Economía

A vueltas con el complemento salarial

18 Mar, 2016 - - @egocrata

Una de las propuestas más interesantes del acuerdo entre PSOE y Ciudadanos (que, como bien decía Alberto Garzón, es muy parecida a una idea del programa de Podemos) es el complemento salarial. Es algo del que hemos hablado varias veces por aquí (I, II, III, IV) como una herramienta excelente para combatir la pobreza, con un montón de evidencia que indica que es una medida increíblemente efectiva.

Estos días he estado leyendo sobre el complemento salarial (o EITC, como se le llama por aquí), y sobre posibles modelos y diseños institucionales para hacer que sea más efectivo. El EITC en Estados Unidos normalmente funciona como un crédito para las familias trabajadoras con pocos ingresos recibido en un único pago cuando completan la declaración de la renta. Esto quiere decir que en algún momento entre enero y abril estas familias hacen el papeleo de sus impuestos, y reciben un cheque o un ingreso en su banco de $2,400 de media, de una tacada.

Como he comentado otras veces, tenemos mucha evidencia empírica que señala que darle dinero a quien no tiene es una forma sorprendentemente efectiva de combatir la pobreza. El EITC hace exactamente eso, y además lo hace de modo que crea incentivos para incorporarse al mercado de trabajo. Mi sospecha, sin embargo, es que cuando uno es pobre lo es todo el año, así que quizás recibir todo el dinero en marzo no es una gran idea, ya que probablemente podría haber sido tan o más útil en noviembre o diciembre.

Hace un par de años Dylan Bellisle y David Marzahl decidieron hacer un pequeño experimento para ver cómo funcionaría un EITC con pagos distribuidos a lo largo del año, en vez de un solo cheque. En cooperación con una ONG en Chicago, ofrecieron a 229 familias recibir el EITC en cuatro pagos trimestrales, y compararon sus resultados con un grupo de control que siguió recibiendo el dinero en un pago único.

Los resultados fueron sorprendentes. Para empezar, los participantes del programa piloto acabaron encantados con el sistema; un 90% dijo preferir pagos trimestrales a final de año. En el mundillo de servicios sociales nunca te encuentras un cambio en un servicio público que tenga un 90% de apoyo, así que ya da que pensar.

Lo interesante, sin embargo, fueron los resultados en la salud financiera de los participantes: el porcentaje de familias recurriendo a préstamos de familiares, amigos o payday loans cayó un 50%. El porcentaje de participantes teniendo que pagar penalizaciones por facturas impagadas se redujo en la misma proporción. Por añadido, cuando se preguntó a los participantes si estaban preocupados por no llegar a final de mes, el porcentaje resultó ser la mitad que en el grupo de control. En el grupo de control, el doble de individuos tenían síntomas de estrés o depresión al final de año comparados con los participantes en el piloto. La única diferencia entre uno y otro grupo es el hecho que recibieron el dinero siguiendo un calendario distinto, nada más.

¿Por qué vemos estas diferencias? Básicamente porque resulta que el problema de la gente pobre es que no tiene dinero. Para una familia cerca del umbral de la pobreza, recibir $200 adicionales al mes puede representar la diferencia entre poder reparar una avería en el coche o afrontar una emergencia inesperada y no poder hacerlo. En ocasiones, es la diferencia entre tener la cuenta corriente con cinco o cien dólares a final de mes, algo que representa un cambio extraordinario para alguien que vive siempre con el miedo de no poder pagar todas las facturas. Un pequeño cambio administrativo puede hacer la vida de mucha gente muchísimo más fácil, y hacerlo con un coste muy modesto para las arcas públicas.

Si algún día implementamos un complemento salarial en España, por lo tanto, vale la pena plantearse cómo estructuramos los pagos. Segmentarlos a lo largo del año tiene costes administrativos algo mayores, pero el resultado parece que vale la pena.


40 comentarios

  1. Enrique dice:

    Este mismo análisis sobre la frecuencia de los pagos debería quizá extenderse a todo tipo de ayudas. Estoy pensando, por ej., en la beca Erasmus. En mi caso, hace unos años hice mi Erasmus en Francia y me desembolsaron la beca prácticamente de golpe cuando ya acababa el curso académico…
    A causa de este diseño, se da la paradoja de que la beca termina por ser regresiva, porque quien se va de Erasmus es quien sabe que tendrá suficientes recursos para sobrevivir antes de recibir la beca.

  2. EB dice:

    Roger,

    Usted empieza diciendo
    “Como he comentado otras veces, tenemos mucha evidencia empírica que señala que darle dinero a quien no tiene es una forma sorprendentemente efectiva de combatir la pobreza.”

    Aunque en principio todos podríamos estar de acuerdo con su afirmación, pronto uno se da cuenta que poco o nada dice. Primero, usted no afirma que el dinero entregado sea suficiente para que el beneficiario considere que ha superado la pobreza (cuando todos los días vemos a la misma persona que nos pide ayuda y a la que todos los días ayudamos, nos damos cuenta que nuestra ayuda y las de muchos otros no son suficientes, y lo mismo ocurre cuando preguntamos sobre la “graduación” de muchos programas públicos contra la pobreza). Quien haya tenido experiencia con la preparación y la realización de estudios de pobreza sabe bien que siempre habrá debate sobre el criterio para definir pobreza y que si se opta por el criterio de la valoración subjetiva del beneficiario –algo lógico– entonces siempre habrá pobres, es decir, la pobreza no se elimina y quizás ni siquiera se alivie (por este motivo los estudios y las políticas de pobreza establecen un criterio objetivo y arbitrario de pobreza que además tiene el problema de que pronto hay que cambiarlo).

    Segundo, desde la perspectiva del donante (sea voluntario o forzoso), es difícil probar que la entrega de dinero sea una forma eficaz de aliviar la pobreza. En economía, eficacia se entiende como intento de minimizar el costo de hacer algo específico —en este caso, entregar dinero a un pobre para que lo gaste de acuerdo con sus preferencias personales. Bien sabemos que (a) uno se puede equivocar en la identificación de los pobres (sí, la donación es un incentivo para el fraude), y (b) el dinero recibido por el pobre es una fracción del dinero desembolsado por el donante –hay un costo de intermediación y si la transferencia es eficaz este costo debe ser minimizado. Quien haya tenido experiencia con programas de ayuda a pobres, sea donaciones canalizadas a través de organizaciones no-gubernamentales o ayuda externa canalizada a través de gobiernos, pronto aprende que las donaciones muchas veces no son eficaces y que la eficacia depende mucho de la integridad y la capacidad de los intermediarios. Peor, uno aprende que la preferencia de muchos intermediarios (organizaciones no-gubernamentales y gobiernos) por apoyar simultáneamente varios programas no es para facilitar el control de la eficacia de cada programa sino para aumentar sus propios beneficios (no es casualidad de que en EEUU haya cientos de programas federales en la Gran Guerra contra la Pobreza iniciada por L. Johnson en 1965). Y todavía peor, los programas de ayuda que pretenden influir sobre las preferencias de los pobres dando incentivos específicos para que el dinero se gaste en lo que el donante quiere o imponiendo condiciones “estrictas” a la ayuda terminan aumentando mucho su costo.

    La evaluación seria de cualquier programa de alivio a la pobreza no puede ignorar la mucha evidencia empírica acumulada en los últimos 50 años. Esta evidencia indica que el alivio de la pobreza requiere una disposición, una integridad y una capacidad que pocos veces se tiene.

    • Roger Senserrich dice:

      Lee los enlaces, lee la evidencia en los post enlazados. Luego hablamos.

    • Aloe dice:

      Si entiendo bien su crítica, se resume en que las políticas que consisten en dar dinero para disminuir la pobreza y sus consecuencias no funcionan perfectamente y su implementación práctica deja mucho que desear.
      Dejando aparte por un momento la valoración empírica detallada de si eso es así o no, me pregunto si no cae en un error de principio con esa crítica.
      La perfección no existe. Eso es algo tan evidente que ni requiere discusión. Cuando mi abuela repetía “lo mejor es enemigo de lo bueno” expresaba algo requetesabido por todas las personas que han madurado como adultos y han rebasado el maniqueísmo de la adolescencia.
      El orden lógico de nuestras preguntas debería ser:
      – ¿Nos importa algo la pobreza y sus terribles consecuencias y estamos dispuestos a dedicar recursos a luchar contra ella?
      – Si la respuesta es “sí”, ¿hay políticas eficaces al respecto que se puedan implementar? ¿cuáles son las mejores desde el punto de vista de la eficacia? ¿y de la eficiencia?

      “Màs eficaces” y “más eficientes” son valoraciones comparativas entre alternativas disponibles, no valoraciones absolutas de perfección. La perfección no existe.
      Si su crítica es tan llana y tan de buena fe, yo esperaría verle defender políticas alternativas. No lo hace.
      Yo supongo que, en realidad, usted se ha contestado a sí mismo a la primera pregunta de arriba: “NO, no me importa la pobreza como para hacer algo contra ella y todas las políticas que cuesten dinero me sobran” y sus objeciones en realidad van por ahí. Sospecho que no espera perfección de los programas de gasto para fines que usted apruebe, sea hacer puentes, mantener un ejército, pagar tribunales o los que sean.

      (Por mi parte, mis objeciones a los complementos salariales van más por el lado que se menciona abajo de ser subvenciones encubiertas a los empleadores y de dejar fuera a muchas personas pobres, pero esas objeciones no afectan a la mayor parte de lo que se dice en el artículo, que sería igualmente aplicable a las modalidades de renta básica)

      • EB dice:

        Aloe,

        No. Yo no dije nada de lo que usted entendió. Nadie habla de perfección. Yo hablé de cosas mal hechas por falta de disposición, o por falta de integridad, o por falta de capacidad, o por falta de todo eso. Sí, mal hechas. Falta de disposición es rechazar que se puede hacer algo en favor de los demás y los que creemos haber hecho mucho por los demás no lo estamos pregonando ni menos exigiendo a otros que nos imiten. Falta de integridad significa aprovechar una oportunidad para beneficio propio en un claro abuso de poder (si es que hay una relación de poder de por medio) –eso que llamamos corrupción– o engañando a los demás (es decir, cometiendo fraude). Falta de capacidad es ignorar lo poco que sabe y fingir saber lo que no se sabe, cometiendo errores que imponen costos a otros. Todo eso ocurre, en distintas medidas, en los programas de alivio de pobreza de las organizaciones no-gubernamentales y de los gobiernos. Le recomiendo que revise la abundante investigación sobre ayuda externa y en el caso de EEUU la investigación reciente a propósito de los 50 años de la Guerra contra la Pobreza.

        Usted puede suponer lo que quiera sobre lo que yo hecho los últimos 75 años pero eso no cambia mi pasado. Usted puede suponer lo que quiera sobre si exijo perfección o no, pero nada sabe sobre los muchos proyectos y políticas que he aprobado por sus beneficios netos positivos –no por perfectos– ni los muchos rechazados por sus beneficios netos negativos –no por imperfectos. Ojalá algún conocido suyo sepa algo sobre evaluación de proyectos y políticas para que le explique de qué estoy hablando.

        • Aloe dice:

          – ¿Qué programas mejores contra la pobreza propone? En su análisis de resultados ¿hay programas mejores que otros y que hayan marcado alguna diferencia en cuanto a eficacia y merezcan atención, o todo es confusión, desmadre, desaliento y promedios globales?

          – ¿ Qué programas de gasto público (o privado, para el caso) están exentos de su cuota de incompetencia, ignorancia y deshonestidad? ¿Los que implementa San Miguel Arcángel?

          En resumen, usted repite lo que dijo antes (y que ya había leído) pero no contesta nada diferente.

          • EB dice:

            Por lejos, el mejor programa para aliviar la pobreza y creare ricos es crecer, crecer, crecer. La historia da pruebas contundentes de que así es. Por supuesto, siempre ha habido muchos pillos –muchísimos salidos de Iberia– que han sido un impedimento crecimiento. Desde que Deng Xiaoping y otros ex-izquierdistas entendieron eso, casi dos mil millones de personas salieron de la pobreza y algunos ya son muy ricos para envidia de los pillos.

            Sí, Europa hoy tiene un problema de crecimiento porque los políticos pillos y sus muchos cómplices y siervos hacen lo imposible para apropiarse de la riqueza y el trabajo de la gran mayoría. No importa sus excusas de justicieros falsos, su intención es acceder al poder para gozarlo.

            Si está dispuesto a hablar de cómo crecer entonces luego podemos hablar de que proyectos adicionales se requieren para paliar la pobreza de aquellos que parece imposible se beneficien del crecimiento.

            • Aloe dice:

              Las condiciones de un país emergente y de un país desarrollado ni se parecen, a efectos de lo que usted dice. Los países que llevan creciendo consistentemente un siglo o dos no tienen pobreza porque les falte PIB para eliminarla o mitigarla, como sí es el caso de los países globalmente pobres. La expectativa de crecer otro siglo por encima del 3% de media anual es irreal, y que sea la precondición para que eventualmente les lleguen unos cuantos empleos con salarios de subsistencia pelada a los de abajo en las fases altas del ciclo (y los pierdan en la siguiente recesión) es empíricamente absurda. Aunque moralmente satisfactoria, eso sí.
              Usted pone a China y yo voy a poner a USA de ejemplo. Y el mío sí que vale.

              • EB dice:

                Por definición, un país rico tiene problemas de pobreza concentrados en grupos especiales que —con un trabajo serio— se pueden identificar y analizar tanto las causas de su pobreza como posibles programas focalizados que podrían ayudar a aliviar y superar su pobreza. Esa perspectiva definió las políticas de EEUU en los años 60 y luego los intentos del Banco Mundial y otros organismo internacionales en América Latina y más tarde en Africa y Asia. Su poco éxito fue resultado de los males a que yo me referí en comentarios anteriores.

                Hoy, los países ricos se ven afectados por su mal ajuste al Gran Shock de los últimos 40 años, esto es, a la gran expansión de la economía global por la inclusión de más de 2 mil millones de personas que antes estaban en la pobreza del comunismo (China y otros) y el socialismo (India y otros). Este Gran Shock ha tenido ganadores y perdedores en la nueva economía global: la gran mayoría de los ganadores se encuentran en los países nuevos, y la gran mayoría de los perdedores se encuentran en los países viejos y ricos. Estos perdedores, sin embargo, están lejos de calificar como pobres, aunque en algunos casos la pérdida haya sido tan grande como para implicar pobreza. Lo que sí es claro es que a nivel mundial, en los últimos 40 años la pobreza ha disminuido mucho y la desigualdad ha disminuido pero no tanto como la pobreza, mientras que en distintos grados, cada país rico ha visto que la pobreza no disminuyó (en unos pocos quizás aumento algo) mientras la desigualdad aumentaba (la magnitud del aumento varía mucho con los métodos y los datos para su estimación). Y aunque ahora se hable de desigualdad por conveniencia política, el punto básico de la historia económica de la humanidad sigue siendo válido —esto es, la mejor manera de salir de la pobreza es creciendo y el problema grave de EEUU y Europa es que han impedido el ajuste al Gran Shock porque sus políticos y sus gobiernos han estado protegiendo a algunos perdedores y más importante han intentado satisfacer demandas nuevas de grupos mayoritarios y minoritarios con fuerza política que imponen costos adicionales altos a la producción para satisfacer las demandas viejas (uno de mil ejemplos: antes se demandaba un auto “simple”, ahora se exige que además el auto sea 99,9% seguro y 99,9% verde). Sus políticos se dividen entre (a) los que dicen que se pueden satisfacer las nuevas demandas sin imponer aumentos de costos, (b) los que están dispuestos a aceptar los mayores costos altos para satisfacer las demandas nuevas, y (c) los que no están dispuestos a satisfacer demandas nuevas porque imponen costos altos. Por supuesto, la gran mayoría de los políticos con sus comparsas de intelectuales y economistas falsos prometen (a) aunque luego fracasan en satisfacer muchas demandas nuevas y sí aumentan mucho los costos de satisfacer demandas viejas.

                Mientras tanto, nos seguimos horrorizando con las historias de los barrios de afroamericanos pobres de Chicago, Detroit, Oakland y otras ciudades de EEUU. Esos municipios tienen en común que sus gobiernos locales han estado controlados por el Partido Demócrata por mucho tiempo. Los programas de la Gran Guerra contra la Pobreza poco los benefició y en los últimos años su situación ha empeorado porque el Partido Demócrata ha estado preocupado por mantener el poder a nivel nacional.

                • EB dice:

                  Y mientras tanto algo más ocurre. Obama nos muestra toda su podredumbre yendo de vacaciones a Cuba y Bariloche (Spring Break para sus hijas con un gasto muy superior al millón de dólares pagados por los contribuyentes). Ayer y hoy en La Habana se llenó de gestos simbólicos que no arreglan nada pero dejan bien claro que la pobreza le causa risa, que los crímenes de Fidel le causan risa, que los presos y oprimidos le causan risa. Sabe que se puede reír de los pobres, los oprimidos y los asesinados cubanos porque cuenta con una comparsa grande de periodistas e intelectuales que exaltan sus payasadas.

                  Obama no pasa el Spring Break de sus hijas en los barrios pobres de Chicago –donde su amigo, el alcalde Ralph Emanuel, se ríe de los afroamericanos pobres que se matan entre ellos– ni en ninguna otra ciudad controlada por el Partido Demócrata porque allí la gente le puede recordar toda su podredumbre. Sí, mejor ir a bailar Cha, Cha, Cha con Raúl y Fidel bajo la mirada del Che.

  3. Shine dice:

    Se podían haber ahorrado el experimento y haber llamado a la compañía eléctrica, para decirles que ya si eso el recibo de la luz se lo pagamos cuando venga Toni Roldán con la riñonera a pagarnos el “Complemento de la Felicidad Suprema”. Menos mal que traeremos el EITC a España, que ha demostrado sacar de la pobreza a norteamericanos a mansalva, porque lo dice “la evidencia”, como demuestra la gran reducción de la pobreza y la desigualdad por aquellos lares en los últimos 40 años… o no.

  4. Olli dice:

    Roger:

    El problema del complemento salarial es que va a la gente que ya trabaja. En ese sentido, le veo dos efectos perversos:
    -solo beneficia a los trabajadores, no a la gente en paro (que suele ser la más pobre).
    -supone una subvención encubierta a los empresarios.
    En ese sentido, ¿no sería preferible la misma idea pero modelada como RBU, pago universal o como quieras llamarlo?

    • Carlos Jerez dice:

      Olli, si favorece tanto al trabajador de rentas bajas como subvenciona su puesto de trabajo, ¿acaso no va a crear empleo?.

      Si a mi me dan 200 euros al mes pero no un trabajo poco me solucionan.

  5. Epicureo dice:

    Como ya se ha indicado, el complemento salarial favorece la creación de empleo, pero solamente de empleo de la peor calidad. Es una subvención al empleo precario y mal pagado. Como ya se ha indicado en este blog, podría tirar a la baja de los salarios en general. Y en un país con un 20 % de paro, no tardaríamos en ver un mercado fraudulento de “empresarios” que ofrecen contratos-paripé para cobrar la subvención o contratos-esclavo en los que solo se paga una pequeña fracción de las horas trabajadas.

    Si se implanta el complemento salarial (algo que veo difícil o imposible cuando ningún partido se plantea seriamente subir impuestos), habría que acompañarlo con medidas que compensen estos incentivos perversos, por ejemplo, facilitar el crecimiento de las empresas medianas, el empleo estable y los sectores de alto valor añadido. Y, por supuesto, una inspección de trabajo exhaustiva de todos los empleos sujetos a subvención.

    • Carlos Jerez dice:

      Hay muchísima gente que quiere trabajar pero para quienes el mercado no ofrece puestos de trabajo o a un nivel de salarios muy bajo (a veces por debajo del salario mínimo). Si a esas personas les metes en el mercado de trabajo, aumentas la producción económica y si encima les das un complemento salarial, reduces la pobreza.

      La cuestión es que por desarrollo tecnológico las diferencias económica en un mismo país van a seguir aumentando. Mientras que alguien altamente cualificado va a ser cada vez más productivo, los que no llegan a un ato nivel de cualificación van a ser relativamente menos productivos. Esto lleva a diferencias salariales mayores y al desmembramiento de la sociedad. Asumir que esas diferencias de productividad van a seguir aumentado y poner un remedio a sus nefastas consecuencias sociales (especialmente para los más pobres) con un complemento salarial para las rentas más bajas, es una de las mejores maneras tanto para aumentar la eficiencia de la economía como la igualdad social.

      Si crees que esto puede llevar a una menor formación de los futuros trabajadores, creo que te equivocas. Primero porque el riesgo moral es poco, las diferencias salariales de los trabajos más productivos seguirán siendo enormes, la medida solo palia esas diferencias. Por otro lado, crecer en una familia con pocos recursos dificulta la formación de los niños.

      Lo repito, si no asumimos que cada vez va a haber una mayor diferencia de productividad entre trabajadores, no vamos a encontrar soluciones a los problemas derivados de ésta.

      • Epicureo dice:

        No hay por qué asumir nada de eso. Es más, hay que luchar para desenmascarar esa mentira.

        En general, la productividad de un trabajador, tomado aisladamente, es 0. La unidad mínima de producción es la empresa, que incluye capital y un gran número de trabajadores con distintas habilidades (y puede argüirse que, sin una sociedad que la respalde, una empresa no es nada). Es imposible saber qué porcentaje de la producción se debe a un trabajador concreto (o al capital); como mucho, puede compararse trabajadores que hacen la misma labor y ver si alguno es más eficaz que otro.

        Por lo tanto, el reparto es arbitrario. La decisión de si un directivo debe cobrar 10 o 100 veces más que un obrero no tiene ningún fundamento en la productividad. Comparando entre países, podrás ver que las horquillas salariales y los salarios para el mismo trabajo varían brutalmente de uno a otro, sin que pueda atribuirse a nada objetivo. ¿Acaso en Suecia las limpiadoras usan estropajos de alta tecnología que limpian el triple que los nuestros? El salario “justo” para cada labor es una cuestión de instituciones y moralidad, no de economía. Las diferencias salariales han aumentado no por el desarrollo tecnológico, sino por la decisión política de reducir el poder negociador de los trabajadores.

  6. M. Oquendo dice:

    Los empleos que más rápidamente están cayendo son los de media y alta cualificación.

    La Industria ha desaparecido en casi un 50% (como % del PIB) desde 1970 hasta hoy. Lo ha hecho en USA y lo ha hecho en España. En muchos países.
    Hay estudios a cientos sobre este fenómeno pero ni un solo partido político habla de esto.
    Esta tarde estaba ojeando un texto de Martin Feldstein sobre esto ¡escrito ya en 1983! Es un libro de econometría. De Chicago UP (“Inflation, Tax Rules and Capital formation”). A partir de entonces son innumerables los intentos “PALIATIVOS” y ninguno que aborde las causas Fundamentales de la Pérdida de Industria sin la cual el resto se convierte en Economías “Subprime”.

    En este momento el sistema político, agónico y suspendido sonoramente por las ciudadanías USA y Europeas, es capaz de prometer a todo el mundo que será rico de nacimiento sin trabajar. Total, a ellos les sale gratis.
    Nos lo merecemos por escucharlos.

    Un ejemplo, en la industria de edición offset hacen falta alrededor de 20 especialidades para que un libro nazca de un escritor y llegue al escaparate de una librería.
    El 75% de ellas, 15 empleos, desaparecen si nos vamos a formato electrónico.
    ¿Cómo van a resolver esto? Regalando pasta a los 15 parados y que se la paguen los 5 que de momento retienen su empleo? ¿Se puede ser tan ciego? Pues parece que los políticos sí que pueden.

    Disonancia Cognoscitiva y Psicología de Masas. Festinger y Trotter.

    De momento resisto comprando solo libros físicos.
    Saludos

    PD. Tomemos nota de lo que escribe EB que es un veteranísimo profesional de la materia.

    • Sgt. Kabukiman dice:

      Si, eso es lo que nos dice él. No sabemos de que materia, seguro que de todas.

      Pasa que parece que no le ha cundido mucho. Si, a explicar ideas sencillas de la forma mas farragosa posible hasta que pasas de leerle, por peñazo.

      Un cordial saludo.

    • Estilpon dice:

      Dudo mucho que los empleos que más rápidamente están cayendo sean los de alta cualificación.

      En cuanto a la desaparición de la industria, merece la pena explorar algunos datos: la industria produce bienes, no servicios ¿consecuencias? Apuntaré dos.
      – economías de escala: es posibles producir más a menores precios medios
      – comercializables: es posible intercambiar los bienes, especializarse, lo que conlleva menores precios medios
      Ambas cuestiones hacen que los precios caigan de forma muy acusada. Y el PIB se calcula como producción x precios…

      Los servicios, cuya extensión sigue creciendo, no soportan ambos fenómenos de forma tan intensa, de ahí el “desequilibrio”.

      Es el triunfo de la productividad y la globalización. Ningún país avanzado, NINGUNO, tiene un peso de la industria >35% del PIB, a ojo y sin verificarlo. La mayoría mucho menos.

      Por supuesto, siempre podemos volver al sistema anterior: que los chinos, los indios y el tercer mundo sigan produciendo bienes agrícolas que Occidente ya hará los bienes industriales, eso sí, mucho más caros y solo para el consumidores seleccionados de USA y Europa y las élites del tercer mundo.

      En su desafortunado ejemplo del libro (y se lo dice un amante de los mismos), adolece del mismo problema. Y ya que lo hace con los libros, le sugiero que adquiera sus bienes solo producidos de forma artesanal, que requieren muchos más empleos. Por ejemplo, solo libros manuscritos creados por copistas, de los de antes de la tipografía móvil y los incunables. Generará muchos puestos de trabajo, ciertamente.

      • M. Oquendo dice:

        Estimado Stilpon:

        Me temo que tu respuesta procede de una comprensión intuitiva o un tanto superficial de la Ventaja Comparativa de David Ricardo que tiene un lado contra intuitivo.

        Puedes verificarlo leyendo a Raymond Barre, por ejemplo. El ministro Francés cuyos libros de texto trataron el asunto en profundidad demostrando que la cosa funciona hasta el momento en que sus externalidades son pagadas por el más débil de los contrincantes y éste entra en un círculo vicioso que le resulta destructivo.

        Antes que Barre lo trató Antonio Serra (siglo XVI, reino de Nápoles en su tratado dedicado al Conde de Lemos).

        Y después de Barre mucha gente. Muchísima. Desde Reinert al citado Feldstein.

        Se entiende bien con lápiz y papel analizando entre qué parámetros y en qué condiciones funciona y entre cuáles deja de hacerlo. La clave está en que los bienes intercambiados deben ser análogos en el Sumatorio de los volúmenes de mano de obra.

        En otras palabras, si el tipo y la cantidad de Mano de Obra no es equivalente, los recursos ociosos se convierten en Externalidad (Coste del Paro, etc) esto, en tiempos de David Ricardo era CERO, hoy no lo es.

        Saludos

  7. Juan dice:

    Sobre la desaparición de la industria, sí hay alguien hablando sobre ella Donald Tramp pero lo llaman fascista. Así que…

  8. M. Oquendo dice:

    Por cierto.

    http://elmicrolector.org/2016/03/18/ttip-documentos-filtrados-demuestran-que-eeuu-podra-cambiar-las-leyes-europeas-si-no-le-gustan/

    No parece que los gobiernos de la Colonias Europeas estén interesados en que sepamos nada de esto.
    Y vaya si nos afecta.

    • Estilpon dice:

      Mejor si nos proporciona acceso a los documentos, en vez de la opinión de un blog bastante parcial.
      Me sorprende que el propio autor titule el enlace con “EEUU puede cambiar las leyes europeas” y dentro del post no diga nada al respecto.
      Se me ocurren bastantes argumentos contrarios, pero oiga, una buena conspiración siempre es más atractiva.

  9. avanza dice:

    en mi opinión el complemento salarial también creo que es una buena medida, no solo para las familias en situación de pobreza extrema sino tambien para la economía pues ganaría en personas con mayo capacidad económica. La pregunta es, ¿De donde sale el dinero?

    Luego también me preocupa el que haya personas que reciban esas ayudas sin deber recibirlas porque están trabajando en negro,en la economía sumergida

  10. Emilio dice:

    No sé si se trata de postmodernidad, gusto por lo retro, o sencillamente gente a la que no le han llegado los ecos de la modernidad, pero últimamente son muchas las cosas que me hacen pensar que el debate social y político en nuestro país se ha retrotraído a un momento anterior al hombre moderno.

    Según un reciente estudio realizado en Cataluña la población en esta comunidad se dividiría en dos: catalanistas y fachas http://www.lavanguardia.com/politica/20160321/40582323018/nacionalistas-izquierda-espanolistas-derecha.html

    El parlamentario de ERC Gabriel Rufián se presentó en el Congreso diciendo: “Soy lo que ustedes llaman charnego”. No sé si siendo plenamente consciente de que esa denominación es en el ámbito catalán en el que cobra su pleno significado, pero de lo que sí estoy seguro es que en la estantería de su casa no se encuentra un volumen, muy querido hace unas décadas por la izquierda especialmente la nacionalista, titulado Retrato del colonizado.

    Y ya finalmente ese comentario de Epicuro según el cual lo de la productividad es una entelequia y los salarios no son asunto tanto económico como moral. Como si Adam Smith todavía no hubiera venido al mundo y tocara moverse en los oscuros parámetros del pensamiento económico del Antiguo Régimen. Dejo en cualquier este enlace en el que algo se dice del tema: http://deportes.elpais.com/deportes/2016/03/21/actualidad/1458555365_480059.html

    • Epicureo dice:

      Emilio, no tergiverse. La productividad no es una entelequia: es la relación entre la cantidad de valor que se consigue y los recursos empleados. Lo que es un asunto de instituciones y moral social (y también de poder negociador, pero en general menos) es cómo se distribuye el valor entre las personas implicadas, ya que, como se ve en el artículo, no es posible determinar objetivamente cuánto produce (no digamos cuánto merece) cada uno, ni siquiera en un caso aparentemente simple como un deporte individual. Precisamente porque no estamos en el Antiguo Régimen, sino en una sociedad postindustrial avanzada.

      Y no estaría mal abordar el tema de los “bullshit jobs” (David Graeber) que cada vez abundan más. Dado que los bienes y servicios útiles requieren cada vez menos mano de obra, hay un creciente número de oficios cuya única función es cambiar de manos el dinero sin dar a cambio más que molestias. Por ejemplo, el ejército de televendedores dedicados a convencer a la gente de que compre cosas que no quiere ni necesita.

      • Emilio dice:

        Es verdad que no usas la palabra entelequia para referirte a la productividad, pero convendrás conmigo en que no es muy desacertado denominar así a algo que tú crees que no se puede medir.

        En cuanto al salario la literalidad de lo que dices es: “El salario “justo” para cada labor es una cuestión de instituciones y moralidad, no de economía.”

        Lo que me lleva a considerar que de ese modo estás situando el pensamiento económico en un momento anterior a Adam Smith.

        Y ahora al margen de esa cuestión, pero en la línea de mi comentario anterior, decir que los últimos movimientos de la política española parece que están surtiendo efecto y las posiciones nacionalistas comienzan a moverse. Puigdemont dice que está dispuesto a negociar la fecha y la pregunta del referéndum

        • Epicureo dice:

          Tiene usted problemas de comprensión lectora, amigo. Nunca he dicho que la productividad no se puede medir. A nivel de empresa, se puede (más o menos). Lo que no se puede determinar objetivamente es qué parte del producto se debe a un trabajador individual. Adam Smith no lo consiguió, ni nadie después de él, salvo en modelos simplificados irreales.

  11. AM dice:

    Como bien dices, la mayoría de los pobres lo son porque no tienen dinero y eso ya de por sí les impide mejorar. Lo de fraccionar los pagos tiene sentido, incluso con otros temas que habéis comentado sobre la forma de consumir, cuando personas pobres eligen ciertos gastos que pudieran parecer ilógicos ante ciertos ingresos extraordinarios. El fraccionamiento ayuda a destinar mejor el dinero a los gastos realmente necesarios. Muy buen aporte lo comentado sobre el complemento salarial Roger. Tanto como para seguir ampliándolo y ver/hacer más experimentos.

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