGs (y partidos, y empresas, y…) tratan su página en internet como un anuncio de prensa. Ponen sus comunicados, suben sus fotos y escriben sus largos artículos y estudios… y el resultado es parecido a interpretar «Guerra y Paz» integramente utilizando mímica. El contenido está ahí, pero el mensaje no llega a ninguna parte, básicamente porque la gente no utiliza la red como un periódico o una revista. Es necesario adaptar la comunicación al medio, no esperar que la gente lea todo lo que haces.
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¿Eso quiere decir que todo es malo? No, por descontado. Hay muchas iniciativas muy buenas por ahí fuera, muchas de ellas que añaden y refuerzan los objetivos de la ONG que las monta. El truco es pensar bien lo que se hace, y tener en mente estos problemas potenciales.
La pregunta ahora es la siguiente: ¿de qué queréis que hable? Como todo el mundo en estas cosas, estoy aprendiendo – y descubriendo, vía ensayo y error, qué funciona bien y qué produce un silencio electrónico insultante y completo. No tengo una teoría general, y no creo que realmente valga la pena tenerla a estas alturas; pero siempre puede compartir ideas raras, y escuchar desvaríos ajenos. Escribo para aclarar mis ideas. Espero comentarios; estoy aquí para aprender, al fin y al cabo.
Ni un comentario? Ya os vale! Preguntad, leches.
Hombre,
Pedirle a las ONG que no dejan de ser aficionados que sean mejores que los gobiernos en la web (evitar gastos innecesarios, comprender el dialogo) es un poco injusto.
Hay cientos (¿miles?) de gurús que tampoco parecen entender una mierda del dospuntocerismo, ¿cuantos proyectos interesantisimos han quebrado por ser «demasiado novedosos» cuando eran puro despilfarro?
Por cierto, no se si lo has tratado ya, pero una comparación entre los sistemas de gobierno de EEUU y la UE (si es que lo tiene) con ventajas e inconvenientes sería interesante.
Francisco, sospecho que la gran diferencia entre las ONG y los Ejércitos de Gurús/Empresas/Gobiernos está precisamente en el Dinero.
La falta del mismo es lo que obliga a innovar y espabilarse, no solo en Internet, también en la calle. Realmente si alguien está en posición de lograr entender y saber aprovechar el «2.0» son las entidades que peor lo están pasando en los tiempos que corren. Son las únicas *obligadas* a hacerlo bien, porque *su supervivencia* puede depender de ello.
Los gurús quieren sus billetitos, y a los Gobiernos (y varias empresas) les sobran. Y creen que con tirar Euros/Dólares debajo de una manta de repente les saldrá un «gobierno 2.0» (O almenos es la sensación que tengo).
El componente «histórico» también puede tener algo que ver… sospecho que en las ONG predomina la gente joven con empuje y más soltura en Internet, mientras que el mundo Empresarial y, sobretodo, el político, están mucho más «envejecidos» aunque parece que por suerte el relevo generacional va llegando a la política.
En un aparte, como esto no me cabe en 140 carácteres:
Roger, para pedir pido eso: Relevo generacional en la política! Obama – McCain (misma generación sisi) y más en ámbito local la jubilación de Saura i Carod por un jovenzuelo y otro no tan joven… Y quien sabe si habrá gallarda esperanza (que sútil por dios!). Pues eso, si la esfera política mundial aqueja de vejez o no 😉
Marc Fargas: no estoy tan seguro de que en las ONGs predomine la gente jóven con tanta soltura en internet (hablo de España). En las que yo conozco del campo del medio ambiente siguen un poco la pauta que menciona Egócrata: ir adoptando las modas que se van imponiendo, pero sin grandes innovaciones y aplicando estrategias pre-internet: manda una carta a tal, firma esto, mirate este video y hazte socio, danos tu apoyo, etc…
Con el tiempo espabilarán como todos pero mientras tanto podrían perder oportunidad de hacer cosas interesantes y que esos nichos sean ocupados por empresas sin fines sociales.
Para mí el ejemplo clave es mediawiki. Es una ONG de nuevo cuño que proporciona un servicio nuevo regido por reglas nuevas en un entorno nuevo. La Fundación aporta un marco para la acción pero la acción se autoorganiza a través de los voluntarios.
Si tuneando una página web se ha conseguido casi por casualidad que millones de desconocidos hagan surgir una enciclopedia universal, creo que hay esperanzas para que puedan surgir otras veleidades como discutir y planificar entre desconocidos o coordinar acciones. Pero para ello hay que salirse del esquema: «nosotros pensamos y controlamos todo y vosotros nos apoyais», y poder dedicar tiempo y recursos a preguntarse ¿como podría tunear un servicio web para hacer cosas impensables de otro modo?
Egócrata: Más por favor. No hay mucho sobre esto por ahí en castellano. Al menos yo no lo encuentro.