Horarios

Una modesta propuesta conciliadora

1 Jul, 2016 - - @MartinOlalla_JM

El viernes 10 de junio del 2016 participé en un debate sobre el cambio de los husos en España organizado por la Universidad de Santiago de Compostela y financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología dentro del ciclo Regueifas de Ciencia. En la página web puede verse el debate íntegro en el que también participaron Jorge Mira, catedrático de Electromagnetismo de la Universidad de Santiago también contrario al cambio de los husos y, por la parte favorable, Francisco Jorquera —diputado en el Parlamento de Galicia del BNG, ex diputado al Congreso y ex senador de España— y José María Fernández-Crehuet, coordinador internacional de ARHOE y Profesor-Doctor internacional de Economía y Empresa en la Universidad a Distancia de Madrid

La primera parte del debate fue una exposición de seis minutos de duración que llevaba escrita. Fallé estrepitosamente a la hora de mantener un ritmo de lectura adecuado. Aquí dejo lo que debería haber dicho. Es un análisis de la propuesta de ARHOE y una alternativa conciliadora:

Buenas tardes, señoras y señores, gracias a los organizadores por la invitación y por sus múltiples atenciones; a los relatores y, sobre todo, gracias al público que está aquí presente y al que nos ve o nos verá por internet. Y les ruego me disculpen que lea.

Frente al runrun mediático que orbaya desde hace un tiempo yo traigo algunas ideas y datos a contracorriente, que espero les hagan ver las cosas de otra forma.

Mientras hablo verán una proyección de cómo transcurre el día invernal en Europa. El día invernal marca el amanecer más tardío del año. Es decir, cuándo podemos abrir la persiana del negocio porque siempre de día, sea cual sea la época del año. Y, también, el anochecer más temprano. Es decir, cuándo empezamos a pensar en bajar la persiana porque algunos días del año ya ha oscurecido. El intervalo de tiempo entre un instante y otro depende exclusivamente de la latitud.

Entender cómo transcurre el día invernal sirve para entender cómo son los horarios de los países europeos en relación a España: parecidos por la mañana, diferentes por la tarde. Eso que nos trae tan locos.

«Vamos a usar la hora de Londres y a salir a las seis de la tarde» lo dijo el presidente del Gobierno en funciones inmerso ya en la bola de nieve que ha creado ARHOE. Un juego de suma cero: retraso el huso y adelanto los horarios. Me quedo igual.

La elección de la hora no es casualidad: es algo más de una hora después del anochecer invernal. Dato: las siete de la tarde actuales (es decir a las seis de la hora de Londres) la actividad laboral, o sea, el porcentaje de trabajadores trabajando pasa en España del 40% al 34%.

Sólo un tercio de los trabajadores está trabajando a las siete, una hora después de la hora del anochecer invernal. Ya es hoy una hora típica de salida del trabajo.

El anochecer invernal trascurre como ven en el vídeo: barre Europa de noreste a suroeste. El Sol sale de Europa por la península ibérica. Por el cabo de San Vicente.

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La línea del terminador sobre Europa un día de solsticio de invierno a las 1714CET. El Sol ya se ha puesto sobre toda Europa salvo la península ibérica, y el suroeste de Irlanda (donde son las 1614WET), Bretaña y Aquitania.

Como comparación, en Italia, una hora después de la hora del anochecer invernal la actividad pasa del 50% al 39%. En Francia del 40% al 30%. Son datos muy similares.

Sigamos con el plan. Después de adelantar la hora de salida del trabajo ARHOE quiere que todos los horarios sociales de la tarde se adelanten una hora: la cena, la tele, el baño de los niños, la hora de acostarse.

Es decir tendremos exactamente el mismo tiempo para hacer lo mismo. Seguimos con la suma cero y sin posibilidad de conciliar.

Llega la hora de dormir. Según mis datos los trabajadores en España duermen unas 7h30m, en Italia unas 7h40m, en Francia también 7h30m, en Reino Unido 7h45m, en Dinamarca 7h25m… valores también muy similares. La prestigiosa Academia Americana de la Medicina del Sueño recomienda dormir entre siete y nueve horas y cumplimos.

ARHOE en cambio dice que dormimos 52 minutos menos que la recomendación de la OMS. No sé cuánto vale la recomendación de la OMS ni cuánto duermen los españoles según ARHOE, pero dice 52 minutos, que es un número parecido una hora. El mensaje está enviado: duermes poco y si cambias el huso dormirás una hora más y te ajustarás a la recomendación.

Si durmieran una hora más los trabajadores españoles, a 8h30m por día, serían los marmotas del mundo.

Despertemos. ARHOE no se queja de los horarios matinales españoles. ¿Saben por qué? Porque los horarios matinales españoles ya son europeos. Y saben ¿por qué? Paradojas del asunto, porque usamos la hora de Berlín.

El amanecer invernal, lo pueden ver en el vídeo, es diferente al anochecer. Barre Europa de sureste a noroeste y amanece a la vez en la península ibérica, en el hexágono francés, Alemania, Benelux y Dinamarca.

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La línea del terminador sobre Europa un día de solsticio de invierno a las 0912CET. El Sol ya ha salido sobre toda la Europa continental salvo gran parte de la península escandinava. Aún ha de amanecer sobre las islas británicas (donde son las 0812WET).

Amanece a la vez en Barcelona y en Berlín y, sería lógico, que entraran a la vez al trabajo. Si en ambos sitios se usa el mismo huso horario, las horas de entrada al trabajo además coinciden. Un señor de Berlín llama a las 8 de la mañana a otro de Barcelona, donde son también las ocho, y le coge el teléfono.

El plan de ARHOE es que usemos la hora de Londres pero que sigamos entrando a las ocho, de Londres. Aquí ya no hay suma cero, aquí hay un retraso de una hora. Así, el mismo señor berlinés llamará a sus ocho [de Berlín] y se encontrará con una oficina vacía en Barcelona, donde serían las siete [de Londres]. Desajustamos lo que ya está ajustado.

Lo racional, con el huso de Londres, sería que entrásemos a las siete de la mañana [de Londres]: a la vez que en Berlín, París o Fránkfort, donde seguirían siendo las ocho [de Berlín]. Es decir, lo mismo que ocurre ahora.

No hemos terminado. Si entramos al trabajo a la misma hora y acabamos saliendo una hora antes (recuerden: se retrasa el huso y se adelanta la salida: se sale a las seis y no a las siete) debemos ganar una hora: ARHOE propone reducir la pausa para el almuerzo. Y aquí acaba el plan.

He hecho el esfuerzo de analizar el plan de ARHOE y reducirlo a su expresión más simple; eliminando todos los juegos de suma cero que implican retraso del huso y adelanto de los horarios. El resultado, expresado en las horas actuales para que se entienda, es este:

  1. Retrasen la hora de entrada al trabajo.
  2. Compensen ese retraso con una pausa menor para el almuerzo.
  3. Duerman más; o hagan algo por la noche antes de acostarse, o por la mañana, antes de ir al trabajo. O una mezcla de las tres cosas.

Esta es la propuesta de ARHOE. Y a mí no me parece muy lógica ni conciliadora.

Por cierto, no desprecien la larga pausa del almuerzo. En España a la hora del almuerzo hay un 40% de trabajadores en casa. En Francia e Italia un 30%. En Reino Unido, Irlanda y Dinamarca el porcentaje es anecdótico. La larga pausa del almuerzo puede ser también un pequeño monumento a la conciliación.

No olvidemos tampoco que un porcentaje significativo de trabajadores simplemente no hace pausa para el almuerzo. Me estoy refiriendo a los trabajadores que sólo trabajan por la mañana. Muchos de ellos, sin duda, en las administraciones públicas. Trabajadores que completan una jornada laboral de 7 u 8 horas mucho antes del anochecer: algo que no puede hacerse tan cómodamente en Alemania o Reino Unido.

Datos: en España después de la pausa del mediodía el pico de actividad laboral sólo alcanza un 50% de los trabajadores. En Italia alcanza un 62%. En Francia, un 70%.

Para estos trabajadores, las consecuencias del plan de ARHOE son simples de describir: retrasarían la entrada al trabajo y la salida del trabajo. ¿Conciliación? ¿Dónde?

Termino con una pequeña propuesta conciliadora. Más simple. Olvidándonos del huso y centrada en el reparto del tiempo de los trabajadores con jornada partida:

  1. Procuren un descanso más corto durante el almuerzo.
  2. Compensen el menor descanso con un adelanto de la salida del trabajo.

Así planteado es un plan de aplicación voluntaria; una recomendación. Debe ser así. Hay empresas —sectores económicos— que pueden permitirse el lujo de terminar la jornada laboral antes. Digamos, por ejemplo, una hora antes del anochecer invernal. Lo están haciendo, salen en la televisión, en la radio, en la prensa. Chapeau por ellas.

Otras no. Otras tienen su actividad ligada a que haya personas en la calle. Para ellas cerrar antes de la hora del anochecer invernal es una pérdida de oportunidad. Quizá en España, un país de servicios, haya más empresas de este último tipo que del primero.

Muchas gracias por su atención.