Otro fin de semana, otra manifestación por un tema patéticamente absurdo. El PP sale a la calle en Pamplona para decir que Navarra es intocable. El problema es que con unas u otras palabras, eso es lo que está diciendo todo el mundo, incluyendo Batasuna, mientras que el partido que dice defender la Constitución parece emperrado en ignorar el texto.

Las palabras de todos los partidos excepto el PP con una opinión en el tema son claras: Navarra será lo que los navarros quieran. Eso es simplemente lo que el sentido común en una democracia dicta, y no hay demasiado más que hablar. Los populares salen a la calle diciendo que Navarra tiene que ser lo que ellos quieran, tratando de identificar su voluntad con las leyes. Para variar, estas leyes no dicen lo que el PP argumenta.

Como comentaba el otro día, la
Constitución y el Fuero Navarro de hecho recogen como una opción exactamente lo contrario a lo que dicen los populares: los navarros pueden votar en referéndum para decidir si se unen al País Vasco o no. Un voto democrático, simple, sencillo y vinculante, con un resultado fácilmente predecible y que dejaría a la Comunidad Foral exactamente donde está ahora.

Evidentemente, el PP y sus acólitos mediáticos no explican que Otegui ha dicho repetidamente que aceptarían el resultado de la votación y se callarían. De hecho, han ignorado este mecanismo constitucional, siguiendo con su idea que lo importante para ellos es hablar sobre nacionalismo, pero nunca dejar que el enemigo pierda votaciones. Marean la perdiz para seguir hablando del único problema que les interesa hablar, ya que creen que les favorece, y no les importa mentir o negarse a buscar una salida razonable al problema.

Por cierto, sobre los pactos postelectorales, me parece realmente patético que un partido se permita el lujo de
ir por el mundo exigiendo al resto con quien puede y no puede pactar. El PSN, francamente, puede hacer lo que le de la gana, y si para formar mayoría pacta con el Frente de Liberación de los Gnomos del Jardín, está en su derecho. En un sistema parlamentario se forman mayorías con quienes uno se puede poner de acuerdo; si UPN es incapaz de sentarse a hablar con nadie (ni siquiera con el PSN) la culpa es de UPN, no del resto del mundo.

Nota al margen: En contra de lo que dice el editorial de LD, el Economist no ve a Zapatero como un radical. Al contrario, expresa fustración que con un gobierno que está haciendo las cosas tan bien en el apartado económico, sólo se esté hablando de algo
tan irrelevante como ETA. Y los editoriales del Wall Street Journal, por cierto, son poco menos que ultraconservadores; no es ni de lejos una muestra creíble de lo que cree el resto del mundo.