Otro referéndum, otro loco griterio proclamando el amor eterno al abstencionista. El estatuto andaluz sale aprobado con un 87% de votos a favor, y los únicos que querían que saliera lo contrario salen cantando victoria. Vamos, como hicieron en el referéndum de la constitución europea (en Francia y España), como hicieron con el Estatut, y como harían si se votara quien hace los mejores ganchitos del mundo.

En fin. Para decirlo muy brevemente, y repetirlo por enésima vez, hay dos factores que tienen un peso crucial en el nivel de abstención en unas elecciones. El primero, la percepción de importancia de
la materia a votar. Las elecciones autonómicas (y referéndums, por tanto), son siempre vistos por el electorado español como elecciones de segundo orden, y la participación baja en consecuencia. El segundo factor, lo ajustado del resultado: si una votación tiene un resultado cantado, el votante será menos propenso a tomarse la molestia de ir a las urnas, ya que su voto importa poco.

La participación en el referéndum estatutario andaluz, por tanto, tiene bien poco de sorprendente. De hecho, tiene bastante de voto racional (porque efectivamente, no era una votación importante) y sentido común; una simple rúbrica de una ley que la verdad, tiene un proceso de reforma quizás demasiado complicado para sus efectos reales.

No votar, en contra de lo que aullan algunos, no significa que todos los abstencionistas odian a Chaves, Zapatero, Arenas y el contubernio marxista del 11-M. No significa que todos esos no-votantes son gente que diría «no» pero que mira, no hizo el esfuerzo. Sencillamente
significa que el 63% de los votantes no ha votado, y punto. No es un final de régimen, no es un insulto al gobierno, no es un apoyo a la oposición, no es un deseo oculto de tener a Federico de presidente de España. Todo lo que sea atribuirse la paternidad del pasotismo es sencillamente deshonesto.

Porque sí, el estatuto está aprobado. Mal que les pese a algunos, ese presunto clamor popular contra esos molinos del cambio de régimen parece generar cualquier cosa menos votos en contra. Felicidades.

Nota al margen: eso no quita que Andalucia sea un deprimente ejemplo de partido populachero clientelista único en muchos sitios, por cierto. Pero de eso ya hablamos otro día.