Un par de comentarios rápidos sobre el CIS, ente que parece ser un nuevo blanco favorito de la derecha. Primero, sí, la pifia de vez en cuando.

Cualquiera que haya tratado de hacer algo de estimación estadística seria (algo que estoy seguro el editorialista de LD no ha hecho en su vida) sabe que equivocarse es relativamente fácil. Las matemáticas detras de una estimación de voto son una ciencia exacta; el problema es que el muestreo y la recogida de datos no lo son. Cuatro asunciones mal metidas, y uno tiene un resultado absurdo. Ciertamente, el hecho que Fernando Vallespín, su director, sea un profesor de Filosofía brillante y un total analfabeto matemático no tiene por qué ayudar, pero vamos, los errores son bastante comprensibles a veces.

Segundo, y quizás más importante, el CIS no es un órgano de propaganda. Para los cuatro matados que hacen Ciencias Sociales en España, sufriendo
ridículos presupuestos universitarios, condiciones laborales lamentables y un interés nulo en la investigación empírica de muchos profesores, las encuestas del CIS son una mina inagotable de información, y una de las muy escasas fuentes de bases de datos que permiten hacer algo de investigación seria. De hecho, es una institución relativamente extraña; no hay demasiados países que yo recuerde que tengan un ente de estas características, generando toneladas de información. Cargárselo sería un error tremendo.

A todo esto, los resultados de la encuesta sobre las autonómicas son bastante lógicos, sin demasiadas novedades aparentes. El PP ya «perdió»en agregado en las autonómicas del 2003 (teniendo en cuenta que las dos grandes comunidades socialistas, Cataluña y Andalucía, votan aparte), así que cualquier cosa que no sea ganancias netas de los conservadores debería verse como un mal resultado. Parece que salvo
grandes sorpresas el dibujo no cambiará demasiado; veremos.