Desigualdad

Gráficos: ¿Una recuperación desigual?

26 May, 2016 - - @jorgegalindo

Este martes se hacía pública una nueva entrega de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, una de las mejores herramientas que tenemos para medir la evolución de la situación económica de los hogares españoles. Los datos arrojan pocas sorpresas: la pobreza y la desigualdad andan altas, entre estancadas y descendiendo muy ligeramente, a un ritmo más lento que la creación de empleo o que el crecimiento del PIB. La tasa de hogares en riesgo de pobreza o desigualdad ha bajado en un insignificante 0,1, de 22,2% a 22,1%. El índice de Gini, que mide la desigualdad, está en 34,6, desde 34,7 (y 32,4 en el primer punto de la serie, la encuesta de 2008). La renta media por hogar del conjunto de los mismos presenta una variación igualmente ínfima. Nada de ello es sorprendente teniendo en cuenta el boquete que se ha abierto en el tejido socioeconómico español entre 2008 y 2013. Me ha parecido, sin embargo, interesante rescatar un par de cosas para comprobar cómo de desigual está siendo nuestra recuperación.

Algo que se ha escuchado mucho durante la crisis es que nuestra desigualdad y pobreza están íntimamente relacionadas con el hecho de que destruimos muchísimo empleo en recesión, lo cual afecta lógicamente a los ingresos de los hogares. El siguiente gráfico da pistas a favor de tal hipótesis: el riesgo de pobreza de los desempleados ha subido como ningún otro desde 2008. Sin embargo, en los dos últimos años la pobreza entre los ocupados también está remontando.

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El incremento no es muy alto (4pp), y es muy posible que se deba a personas que ya estaban en riesgo de pobreza en el paro y que, al menos, ahora tienen algún ingreso. Por tanto, quizá su situación ha mejorado, sí. Pero es necesario subrayar que no lo ha hecho hasta el punto de sacarles de la zona de peligro. La otra posibilidad, que se trate de anteriores ocupados que ahora se encuentran en una situación más precaria, indicaría en una misma dirección: tener un empleo ayuda a esquivar la pobreza, pero por ahora, menos que antes.

El descenso de las tasas de riesgo entre jubilados es algo que hemos comentado ampliamente aquí: afortunadamente, nuestro sistema parece que funciona bastante bien para proteger a los mayores. Pero es importante tener en cuenta que esto no sale gratis, y que si disponemos de unos recursos limitados (y así es, en tanto que estamos en un contexto de restricción presupuestaria) la decisión de cómo repartirlos entre unos grupos y otros tiene consecuencias. El gráfico siguiente lo muestra de manera aún más clara.

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El riesgo para los de 16 a 29 años no ha dejado de subir, y no poco, ni siquiera en esta última ola. Eso sí: los niños y adolescentes disfrutan por el momento de una corrección con respecto a la preocupante tendencia de 2014-2015. Pero los padres del futuro son quienes ahora deberían preocuparnos.


4 comentarios

  1. […] Gráficos: ¿Una recuperación desigual? […]

  2. EB dice:

    Jorge,

    Por favor corrija donde dice “La tasa de hogares en riesgo de pobreza o en desigualdad…” y diga sólo “La tasa de hogares en riesgo de pobreza…” porque no existe algo llamado tasa de hogares en riesgo de desigualdad. Sólo existen indicadores de desigualdad.

    Más importante, le agradeceré que explique y evalúe la definición usada para determinar riesgo de pobreza en la Encuesta INE. Tengo enfrente el documento sobre metodología y no me sorprende lo que leo sino que alguien use la definición oficial. Un problema grave en las ciencias sociales es tener que depender de datos oficiales cuyas definiciones poco tienen que ver con conceptos teóricos y cuya recolección y procesamiento no han sido verificados para determinar su fiabilidad. Le guste o no, sabemos que las mediciones de pobreza y especialmente las mediciones de desigualdad son poco relevantes y poco fiables.

    En todo caso, no me extrañaría que cualquiera sea la definición de pobreza, en relación a algún año anterior hoy haya más pobreza en España. No me extraña porque la situación anterior no era sostenible en cuanto al ingreso nacional total y porque una vez que disminuyera quedaría en evidencia toda la podredumbre que por 500 años ha caracterizado a sucesivos sistemas políticos. Si bien algunos programas estatales pueden redistribuir ingreso a favor de los más pobres, bien sabemos que el proteccionismo propio de cada uno de esos sistemas ha implicado que en períodos de crisis los pobres tuvieran o tengan menos oportunidades (aunque tiempo atrás esta consecuencia era atenuada por la “economía sumergida”, en estos últimos años esta alternativa no parece relevante).

  3. Whamm dice:

    Es tremendamente desafortunado llamar a esta medida TASA DE PERSONAS EN RIESGO DE POBREZA porque da una idea de una circunstancia que realmente no es lo que está midiendo. Según la metodología proporcionada por el INE es el porcentaje de personas con unos ingresos inferiores al 60% de la renta mediana por unidad de consumo. Es decir, es una medida relativa a la renta de todos los individuos. Y he ahí su ventaja y su enorme confusión. Un ejemplo exagerado (y que roza lo esperpéntico): Si aplicáramos esta medida sobre los habitantes de un barrio rico como, por ejemplo, el Viso en Madrid, es bastante probable que la estadística nos dijera que un porcentaje nada desdeñable de personas estarían en riesgo de pobreza, cuando realmente (conceptualmente, si se quiere) no es así.

    La ECV contiene muchísima información relevante, pero muchísimo cuidado con tratar de hacer análisis (aunque sean exploratorios) a partir de los datos en bruto y sin tener muy claro qué es de lo que se está hablando.

    • Hugo dice:

      Al contrario, es completamente pertinente llamar a esa medida tasa de riesgo de pobreza. La clave está en la definición de pobreza. En las economías desarrolladas ésta no supone lo que todavía con frecuencia se entiende por ella (insatisfacción de las necesidades más básicas como alimentación, vestimenta, cobijo…) sino el conjunto de circunstancias que dificultan a las personas participar de la sociedad en la que viven y, en consecuencia, desarrollar sus capacidades. Esto es, más que en su dimensión absoluta, el fenómeno relevante en las sociedades de abundancia material es la pobreza relativa. Existe un amplio debate sobre cuáles son esas circunstancias (la carencia de qué bienes o servicios y en qué intensidad supone las dificultades señaladas), y dada la complejidad del tema con frecuencia se utilizan los ingresos equivalentes de los hogares como “proxy” de la posibilidad de participar en la sociedad y desarrollarse como persona. También existe debate sobre si el umbral adecuado es el 60% de la mediana o debería ser otro (es habitual usar varios, como por ejemplo el 40% al hablar de pobreza severa). Para entender la relevancia de la pobreza relativa viene bien leer a Adam Smith, particularmente su ejemplo de la camisa de lino, o a los principales estudiosos del fenómeno, como Anthony Atkinson, John Rawls o Amartya Sen.
      Un saludo

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