Antes que se pase demasiado de moda, dedico unas lineas a la reciente reforma laboral aprobada por el gobierno. En general, creo que la reforma ha sido en el sentido correcto; abaratar el despido de forma parcial y rebajar la carga impositiva de los contratos temporalmente.

Llevo comentando desde tiempo inmemorial que mal que nos pese una de las causas de la temporalidad es el alto coste de los contratos indefinidos, tanto por el precio del despido como por los impuestos a pagar, así que desde esta perspectiva la reforma me parece bien. El modelo a seguir (y el que parece seguir de forma implícita este gobierno) es dejar de proteger los puestos de trabajo a golpe de regulación estricta y costes altos, y pasar a proteger a las personas a
base de extender el estado del bienestar. Cosas como la ley de dependencia o la reforma (tímida) del subsidio de desempleo son indicativas de esta idea. El estado no debe dedicarse a mantener la gente en un puesto, lo haga bien o no, a base de manipular los costes de las empresas. Lo que debe hacer es asegurar que cuando alguien se «cae» del tren tenga toda la ayuda posible para que evitar que se haga daño, y para que pueda estar trabajando tan pronto como sea posible.

¿Qué falta en esta reforma? Varias cosas. Tiene razón el PP en que es muy tímida, con una absurda limitación temporal de los cambios introducidos. Es posible que genere muchos contratos indefinidos nuevos (no sé si tantos como dice Caldera), pero en un par de años muchas reformas dejarán de tener efecto. Aunque desde el punto de vista económico estricto no parece tener demasiado sentido,
desde el punto de vista político sí lo tiene; si esta limitación basta para que los sindicatos la apoyen, bienvenida sea. Si la reforma funciona (y todo me hace pensar que lo hará), será mucho más fácil vender cambios en la misma dirección en la siguiente legislatura.

Otra reforma necesaria, y que Caldera ya ha dicho que debería vener después, es el cachondeo de las jubilaciones anticipadas. Las pensiones de jubilación son para dar un ingreso a la gente que es demasiado vieja para trabajar, no para pagar cinco o diez años de ocio a quien se retira antes de la cuenta. Y no, no es una manera elegante de ocultar un despido; una empresa no puede dedicarse a echar gente del mercado laboral así por las buenas. El estado ya hará con los parados lo que pueda, pero eso de pagar un soborno de «calla y vete» haciendo que paguemos todos debe ser eliminado.

Por cierto, la afirmación de Zapatero diciendo que la reforma favorecerá la productividad no deja de tener algo de cierto… aunque la verdad, me temo que no será demasiado apreciable. Los cambios no harán gran cosa en aumentar la eficiencia en las plantillas con contratos ya establecidos.

A todo esto, la lógica del mercado laboral es parecida a la del empleo de inmigrantes ilegales. Si es más fácil, sencilo y barato contratar ilegales, ya puedes poner inspectores, que no darás abasto. Si es mucho más barato contratar temporales que indefinidos, por mucho que animes y hables de productividad potencial, los empresarios escogerán según su bolsillo. La cuestión no es pensar en castigos; es hacer lo conveniente deseable.