Yo ya pensaba que tras oir unas doscientras o trescientas diatribas al PP los conservadores habían perdido la capacidad de sorprenderme, pero el rebote que han pillado contra Polanco y el grupo PRISA me ha dejado francamente perplejo. Hasta ahora a Rajoy y compañía los criticaba por decir tonterías un tanto demasiado a menudo, pero hasta cierto punto era capaz de encontrar una cierta lógica a su estrategia de agitación.

Lo del boicot a ciertos medios de comunicación, sin embargo, es algo que sencillamente se me escapa. No tiene sentido político, no tiene justificación real de ninguna clase, y sobre todo, me parece que hace mucho más daño al PP que a Prisa, el gobierno o cualquier otro partido. Es una auténtica herida autoinflingida; un entusiasta salto al vacio fruto de una paranoia absolutamente desaforada.

Empezaremos por lo más
sencillo, que es el argumento de la supuesta agresión de Polanco al PP. Un tipo cargado de millones hasta las orejas, que resulta tiene unos cuantos medios de comunicación (una cadena de radio, un periódico nacional y una televisión; en ningún caso un monopolio) dice que el partido de la oposición esta lleno de impresentables. De acuerdo, es el propietario de varios medios. ¿Desde cuando implica un prohibido opinar?. Me temo que si ser propietario de un periódico te excluye de decir lo que piensas, Jimenez Losantos (que es accionista de referencia en LD) puede empezar a callarse. Si el señor Polanco cree que Rajoy es un cretino, no importa que sea magnate de la prensa o taxista, tiene el derecho a poner a parir a los políticos que la Santa Constitución proclama.

Y sí, las palabras de Polanco son una simple crítica, comparada con las barbaridades que sueltan ellos («bobo solemne» «traidor» «anticristo» «amigo de los terroristas»); y más cuando el PP ha usado la misma frase («guerracivilista») a
diestro y siniestro. La izquierda italiana no boicoteó los medios de Berlusconi (más bien el boicot era en dirección contraria), y no había mayor parcialidad que esa.

Más allá de este curioso interés por cerrar bocas, el boicot del PP tiene un tufillo de matonismo con la prensa preocupante. Este un periódico a favor o en contra de tus ideas, condicionar tus aparaciones y noticias según lo que digan es un intento patético de hacer que un tercero te dé la razón a base de chantajes de patio de colegio. Si Acebes le dijera a un periodista que no habla con él si no le llama guapo, machote y sexy sonaría ridículo; lo que el PP está exigiendo es algo al mismo nivel. Si Polanco no les llama guapos, no le están. Pues oye, macho, si Polanco cree que sois feos no se os curará la joroba por mucho que se resigne y aplauda.

Más allá de
esto, el boicot representa para el PP un tremendo lastre electoral. Para empezar, todos aquellos votantes que sospechaban del catastrofismo sistemático de los populares pueden ver a plena luz del día una cierta tendencia a la paranoia. Si un partido político se pasa el día repitiendo que todos van contra él, todos le odian y reacciona con alaridos y ataques furibundos ante una simple crítica, parece bastante claro que algo no funciona. Si Rajoy tenía una imagen niñato barbudo impertinente, esto no hace más que reforzar la imagen que señalan muchos críticos del PP: simplemente, no toleran más verdad que la suya.

Por añadido, meterse en una guerra contra los mensajeros es en política siempre una mala idea. Primero, porque te saca del mensaje; si estás hablando de malvados periodistas no estás dando la vara con el terrorismo, educación o sanidad. Cuando en política no hablas de temas que interesan al electorado (sean reales o inventados), los votos se marchan, y la verdad, las ideas de Polanco no
creo que interesen a demasiada gente. Y cuando los medios que te gustan, los de tu lado, son tan descaradamente parciales (y quien diga que la Cope es parcial, por favor al frenopático), quedás aún más ridículos.

Segundo, criticar a los medios tiende a levantar sospechas en el electorado. Si el culpable de tus males es que aquellos que explican la realidad no la explican bien, los votantes no estarán habitualmente dispuestos a creerte. El acusar de parcialidad a otros siendo tú por definición un actor partidista y parcial no te dará puntos, y más cuando tu reacción es tratar de convencerle a martillazos.

Tercero, y los más importante: no importa lo mal que te cubran, es mejor estar en los medios que no estar en ellos. Siempre. El primer paso para que alguien te vota es que te conozca, y si te emperras en que tus candidatos no aparezcan en los medios con más audiencia en el país, es
ir a las urnas con una mano atada a la espalda. La mayoría de lectores y oyentes de medios de PRISA quizás no voten al PP, pero lo que es evidente es que si los conservadores no se dignan a aparecer por su periódico preferido aún les votarán menos.

A todo esto, para los que andan haciendo comparativa de boicots entre Telemadrid/PSOE y el PP/PRISA. En el caso de Telemadrid, el PSOE se queja que la cadena les hacía un boicot de hecho, así que para ahorrarse humillaciones se plantan y dejan de ir. No se quejan que les critiquen, se quejan que no les llamen. La verdad, también eso me parece una pataleta infantil, pero la diferencia es clara: en el caso de Telemadrid, con boicot o no, los socialistas salen igual de poco.

Aún así, el hecho que la FSM lo haga no implica que lo del PP esté justificado; y la verdad, si uno tiene que compararse a ese insondable pozo de virtud política que es la FSM para justificarse, lo cierto es que tiene un problema grave.