Economía & Internacional & Política

Connecticut o la riqueza invisible

28 Mar, 2007 - - @egocrata

Vivir en los Estados Unidos es una de las maneras más rápidas de darse cuenta de la torpeza de ciertas estadísticas. La más cruel y sorprendente es, como de costumbre en este país, el nivel de renta de la región.

Si miramos los datos agregados, el minúsculo estado de Connecticut (menos de la mitad de la superficie de Cataluña) es uno de los territorios más prósperos del planeta. Esta pequeña región de Nueva Inglaterra es de forma consistente el primero o segundo de Estados Unidos en todos los indicadores de riqueza; la renta por cápita, sin ir más lejos, es de $47,819, casi el doble que la española. Como Noruega, vamos, pero sin tener petróleo.

Sin embargo, cuando uno se planta en el centro de algunas ciudades del estado, lo cierto es que la sensación es bastante distinta. Pongamos el ejemplo de Bridgeport, ciudad
costera de 140.000 habitantes, a 100 kilómetros escasos de Nueva York. A pesar de estar cerca del mayor motor económico del país más poderoso de la tierra, en la región más rica de ese país, uno sólo verá a su alrededor solares vacios, casas hechas polvo o directamente abandonadas, fábricas vacias y algún edificio calcinado hará años, probablemente para cobrar el seguro, que sigue en pie ya que nadie quiere comprar el solar. La renta por cápita en la ciudad, en contraste con la extrema riqueza del estado, es de sólo $16,306; más propio de lugares como Hungria o Argentina que de Estados Unidos.

Lo realmente sorprendente es que primero, Bridgeport no es un caso aislado. New Haven, aún con la inmensamente rica universidad de Yale, tiene una renta por cápita de $16.393; Hartford, la capital del estado, $13.428 (como Croacia, pero sin
una guerra civil), Waterbury $17,701. Todas estas ciudades tienen más de 100.000 habitantes, y todas tienen barrios enteros más parecidos a Buenos Aires hace cinco años que a Estados Unidos. Lo más exagerado, sin embargo, es cuando uno puede encontrar sitios como New Canaan a 30 kilómetros de Bridgeport, con rentas por encima de los $82.000, el primero de una larga lista de municipios absurdamente ricos en comparación a algunas ciudades del estado.

¿Por qué es esto un problema? Bueno, a algunos nos preocupa la desigualdad, así que esto por sí mismo es una situación incómoda. Pero para aquellos que sólo se preocupan de la igualdad de oportunidades, una nota: en Estados Unidos, los colegios públicos son competencia de los municipios, y financiados por los impuestos locales. La diferencia entre la educación en New Canaan y en Hartford es patética, escandalosa.

No es manera de gobernar un país, la verdad.