Economía & Política & Trenecitos y cemento variado

El problema de las subvenciones a la vivienda

24 Jun, 2008 - - @egocrata

Paul Krugman hablaba ayer de uno de las políticas públicas que contribuyeron de forma clave a la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, la enorme cantidad de subvenciones fiscales más o menos descaradas que el gobierno americano da a quienes compran una casa. El hecho que el gobierno federal permita desgravar en el impuesto de la renta los pagos de intereses de una hipoteca hace que el comprar una casa sea más atractivo en comparación al alquiler. La retórica política americana está obsesionada que el “sueño americano” incluye ser propietario de una casita y un terruño, así que el congreso y presidente no dudan en regar a los compradores de ayudas.

No hace falta decir que esto además de ser patéticamente regresivo (la gente de renta baja no compra casas, así que nunca desgravará un duro por hipotecas), es de hecho una distorsión grave del mercado de vivienda, e incluso del
mercado de trabajo. Como ha comentado gente más lista que yo a menudo, comprar una casa es a menudo una decisión irracional: cuesta más dinero, limita tus opciones a medio plazo de movilidad laboral, es una inversión arriesgada (¿quién dijo que los precios no bajaban nunca, por cierto?) y tiene poco sentido en muchos casos.

Cuando el estado anda subvencionando un tipo de comportamiento económico que no es el más racional en todos los casos, esto genera problemas. Por ejemplo, demasiada gente quiere ser propietaria, creando un exceso de demanda. Los precios pueden subir más, ya que el estado se está tragando una parte del coste. Más gente invierte en ladrillo, ya que el estado paga parte de mis intereses. El alquilar
se encarece, ya que hay menos recursos y ayudas en ese mercado. Y, curiosamente, todo esto tiende a favorecer la aparación de burbujas inmobiliarias, especialmente en épocas con tipos de interés escandalosamente bajos.

No hace falta que diga que todo lo que dice Krugman es aplicable, con muy pocos cambios, al mercado inmobiliario español. Y no hace falta que diga que ahora es un poco demasiado tarde para eliminar todas estas ayudas, con el mercado completamente moribundo. Para evitar disgustos futuros, sin embargo, más que ayudas al alquiler lo que debería estar en la agenda del gobierno es eliminar la miriada de desgravaciones que abaratan la compra de casas. Políticamente costoso, pero económicamente necesario.