Política

¿Con quién se sientan a la mesa los comisarios de la Unión Europea?

22 Abr, 2016 -

Cada vez es más común escuchar debates sobre los déficits de legitimidad de la democracia representativa. En un estudio reciente realizado en Estados Unidos, Martin Gilens, profesor de la Universidad de Princeton, analiza si las políticas públicas de los gobiernos “representativos” de ese país son realmente determinadas por las preferencias de la mayoría de la población. En su libro titulado, “Affluence & Influence: Economic Inequality and Political Power in America” (publicado en 2012), el autor se pregunta a qué intereses responden los gobiernos: ¿a los intereses de la ciudadanía o a los de élites económicas? Una de las conclusiones más importantes del estudio es categórica: la “opulencia” conduce a la “influencia”. Según el estudio, los grupos organizados que representan a los intereses económicos han tenido una gran influencia en las políticas públicas adoptadas por el gobierno de ese país, mientras que los ciudadanos y los grupos de interés de masas (como los sindicatos) gozan de poca o de ninguna influencia. En esta misma línea, un estudio ya clásico (“The Unheavenly Chorus: Unequal Political Voice and the Broken Promise of American Democracy”, realizado por Schlozman-Verba-Brady y publicado en 2012) también demuestra que no todos los individuos/asociaciones tienen igual voz en los asuntos públicos: algunos de ellos, principalmente los que tienen mayores recursos, tienen una voz amplificada y logran influir en las decisiones y acciones de gobierno.

En este breve análisis me centro en uno de los principales actores políticos de la Unión Europea: la Comisión Europea. Una de las competencias de este poder ejecutivo “supranacional” es la formulación de propuestas de políticas para los Estados Miembros. Para realizar esta definición de los contenidos de las políticas, la Comisión tiene mecanismos para consultar con diversos grupos de interés, como las “consultas públicas”, o bien, las reuniones puntuales que los altos cargos de la Comisión (los comisarios, sus miembros de gabinete y los directores generales) celebran con los diferentes  actores interesados.

Desde diciembre de 2014, la Comisión Europea adoptó una nueva medida para hacer más transparente la toma de decisiones: la obligación de hacer públicas las reuniones  puntuales que tienen los altos cargos de la Comisión con grupos de interés, como lobbies de corporaciones, consultorías, Think Tanks, asociaciones religiosas o grupos de la sociedad civil. Aunque esta medida tiene algunas limitaciones que mencionaré en la parte final del análisis, constituye un indicador disponible que nos permite conocer a quién están escuchando los principales responsables del poder ejecutivo europeo, y qué grupos están haciendo oír sus preferencias.

La organización EU Integrity Watch ha creado una página web que contiene información sobre dichas reuniones. Los datos muestran que, a partir del 13 de noviembre de 2014,  los altos cargos de la Comisión Europea han tenido 8,876 reuniones con diversos grupos de interés: los comisarios han registrado 1,850 reuniones; sus miembros de gabinete 6,021 reuniones; y los directores generales 1,005 reuniones.

De este total de reuniones, el 70 por ciento (6,224 reuniones) se realizaron con lobbies de corporaciones, mientras que sólo el 17 por ciento (1,550 reuniones) se realizaron con grupos de la sociedad civil. El resto de éstas se hicieron con otros tipos de grupos de interés como asociaciones religiosas o Think Tanks. Si nos centramos en las reuniones de los 28 Comisarios, tenemos que de las 1,850 reuniones registradas, el 67 por ciento (1,245 reuniones) se realizó con lobbies de corporaciones, mientras únicamente el 24 por ciento (443 reuniones) se llevaron a cabo con grupos de la sociedad civil.

Gráfico 1. Porcentaje de reuniones con grupos de interés

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Fuente: Elaboración propia, a partir de datos de EU Integrity Watch.

La Gráfica 2 muestra que algunos comisionados parecen tener mucho más contacto con estos actores interesados: encabeza la lista Miguel Arias Cañete, comisario de Acción por el Clima y Energía; seguido por Günther Oettinger, de Economía y Sociedad Digitales; y por Jonathan Hill, de Estabilidad Financiera, Servicios Financieros y Unión de los Mercados de Capitales.

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Fuente: Elaboración propia, a partir de datos de EU Integrity Watch.

Ahora bien, si nos centramos, por motivos de disponibilidad de información, en los 10 comisarios que han mantenido mayor número de reuniones (según la página web de EU Integrity Watch), se puede observar la preponderancia de los lobbies de corporaciones (ver Gráfico 3). Por ejemplo, del total de reuniones registradas por el comisario Jonathan Hill, de Estabilidad financiera, un 91 por ciento ha sido con representantes de corporaciones, mientras que el 9 por ciento restante ha sido con organizaciones de la sociedad civil. En el caso del comisario Miguel Arias Cañete, los porcentajes son 57 por ciento y el 38 por ciento, respectivamente.

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Fuente: Elaboración propia, a partir de datos de EU Integrity Watch.

Uno podría preguntarse a continuación si los comisarios pertenecientes a la izquierda son más propensos a dar voz a los grupos de la sociedad civil, y si, por el contrario, los comisarios cuya filiación política se orienta a la derecha serían más proclives a dar mayor voz a los lobbies empresariales. Si miramos la filiación ideológica de los comisarios tenemos que: 20 comisarios (el 71 por ciento) tienen vínculos con partidos de derecha (por ejemplo, 14 de éstos tienen nexos con partidos nacionales que pertenecen al Partido Popular Europeo, 5 más al Partido de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa, y uno de éstos al Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos); mientras que sólo 8 comisarios (el 29 por ciento) pertenecen a partidos de izquierda socialdemócrata (todos ellos vinculados al Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo). Hasta el momento, no existen comisarios que pertenezcan a otros partidos políticos de izquierda.

Centrándonos de nuevo, por disponibilidad de datos, en los diez comisarios que han tenido mayor número de reuniones, vemos que ocho de éstos tienen una filiación a partidos de derecha (Valdis Dombrovskis al Partido Unidad de Letonia, Jyrki Katainen a la Coalición Nacional de Finlandia, Andrus Ansip al Partido de la Reforma de Estonia, Violeta Bulc al Partido de Miro Cerar de Eslovenia, Jonathan Hill al partido conservador de Reino Unido, Miguel Arias Cañete al Partido Popular, Carlos Moedas al Partido Social Demócrata de Portugal, y Günther Oettinger al CDU). Tal como se observa en la Gráfica 3, estos ocho comisarios tienen en común un mayor número de reuniones con lobbies de corporaciones que con asociaciones de ciudadanos: en promedio, el 78 por ciento de sus reuniones fue con representantes de corporaciones. Por su parte, de estos diez comisarios dos pertenecen a partidos socialdemócratas (Karmenu Vella, miembro del Partido Laborista de Malta; y Frans Timmermans, miembro del Partido del Trabajo de los Países Bajos). Los datos disponibles muestran que Karmenu Vella -de la cartera de Medio Ambiente, Asuntos Marítimos y Pesca- es el único comisario que parece reunirse, de manera más frecuente, con asociaciones de la sociedad civil (el 52 por ciento de sus reuniones fueron con grupos de la sociedad civil, y el 42 por ciento con lobbies empresariales). De manera similar, el número de reuniones de Frans Timmermans -comisario de Mejora de la Legislación, Relaciones Interinstitucionales, Estado de Derecho y Carta de los Derechos Fundamentales- es aproximadamente el mismo entre ambos tipos de grupos (45 por ciento y 47 por ciento respectivamente).

Finalmente, es importante mencionar que, aunque el registro de las reuniones que mantienen los comisarios es una medida que fomenta la transparencia de la toma de decisiones, existen algunas limitaciones. Menciono dos:

  • La primera restricción es que la información se limita a publicar las reuniones que los comisarios tienen con los grupos de interés que se encuentran en el “Registro de Transparencia de la Unión Europea”. Según este registro hasta el día 11 de abril, existen 9,046 organizaciones de diversa índole que buscan influir en la toma de decisiones y en la formulación de políticas de la Unión Europea. Dado que esta información se limita a las reuniones que se tienen con los grupos de interés incluidos en este “Registro de Transparencia”, se dejan fuera reuniones importantes con actores interesados no registrados.
  • La segunda restricción se refiere a que existen reuniones con grupos de interés que están incluidos en el Registro de Transparencia, pero que los comisarios no hacen públicas. Por ejemplo, la organización ALTER-EU ha encontrado discrepancias entre las reuniones que aparecen en las agendas de los Comisarios -documentos que la comisión también hace públicos- y las que finalmente se incluyen en el registro.

Los datos que arroja el registro no permiten concluir hasta qué punto estas reuniones han influido en la formulación de políticas de la UE, o bien, hasta qué punto los comisarios han modificado su toma de decisiones en función de las preferencias de ciertos grupos de interés. Sin embargo, esta información es útil para señalar que los principales responsables del poder ejecutivo europeo dialogan en mucha mayor proporción con representantes de corporaciones que con representantes de la sociedad civil. La idea básica de la democracia representativa nos haría pensar que los comisarios darían voz a una abanico amplio y diverso de actores. Sin embargo, la proporción de reuniones que se han registrado hasta ahora indica un sesgo hacia un grupo de representa a un pequeño porcentaje de la población.

Actualizado el 25 de abril de 2016 para corregir datos sobre el comisario Carlos Moedas.