Unas cuantas ideas deslavazadas de la última revelación que va a matarnos a todos de Gara y sus muchachos.

  1. Victor Gago, el tipo que perpetra la crónica en Libertad Digital, hubiera sido fusilado sin contemplaciones por mi profesor de lengua castellana en el instituto si le presenta algo tan horriblemente redactado. Entiendo que en LD aplican el método paranoico-aleatorio al periodismo, pero me parece que escribir como un dadaista es ir demasiado lejos.
  2. En otra exhibición de analisis selectivo del discurso, Rajoy se cree lo que dice Gara ahora a pies juntillas. Uno aplaude a los malos cuando le interesa, claro.
  3. Aún
    visto desde un punto de vista liberal-histérico, nada de lo que escribe Gara es especialmente terrible o novedoso. Que el PSE reconozca que en el País Vasco hay un «conflicto político» es como aceptar que el mar es húmedo. Coño, claro que hay un conflicto. Hay un grupo de nazis con boina pegando tiros. Y coño, claro que es política. Hay 150.000 votantes que los apoyan en las urnas.
  4. El hecho que alguien del PSE hablara con Batasuna en el 2001 ó 2002 es bastante irrelevante. Primero, porque oficial o extraoficialmente, todo el mundo habla con Batasuna de vez en cuando en Euskadi, PP incluido. Segundo, porque el hecho que alguien hablara no implica que se ordenara desde Ferraz. Tercero, porque el hecho de hablar no implica que se estuviera tratando de llegar a acuerdos; sentarse en una mesa y conversar puede crear cierta confianza, pero no implica nada más.

Y no, no me vale que se paseen los fantasmas de no se qué cesiones a De Juana y la ANV. Ni se puede tener un tipo en la cárcel cuando
ya ha cumplido condena (y De Juana está muy cerca de ese momento), ni se puede aplicar la ley de partidos como una especie matamoscas indiscriminado con listas negras de apestados. El gobierno no tiene que demostrar su inocencia.
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