Economía

Peter Thiel y los abogados termonucleares

26 May, 2016 - - @egocrata

En el año 2007, en un artículo tan desalmado como horripilante, Gawker hizo público que Peter Thiel es gay.

Thiel es uno de los fundadores de Paypal, y fue uno de los primeros inversores en Facebook. En Silicon Valley, es lo más parecido a un semidios del venture capital, un inversor con recursos casi ilimitados para convertir en cualquier empresa en una megacorporación en ciernes.

Un año antes de la publicación del artículo, Thiel había prometido que destruiría a Gawker y Nick Denton, su propietario, si lo sacaban del armario. Thiel quizás no sea el visionario que cree ser, pero tiene buena memoria.

Ayer, en una increíble entrevista al New York Times, Thiel hizo público que durante los últimos meses ha financiado una serie de pleitos  de terceros contra Gawker por las causas más diversas. El más sonado ha sido el de Hulk Hogan; Gawker hizo pública una cinta de contenido sexual del icono del wrestling de los ochenta y noventa, y Thiel le puso un bufete de abogados con presupuesto ilimitado para sacar tanto dinero como pudieran del escándalo. Un jurado condenó a Gawker a pagar 140 millones de dólares. El caso ha sido recurrido, y la batalla legal será larga, pero esto no parece importar a Thiel: ha gastado diez millones de dólares en su cruzada contra Nick Denton hasta ahora, y está dispuesto a poner lo que haga falta hasta destruirle a él y a su página. Para él, quemar hasta los cimientos a Gawker y su periodismo basura es un acto de filantropía.

Es una historia tremenda, en no poca medida porque es muy probable que consiga su objetivo. El sistema judicial en Estados Unidos es increíblemente caro, incluso cuando una empresa se enfrenta a pleitos absurdos. Que un tipo con 2.700 millones de dólares en el banco decida bombardearte con abogados de forma indiscriminada puede bastar para llevar a casi cualquier empresa hasta la bancarrota, especialmente si esta empresa es un medio de comunicación y Thiel tiene recursos poco menos que ilimitados.

Es también, obviamente, una posibilidad francamente aterradora para la libertad de prensa en Estados Unidos. Gawker es relativamente pequeña (45 millones de ingresos el 2014), pero hay pocos medios de comunicación que podrían aguantar un asalto judicial continuado de este calibre. Dejando de lado monstruos como News Corp (Fox) Comcast (NBC) y Disney, casi ningún medio en Estados Unidos estaría en disposición de enfrentarse a Thiel. Sólo anomalías como el Washington Post (propiedad de Jeff Bezos, que hace que Thiel parezca un campesino) y el Las Vegas-Review Journal (Sheldon Adelson) tienen los recursos para sobrevivir un ataque así.

Felix Salmon desarrollaba esta idea ayer, explicando además por qué Thiel ha salido de las sombras precisamente ahora. Nick Denton y Gawker llevaban meses sospechando que la estrategia legal de los abogados de Hogan (casi kamikaze) parecía dirigida no a proteger a su cliente sino a hacer el máximo daño posible a su compañía. Al hacer pública su vendetta contra Gawker, Thiel ha hecho de la web algo tóxico para inversores externos. Sabiendo que se enfrentan contra un número ilimitado de pleitos (y viendo la calidad del periodismo de Gawker, hay material para cientos), nadie con dos dedos de frente prestará ahora un duro a Denton.

Si Thiel se sale con la suya (y todo apunta que lo hará), cualquier medio de comunicación americano ahora sabe que puede ser potencialmente vaporizado por un bombardeo de pleitos si tienen la mala idea de ofender un megamillonario con demasiado ego o tiempo libre.

Lo de vivir en una plutocracia es realmente estupendo.