Educación

¿Importa el género del representante político para las políticas públicas?

29 Mar, 2016 -

La escasa representación  de mujeres en cargos políticos en relación con su partic- ipación en la población mundial ha llamado la atención no solo desde el punto  de vista político, sino también  desde el académico, en los últimos años.  Y es que la brecha entre hombres y mujeres, en cuanto  a representación  política se refiere, es la que menos ha disminuido entre  1995 y 2000 si la comparamos  con las brechas en oportunidades económicas, en educación y en derechos legales (Norris y Ingle- hart,  2000).  En este sentido, las políticas de reservas o cuotas para  mujeres han sido una propuesta  recurrente  para incentivar  la participación política de mujeres tanto  en países desarrollados  como en desarrollo.   Pero  ¿importa  el género del representante político para la elección y los resultados  de políticas públicas?

Existe una amplia literatura empírica sobre diferencias de género en preferencias. Por  ejemplo, Croson y Gneezy (2009) documentan  estudios  recientes  en los que se obtiene  que tanto  las preferencias sociales como las preferencias por el riesgo y las situaciones competitivas difieren con el género.  En concreto, estos estudios señalan que, en general, las mujeres son más aversas al riesgo y sensibles a las reac- ciones sociales que los hombres, mostrando  menor preferencia por las situaciones competitivas que éstos.  Existe también evidencia empírica  sobre diferencias de género en cuanto a preferencias políticas. Por ejemplo, los resultados de Edlund, Haider,  y Pande  (2005) sugieren que las mujeres en países desarrollados  tienden a favorecer la redistribución de gastos públicos hacia los niños.

Sin embargo,  el hecho de que las preferencias por políticas públicas  difieran con el género no implica directamente que el género del representante político influya en sus decisiones sobre políticas públicas.  Una posibilidad es que las mujeres sean más conscientes de los problemas que afectan a su propio colectivo y/o que sean más sensibles hacia ellos. Otra  posibilidad es que las mujeres tiendan  a expresar más  sus intereses  y necesidades  cuando  su representante político  es una  mujer (ver Clots-Figueras, 2012). Por ejemplo, The New York Times recoge cómo Maya Yadav,  una  de las mujeres  involucradas  en el consejo político de un  pueblo  de India, afirmaba lo siguiente tras negociar un descuento para la construcción de un aseo en cada casa del pueblo:  “Before this, pregnant women had to walk into the fields, (…)  No man would have thought of this”.

Así, el género del representante político tendrá  un efecto sobre las decisiones de políticas públicas si las diferencias en preferencias, o en la sensibilidad  hacia las necesidades del colectivo con el que se comparte  género, se trasladan al compor- tamiento  político.  Uno de los primeros trabajos  empíricos en tratar esta cuestión fue el de Chattopadhyay y Duflo (2004). El trabajo muestra que la representación de mujeres en los gobiernos rurales locales (Gram  Panchayats ) de India tiene un efecto positivo  sobre la provisión  de bienes públicos favorables  a sus preocupa- ciones.  Los autores  miden la importancia  de un bien o servicio público para  el colectivo de mujeres  a través  del número  de quejas  recibidas  por parte  de este colectivo en el gobierno local.  En concreto,  las mujeres elegidas bajo la política de cuotas  de un tercio de los puestos  de los Gram  Panchayats (de la que se ha hablado en el blog, aquí) invierten más en agua potable, en el Estado de Rajastán, y en agua potable y carreteras en el Estado de Bengala Occidental. Ver con más detalle los resultados  del trabajo  aquí.

Otros trabajos han estudiado  el impacto del género del representante político so- bre ciertos resultados.  Por ejemplo, Clots-Figueras (2012) estudia la relación entre representación  política de mujeres y nivel educativo  de la población para  el caso de India.  Si las mujeres en política son más sensibles hacia las necesidades de su colectivo, y la educación es percibida como favorable para el bienestar  de las mu- jeres, entonces  cabría  esperar  una relación positiva  entre  representación  política de mujeres y educación.  Otra  posibilidad  que explicaría una relación positiva  es que las mujeres en política fueran más sensibles hacia los intereses  de los niños. Aunque desde el punto de vista empírico es difícil distinguir  entre las dos explica- ciones, los resultados  para  áreas urbanas  muestran  que la representación  política de mujeres  tiene  un  efecto positivo  sobre  la probabilidad  de que un  individuo posea, al menos, educación primaria.

En línea con esto último, en mi trabajo estudio para el caso de Indonesia (donde no existen  políticas  de reservas para  mujeres en los gobiernos locales) si la rep- resentación  política de mujeres tiene un efecto positivo sobre la probabilidad  de matriculación  preescolar  y primaria.    Si bien  la ley obliga  a  los padres  a  ma- tricular  a los hijos de 7 años de edad  en el primer  año de educación  primaria, la educación  preescolar  hasta  los 6 años  es opcional  en los pueblos  rurales  de Indonesia.   Los resultados  muestran  que la representación política  de mujeres  a nivel local (equivalente al municipio, en España)  aumenta la probabilidad  de que un  niño  sea matriculado  en el primer  año  de educación  primaria.    Respecto  a la educación preescolar, el efecto es positivo solo cuando se estudian  los pueblos donde la participación  ciudadana,  medida a través del número de grupos sociales, es superior  a la media muestral.  Este resultado parece razonable  si se tiene en cuenta que la educación preescolar, al no ser de carácter  obligatorio, generalmente depende  del trabajo  voluntario  de la comunidad  (ver UNICEF  Indonesia,  2012; UNESCO Jakarta, 2003).

Para  terminar,  me parece  importante  destacar  el papel  de los canales  a través de los cuales el género del representante político puede  afectar  a los resultados de políticas  públicas.   Por  ejemplo,  el trabajo  de Clots-Figueras  (2012) sugiere que el efecto positivo  de la representación  política  de mujeres  sobre educación en  India  ocurre  a  través  del aumento  en  la  asistencia  escolar  y el número  de pueblos con colegios de educación primaria.  Por otro lado, mis resultados sugieren que la participación  ciudadana  puede jugar un papel relevante.  Avanzar  en esta dirección supondría  un paso importante en el estudio de la relación entre  ciertas características de la identidad  del representante político,  como el género,  y las decisiones sobre políticas públicas.

 

Referencias

Chattopadhyay, R.,  and  E. Duflo (2004):  “Women as Policy Makers:  Evidence from a Randomized Policy Experiment in India,” Econometrica, 72(5), 1409–1443.

Clots-Figueras, I. (2012): “Are Female Leaders Good for Education?,”  American

Economic Journal:  Applied Economics, 4(1), 212–244.

Croson, R., and U. Gneezy (2009):  “Gender Differences in Preferences,”  Journal of Economic Literature, 47(2), 448–474.

Edlund,  L., L. Haider, and R. Pande  (2005): “Unmarried Parenthood and Redis- tributive Politics,” Journal  of the European  Economic Association,  3(1), 95–119.

Norris, P.,  and  R. Inglehart  (2000):  “Cultural  Barriers  to Women’s  Leadership: A Worldwide Comparison,”  IPSA 2000 paper.

UNESCO Jakarta (2003): “National Case Study on the Situation of Early Child- hood  Care  and  Education Services in Indonesia,”  Discussion  paper,  UNESCO Jakarta.

UNICEF Indonesia (2012): “Education and Early Childhood Development (ECD),” Discussion paper, UNICEF  Indonesia.