No soporto a Ted Cruz. Si ha habido una constante en mis artículos este ciclo de primarias, aparte del horror inmaterial ante alguna de las “propuestas” de Trump, ha sido la profunda manía que siempre le he tenido al senador de Texas. Ted Cruz es un hombre inteligentísimo, un orador sólido, un hombre de principios. Es también alguien que parece generar una reacción de rechazo profundo a todo el mundo que le conoce, y que siempre me ha parecido un cretino pomposo insoportable del que llevo diciendo cosas horribles desde hace tiempo.

Hasta hoy.

Hoy, en prime timeTed Cruz pronunciaba su discurso ante la convención republicana. A media tarde empezaba a circular un borrador de texto; se rumoreaba que Cruz apenas iba mencionar a Trump, y no iba a darle su apoyo (endorsement) de forma directa. La mayoría de observadores lo tomaron como una broma, o un chismorreo interesado de algún detractor del candidato. Se equivocaron.

Ted Cruz mencionó a Donald Trump una vez, en la primera frase de su intervención: le dio la enhorabuena por haber conseguido la nominación. No volvió a repetir su nombre. Durante los siguientes 23 minutos de su discurso, Cruz habló largo y tendido de los valores del partido republicano. Habló sobre libertad, derechos civiles, la historia del partido. Habló sobre gobierno limitado, iniciativa económica, federalismo, la constitución. Pidió que los votantes republicanos fueran a las urnas, y votaran en masa, en conciencia, apoyando a candidatos que defendieran los valores del movimiento conservador y del partido.

Y no pidió el voto por Donald Trump.

Ted Cruz, delante de todo el país, en el centro de la convención de su partido, ha hablado sobre los valores del GOP, ha hecho una encendida defensa de su legado histórico y todo lo que representan, y se ha negado a incluir a Trump como parte de ellos. No sólo eso: lo ha hecho recalcando, con cada una de sus pausas, que eso era exactamente lo que quería transmitir.  En medio de abucheos, gritos pidiendo que apoyara a Trump, y con su mujer teniendo que salir escoltada por seguridad con delegados insultándola, Ted Cruz ha seguido ahí, de pie, en medio del caos, haciendo de no-apoyo una defensa orgullosa de sus principios.

Es un momento impresionante, incluso para alguien tan acostumbrado a ser odiado como Ted Cruz. Una protesta tan directa, tan obvia, tan visible requiere una valentía y convicción tremendas. Cruz se ha ganado mi respeto, y la admiración de muchos republicanos horrorizados ante la deriva racista y autoritaria del GOP bajo Trump.

El gesto, además, es importante de cara a las generales. A los votantes no le gustan los partidos divididos, y Ted Cruz, con su discurso, ha hecho obvia y evidente la profunda fractura de los republicanos. A no ser que Trump diga una barbaridad completamente desaforada mañana, el discurso del senador de Texas va a ser el tema único de conversación de aquí a la convención demócrata. Es difícil decir si con este discurso Cruz se ha suicidado políticamente o ha dado un paso de gigante para ser el candidato el 2020, pero ha dejado huella.

Dos notas finales. Primero, es difícil recalcar lo suficiente la increíble incompetencia de la campaña de Trump durante estan convención. Ted Cruz no ha engañado a nadie; el tipo envío el discurso con antelación, y no se ha desviado en absoluto del guión. Nadie en el equipo de Trump vio ningún problema con el texto. Tras el plagio del lunes y los delirantes discursos de Christie y Carson ayer, la pifia de dejar que Ted Cruz se plante en el escenario y monte este número es de una torpeza sin precedentes.

Segundo, vale la pena recordar la brutal sarta de insultos que Trump dedicó a Cruz durante las primarias. El ahora candidato a presidente acusó al padre de Cruz de ser cómplice del asesinato de Kennedy, se metió repetidamente con el aspecto físico de Heidi Cruz, y lo llamó mentiroso, una y otra vez, durante meses. Otros candidatos en las primarias han hablado en la convención sin pedir el voto por Trump directamente. Kasich, que es el gobernador del estado donde se celebra la convención, ni siquiera ha pasado por Cleveland. Nadie ha tenido el valor de hacerlo del modo que lo ha hecho Cruz.  Si estaba buscando vengarse, no se me ocurren muchas maneras más brutales para hacerlo.