Internacional

Casualidades electorales, edición Estados Unidos

20 Ene, 2017 - - @egocrata

En primero de carrera de ciencia política, cuando empiezas a estudiar sistemas electorales, siempre hay un día en que te pones a torturar leyes para que den resultados absurdos. Es teóricamente posible, por ejemplo, que un partido político en España quede segundo en votos en unas generales pero gane en escaños. Uno podía ser primer ministro en Italia quedando incluso tercero o cuarto, si mal no recuerdo, con alguna de sus leyes electorales. En Estados Unidos uno podía llegar a la Casa Blanca sacando menos votos que su oponente, como ya vimos el año 2000.

Los resultados de las elecciones de noviembre del año pasado tienen mucho de uno de esos escenarios de tortura de una ley electoral. Hillary Clinton sacó casi tres millones más de votos que Donald Trump, sacándole más de dos puntos de diferencia a nivel nacional. Trump sólo podía superar en el colegio electoral este margen de votos en contra si era capaz de ganar tres estados cruciales en el Midwest, Pennsylvania, Michigan y Wisconsin. Trump ganó en Pennsylvania por 25.000 votos (dos décimas del voto emitido) de diferencia, Michigan por 11.000 votos (dos décimas) y Wisconsin por 22.000 (también dos décimas). Menos de 60.000 votos, de un total de 137 millones de voto emitido, decidieron las elecciones.

No es que fueran unas elecciones ajustadas; realmente no lo fueron a nivel nacional. El resultado final, sin embargo, no es que fuera improbable, sino que era casi extravagantemente complicado. Trump es presidente de puro milagro. Es por este motivo que la extraña, a menudo absurda campaña electoral parece ahora tan importante en perspectiva.