Candidatos & Pagando campañas

Obama no quiere tus impuestos

20 Jun, 2008 - - @egocrata

Hoy Obama ha confirmado que su campaña electoral no utilizará financiación pública, el primer candidato que renuncia a ella desde que entró en vigor en los años 70. Por que sí, en Estados Unidos hay financiación pública de las campañas electorales… aunque es un sistema bizarro, incómodo y rebuscado que de hecho no paga nada, no limita nada, y sólo hace las cosas aún más confusas.

Vayamos por partes. La financiación de los partidos es un problema que no está resuelto bien en ningún sitio; no importa el país que miremos,  nadie que ha solucionado este problema de forma aceptable. Los americanos tienen un sistema excepcionalmente complicado, confuso y rebuscado, que a veces parece que se las apañe para combinar lo peor de todos los mundos.

Empezaremos con la financiación pública. Cuando un candidato decide aceptar el dinero público, recibe 84 millones de dólares, a gastar entre la convención del partido (es decir, desde el momento en que es candidato «oficial») hasta el día de las elecciones. Ese es todo el dinero que puede gastar esos meses. Nada más. No puede aceptar donaciones privadas, gastar un céntimo por encima, nada. Eso es lo que tiene.

Obama fue capaz de recaudar más de 260 millones sólo para las primarias demócratas; para él, un límite de 85 millones es calderilla. Su campaña ha basado sus esfuerzos en conseguir cientos de miles de pequeños donantes, no confiar en los ricachones de siempre; un porcentaje substancial del millón y medio de donantes han dado menos de 100 dólares. Obama prometió el año pasado que aceptaría financiación pública; la excusa que ha dado para el cambio de opinión es que su financiación es más publica que nadie, dependiendo como depende de miles de ciudadanos comunes, y que el sistema actual está roto.

¿Es eso cierto? Veamos. Cuando un candidato pide financiación pública tiene un límite «duro» sobre el gasto, y no puede pedir dinero a donantes. En unas elecciones presidenciales, sin embargo, no sólo el candidato está haciendo campaña; el partido demócrata y republicano también están recaudando fondos, poniendo anuncios y haciendo ruido en general. El candidato puede que tenga una campaña blanca como la nieve subvencionada por todos los contribuyentes, mientras que el partido sigue chupando contribuciones de los amigotes de siempre y gastando ingentes millonadas en anuncios. Paralelo al partido, unas entidades independientes conocidas como «527» pueden hacer anuncios políticos sin límites al gasto, siempre que no pidan el voto por un candidato directamente. O, dicho en otras palabras, el límite al gasto y la limpieza del sistema público son totalmente ficticios.

Básicamente, diría que Obama tiene buenas razones para renunciar a las subvenciones públicas. Tiene la mejor máquina de recaudar dinero de la historia, mantiene el control del mensaje durante los últimos meses sin límites de gasto ni depender del partido, y podrá apisonar a McCain con anuncios antes de las elecciones, sin demasiados remordimientos de estar vendiéndose a sus donantes. Obama tiene una política muy estricta de no aceptar dinero de lobistas o grupos de interés, de todos modos.

Aun así, el cambio de opinión es un ejemplo bastante apabullante de cinismo político Obama está haciendo que no es «malvado», y le conviene, pero no deja de ser un bonito giro de 180º a plena luz del sol.  La tontería la hizo el año pasado diciendo que se quedaría en el sistema público.

McCain, obviamente, anda llorando y diciendo que Obama no cree en la limpieza política, etcétera, mientras se pasa el día recaudando fondos para su campaña y pidiendo dinero a donantes. Mal que le pese, su decisión también es racional; es probable que su campaña no pudiera recaudar 84 millones antes de las elecciones de todos modos. Le tocará depender del partido (que puede aceptar donaciones prácticamente sin ninguna limitación) y amigotes externos. En otras palabras, la política de siempre, sólo con más retórica.

Entre los dos me quedo con Obama, que está siendo ligeramento menos cínico, y de hecho acabará haciendo una campaña más limpia. La conclusión es sin embargo la habitual: no hay Dios que financie bien a los partidos políticos.


5 comentarios

  1. McCain, que por cierto, no es que esté respetando las leyes de financiación electoral ni de broma. Aquí lo explican bien:

    http://talkingpointsmemo.com/archives/200902.php

  2. Obviamente, cuando Obama era un Don Nadie por el que muy pocos apostaban, tenía sentido prometer usar sólo el dinero público, ya que probablemente jamás soñó con superar la cifra de los 85 millones.

    Ahora que se ha convertido en una máquina de recaudar dinero, ¿qué elegirá, 260 millones o 85?

    Sí, es un ejercicio de oportunismo como la copa de un pino, pero ésto sólo puede sorprender a quienes alguna vez creyeron que su adorado líder era el apóstol sin mácula del cambio y el progreso, la nueva esperanza ¿blanca? de la regeneración democrática, el adalid de la verdad y la honestidad que va a limpiar Washington de su mugre, incapaz de mentir o de manipular. ¿De verdad alguien puede ser tan ingenuo?

    Mentir no le hace peor persona, ni siquiera peor candidato (manipular bien es parte del trabajo), le hace parecer un humano como cualquier otro, cosa que muchos parecen haber olvidado con Obama.

    Everybody lies.

  3. Lo más divertido de todo es que el tipo me recuerda a ZP con lo de Bambi. Todos sus oponentes venga llamarle inocente o ingenuo, y el tipo venga dejar cadáveres a su paso. Habla como los angelitos, tiene una imagen impecable de la gran esperanza negra, cambio, etcétera, y tiene unos ideales fantásticos. Eso si, cuando toca arremangarse y soltar ostias, las suelta como el mejor; no tiene el más mínimo reparo de hacer política pura.

    Este tipo es el caballo de Atila disfrazado de Mi Pequeño Pony. Los republicanos deben dejar de subestimarle. Que le pregunten a Hillary.

  4. […] no deberían causar sorpresa a nadie. Primero, con muy pocas excepciones (el dinero público en las campañas), no representan un cambio de opinión substancial respecto a posiciones políticas anteriores. No […]

  5. […] y sí, pueden abandonarle a su suerte, compitiendo con un Obama que tiene dinero para aburrir (y sin límite de recaudación o gasto). McCain lo tiene cada vez más difícil; no hará falta hablar de estados decisivos esta vez, si […]

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