No hace demasiado me quejaba amargamente que Obama me gusta bastante, y que quizás me gustaría más si tuviera la más remota idea sobre qué piensa. Los periódicos americanos, para variar, siguen centrándose en cualquier cosa menos en lo que defienden los políticos, y hoy en el Washington Post tenemos un artículo tan brillante en detalle del contenido como irrelevante para el electorado en general.

Si alguien tiene curiosidad por saber cómo recauda Barack Obama, y qué estrategias usa para financiar campañas, que se pase por aquí. Si alguien quiere saber sus ideas… pues lo tiene difícil.

Estamos en lo de siempre, ir a lo fácil. No hay nada más sencillo para un periodista que recurrir a la metáfora de la carrera o batalla electoral al hablar de política, y simplemente
decir quién gana y quién pierde. Lo único que tiene que hacer es coger unos numeritos bien fáciles y accesibles, sea encuestas, sea dinero para campañas, y presentar los datos de forma más o menos ingeniosa. Si uno quiere parecer muy listo, es posible incluso comparar con los igualmente aburridos datos de otros años o de candidatos rivales, señalando lo muy crucial e importante que es todo en este negocio.

Es evidente que el dinero disponible para publicidad es importante; no voy a ser el que dude. El acceso a este puede hacer y deshacer campañas de forma fulminante, y más en los Estados Unidos. Aún así, empiezo a sospechar que una de las razones que esto suceda es en gran medida fruto de la patética incapacidad de la prensa en hacer algo tan sencillo como explicar qué propuestas tienen los candidatos. Si los periódicos no transmiten ideas, son los candidatos los que deben gastarse fortunas en llegar al
electorado.

Nota al margen: si no he escrito, es porque las vacaciones han ido muy bien. Ahora que vuelvo al curro, tendré más tiempo libre para perder el tiempo, supongo….