Brexit

El perfil de los votantes en el debate Brexit

21 Abr, 2016 - - @bpberta

A falta de dos meses para la votación sobre la permanencia en la UE, las encuestas aún son imprecisas. Sin embargo, ya muestran de forma más o menos fiable qué grupos de ciudadanos son más partidarios de una y otra opción. Los clivajes y divisiones que van a estructurar el debate parecen haber cambiado poco en los últimos meses y nos pueden ayudar a entender cómo se va a desarrollar la campaña. Este primer artículo repasa cuales son las 5 grandes divisiones que van a marcar el debate y qué se puede esperar de ellas.

1. Un debate generacional en el que los jóvenes pueden ver como los de mayor edad deciden el futuro de su país. El gap generacional en este referéndum es uno de los más visibles. Sólo un 18% de los menores de 24 años es partidario de abandonar la UE, en contraposición a un 60% que se quiere quedar. Unos datos que contrastan con los mayores de 65 años entre quiénes la opción de abandonar la Unión supera a la opción de quedarse en la mayoría de las encuestas. Las diferencias generacionales no acaban ahí, el nivel de interés y participación también tienen un fuerte componente generacional. Sólo un 21% de los menores de 24 años se declara muy interesado en el referéndum, por un 47% de los mayores de 65 años que dice estarlo. Un desigual desinterés que se traduce en una desigual voluntad de participar: sólo un 44% de los jóvenes se muestra seguro de ir a votar, por un 76% de los grupos de mayor edad. Si la campaña no consigue igualar estos diferenciales, los más jóvenes podrían ver como el país acaba optando por la salida de la UE a pesar de su apoyo a la pertenencia.

2. El euro-entusiasmo de Escocia frente al euro-escepticismo de Inglaterra y Gales, o casi. Otros que podrían ver como su futuro es decidido por los ciudadanos de “otro” grupo son los ciudadanos de Escocia. A pesar de que el apoyo de los escoceses a la Unión Europea decrece desde hace años, lo cierto es que al norte de la frontera el apoyo a permanecer en el club europeo aún goza de una mayoría clara. Una mayoría que contrasta con el empate técnico que predicen las encuestas en Inglaterra, o la débil mayoría de Gales, dónde los datos dicen que la opción de salir se podría llegar a imponer si la campaña pro-EU no consigue movilizar a sus electores potenciales. Sin embargo, Escocia no es el único territorio del país claramente euro-entusiasta, la cosmopolita Londres es también claramente partidaria de quedarse, con un 53% de sus ciudadanos partidarios de quedarse por solo un 28% que dice querer irse. Independientemente de las diferencias regionales, tanto en Inglaterra como en Escocia, aquellos que se sienten más británicos que de su país son más partidarios de quedarse en la UE que aquellos con una identidad dominante inglesa o escocesa.

3. El Brexit como debate entre perdedores y ganadores de la globalización. Se ha dicho tantas veces que suena a tópico, pero no por esto deja de ser cierto. El voto en este referéndum va a estar claramente marcado por la situación socioeconómica de los ciudadanos. El debate de la Unión Europea está muy ligado al debate sobre la globalización y, como tal, aquellos que se sienten más perdedores en ella acostumbran a ser más partidarios de salir. Así, entre los profesionales liberales y posiciones de dirección la opción de abandonar la UE está más de 15 puntos porcentuales por detrás de la opción de quedarse. Mientras que entre los trabajadores no cualificados y los que viven de subsidios las dos opciones acostumbran a estar empatadas, en algunas ocasiones la salida de la Unión incluso va por delante. Aún más clara es la división si consideramos el nivel educativo: entre los universitarios la opción de quedarse en la Unión, goza de mayoría. Una mayoría que se mantiene más o menos clara entre aquellos con estudios de nivel A (equivalente a Bachillerato) o superior, pero que claramente desaparece entre los que tienen estudios de menor grado.

4. Un debate que divide a todo el mundo, sobre todo a los que lo pusieron en la mesa. Que el debate de Europa es un debate incómodo para los partidos tradicionales no es nuevo. La mayoría de estos partidos esta muy divido al respeto, dificultando que sus líderes puedan tomar posición en el debate sin generar desafección en algún sector de su electorado. El Reino Unido no es una excepción en este sentido. A pesar de que, tanto Laboristas como Liberales Demócratas, tienen mayoría de partidarios de la permanencia, los dos partidos tienen hasta un 23% i 21%, respectivamente, de su electorado partidario de irse. Más divido aún se encuentra el partido del primer ministro David Cameron. A pesar de que la renegociación estaba encaminada precisamente a buscar una base común bajo la que unir a sus votantes, el líder conservador no ha conseguido unir a su electorado en este referéndum. De hecho, la mayoría de las encuestas incluso muestran que la mayoría de votantes conservadores va a votar a favor de la salida de la UE, ignorando el consejo de su líder. La división de la élite conservadora probablemente explique estas divisiones, así como los grandes niveles de indecisión de sus votantes (20% aún no sabe qué va a hacer).

5.El discurso de la crisis: Farage contra Corbyn. Un último elemento que divide claramente a los partidarios de votar a favor de quedarse en la UE de los de salir, es la visión que tienen de los problemas económicos y sociales del país y sus causas. Así, aquellos partidarios de dejar la UE creen que los principales culpables de esta situación son los inmigrantes que trabajan por sueldos bajos (54%), las regulaciones de la UE (58%), y las decisiones tomadas por el gobierno laborista antes de 2010 (36%). Una lista que contrasta claramente con la de los partidarios de quedarse, quiénes culpan principalmente a los banqueros (45%), la desigualdad creciente (38%) y el gobierno de conservador desde 2010 (38%). Estas visiones se explican en gran parte por los hábitos de información y la afiliación partidista de los dos grupos, pero también muestran la divergencia en los discursos que estructuran el debate. Curiosamente, la globalización, el libre comercio y la competencia de países como China no aparecen entre los tres primeros culpables entre ninguno de los dos grupos.

 

Este artículo forma parte del especial Brexit realizado en colaboración con CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs)