Hoy hace 26 años, Bobby Sands, asesino militante del PIRA (Provisional Irish Republican Army) iniciaba una huelga hambre en la cárcel de Long Kesh. El motivo era la petición por parte de los presos miembros del IRA y allegados de varios derechos y privilegios durante su estancia en prisión.

Era la segunda huelga de hambre de presos del IRA por el mismo motivo. La primera terminó con la aceptación a regañadientes por parte del gobierno británico que los reclusos pudieran llevar ropas civiles durante su internamiento; para consternación de Sands, las ropas debían ser las que les dieran las autoridades penitenciarias, no las que ellos quisieran. Para defender sus derechos de preso político, Sands empezo la huelga de hambre.

¿Qué reacción tuvo el gobierno británico? La nueva Primera Ministra Margaret Thatcher lo resumió en pocas palabras: »
Mr. Sands was a convicted criminal. He chose to take his own life. It was a choice that his organisation did not allow to many of its victims«. En otras palabras, no ceder, y dejar que Bobby Sands (y otros nueve militantes que se unieron a la huelga) muriera de inanición. Básicamente, lo que proclama la derecha era la decisión correcta con De Juana Chaos.

Puede ser interesante entonces ver los efectos que la muerte de Bobby Sands tuvo en el conflicto irlandés, tanto a nivel local como internacional. Para empezar, el IRA ganó una enorme cantidad de apoyos y simpatía en todo el mundo; canciones, películas y manifiestos en favor de la lucha de los republicanos o el sacrificio de Sands fueron comunes. Dentro del Ulster, el fallecimiento no hizo más que echar leña al fuego a un conflicto que llevaba décadas rugiendo; una escalada de violencia, un aumento de la financiación disponible para el IRA y
su capacidad de reclutamiento, y dos décadas más de sangre y fuego, con la efigie de Sands en la propaganda del Sinn Fein de forma incesante.

Eso sí, Thatcher hizo lo moralmente correcto, no cedió al chantaje, y no permitió que el estado de derecho se arrodillara ante los terroristas. También les dio un martir, un ejemplo de salvaje intransigencia por ambas partes, y una demostración excelente de lo poco amigo de los irlandeses que podía ser el gobierno de Londres.

Quizás Rajoy y compañía quieren caer en el mismo error. O quizás Aznar o Mayor Oreja mienten cuando dicen que todos los terroristas son iguales, y el caso irlandés no es comparable. Lo único que sé es que en Hartford, Connecticut, hay una plaza llamada Bobby Sands Circle, y me parece que no es un símbolo de que la decisión de Thatcher contribuyerá a solucionar el problema.

Me temo que la firmeza y el sadismo carcelario que algunos parecen defender no era ni de lejos la decisión más sensata. La decisión del gobierno es admirable.