Catalunya

Rufián, la transversalidad del independentismo y el tokenismo

14 Mar, 2016 - y - @moragasai, @guillemvidal_,

El pasado viernes 4 de marzo España descubrió a Gabriel Rufián y, como preveíamos los que lo descubrimos hace unos meses, su intervención en el Congreso de los Diputados no pasó desapercibida. Más allá de sus ingeniosas frases y de su lenta ejecución, el discurso de Rufián pone sobre la mesa la cuestión de la transversalidad del independentismo.

Rufián acabó su intervención recordando que el proceso independentista había trascendido “cualquier origen, cualquier apellido, cualquier lengua, cualquier barrio, cualquier bandera”. ¿Es el proceso independentista tan transversal como él mismo afirma? Para responder a estas preguntas hemos recurrido a la base de datos que usamos en este artículo.

En el primer gráfico observamos la frecuencia de independentistas en función de su origen. Mientras que el 60% de los catalanes nacidos en Cataluña son independentistas, el porcentaje cae hasta el 15% entre los que nacieron en el resto de España. En el segundo gráfico, condicionamos por el lugar de nacimiento de los padres y obtenemos un patrón similar: el 75% de los catalanes con ambos padres nacidos en Cataluña son independentistas por tan sólo el 20% de los catalanes con ambos padres nacidos en el resto de España.
graphvar5
graphvar6
En los siguientes tres gráficos ilustramos la frecuencia de independentistas en función del idioma. Aunque hay diferencias entre las distintas definiciones de lengua que usamos (habitual, propia o materna), en todos los casos el independentismo entre los catalanohablantes es mucho mayor que entre los castellanohablantes.
graphvar1 graphvar2 graphvar3

Finalmente, en el último gráfico encontramos una inequívoca relación entre el independentismo y la identidad nacional de los catalanes. El independentismo, como discutimos aquí, está muy vinculado a tener una identidad nacional más catalana que española o exclusivamente catalana.
graphvar4

A la luz de los datos, no parece que el independentismo sea tan transversal como se desprendió de la intervención de Rufián en el Congreso. De hecho, la única evidencia que aportó el diputado para defender su posición fue “soy lo que ustedes llaman charnego y soy independentista, he aquí su derrota y he aquí nuestra victoria”. Más allá de este ejercicio de cherry picking, es necesario preguntarse por qué ERC lo seleccionó a él como candidato al Congreso.  ¿Era Rufián el candidato más preparado de ERC o se valoró que fuera castellanohablante? La insistencia del propio Rufián por recordar los orígenes de sus abuelos nos hace pensar que se puede tratar de lo segundo.

ERC no se habría inventado nada nuevo. El tokenismo, del inglés token, es la práctica de hacer un gesto superficial para la inclusión de las minorías. En particular, el tokenismo en política consiste en presentar a candidatos de una minoría (tokens) para demostrar que el partido que los presenta comparte sus inquietudes políticas y, por consiguiente, representa bien sus intereses. Los castellanohablantes son una minoría dentro del independentismo y lo son, entre otras razones porque el nacionalismo catalán no siempre se ha mostrado tan proclive a abrirles las puertas.

¿Por qué los partidos nacionalistas catalanes tenían tan pocos incentivos para captar el voto de prácticamente la mitad de la población? En primer lugar porque la ley electoral catalana infrarrepresenta (malapportionment) la provincia de Barcelona donde la concentración de castellanohablantes es mayor. En segundo lugar porque los castellanohablantes se abstienen más ya que ser castellanohablante en Cataluña está negativamente correlacionado con factores, por ejemplo educación, que predicen la participación en las elecciones.

En los últimos años, sin embargo, estos incentivos han cambiado sensiblemente. Los independentistas no solo necesitan una mayoría de escaños para gobernar sino que aspiran a obtener una mayoría en votos que legitime sus aspiraciones políticas. Además, plantear la independencia aumenta las apuestas políticas e induce un incremento de la participación tanto en las elecciones al Parlament de Cataluña como en un eventual referendo y este incremento afecta, precisamente, a los sectores de la población menos propensos a votar como lo castellanohablantes. El independentismo necesita, por tanto, lograr una mayoría en votos con una participación alta y, sin mejorar su apoyo entre los castellanohablantes, las cuentas no salen.

Es legítimo y comprensible que los partidos independentistas centren ahora sus esfuerzos en atraer a este perfil de votante pero no está claro que el efecto Rufián sea la respuesta adecuada. La inclusión de candidatos castellanohablantes podría aumentar la transversalidad de los partidos independentistas si estos candidatos tuvieran suficiente peso en sus partidos como para influir en la línea política de los mismos. Sin embargo, una característica del tokenismo es la disparidad de poder entre el grupo mayoritario y el individuo de la minoría: puesto que el token necesita del apoyo de la mayoría para mantenerse en el cargo, éste puede acabar reproduciendo su cultura en lugar de cambiarla.