Economía

¿Cuándo es un pacto “de izquierdas”?

25 Feb, 2016 - - @egocrata

El acuerdo entre PSOE y Ciudadanos ha traído consigo una épica pataleta de Podemos y sus allegados hablando de traición a la izquierda. Es comprensible: el partido de Pablo Iglesias, al fin y al cabo, está compitiendo con los socialistas por el electorado progresista, y ven en este pacto una oportunidad para ocupar ese espacio. Como comentaba ayer, soy de la opinión que “ganar” este electorado sería para en el mejor de los casos una victoria pírrica para Podemos, y que probablemente acabarán por encontrar alguna excusa para abstenerse o apoyarlo antes de forzar unas nuevas elecciones.

Lo que me parece interesante discutir, en todo caso, es el contenido del acuerdo en sí, y evaluar, aunque sea de forma general, si es “progresista”, de “izquierdas” o alguna de estas etiquetas que Podemos decía hace unos meses que no importaban pero que ahora vuelven a parecerles relevantes. Es un debate importante no porque con ello nadie pueda convencer a Pablo Iglesias que deba apoyar el acuerdo (para Podemos está claro que es una decisión táctica, que va más allá de contenidos*), sino porque la definición sobre qué es izquierda y a qué debe aspirar un partido de izquierdas es en España  una maraña confusa.

Empezaré, si me permitís, con un artículo (con notas adicionales) y una charla viejos, hablando de qué fines deben guiar a la izquierda. Puede parecer una cuestión baladí, pero el debate en España a menudo parece centrarse más en medios que en objetivos, discutiendo sobre qué políticas públicas son progresistas sin nunca preguntarse qué resultados estamos buscando obtener con ellas realmente. Nuestro ejemplo favorito en esta casa sobre la materia es el mercado laboral, que en España es capaz de romper el estado de bienestar como sistema redistributivo, condenar un tercio de la población a la inseguridad y la pobreza y generar desigualdades a espuertas, pero que ha sido defendido contra viento y marea de cualquier reforma tanto por el PSOE como por Podemos durante los últimos años. Tenemos un modelo laboral que genera unos resultados atroces desde cualquier punto de vista, pero dos partidos de izquierda que han tenido como líneas rojas no tocar una coma de casi todas las causas de su disfuncionalidad. Reducir los costes de despido “es de derechas”, y no se puede hablar más del tema. Punto.

En vez de aproximarnos a una política pública cualquiera a base de mirar la lista negra de cosas que le han gustado a Esperanza Aguirre alguna vez, vale la pena establecer qué objetivos queremos conseguir al aprobar medidas de políticas públicas desde la izquierda. Hace una temporada señalaba cuatro fines generales que me parecen un buen punto de partida:

  1. Proteger contra el infortunio: el estado debe proteger a los ciudadanos contra sucesos fuera de su control garantizando cosas como la sanidad, seguridad ciudadana, pensiones, minusvalía, prestación de desempleo o jubilación.
  2. Igualdad de oportunidades: el estado debe garantizar que cualquier niño, no importa su origen social, viva en una familia estable, tenga acceso a una educación excelente y las mismas oportunidades. Como comentaba entonces, hacer esto bien vale mucho dinero – y exige un estado de bienestar potente.
  3. Proteger bienes públicos: minimizar los riesgos sistémicos de una sociedad y proteger el medio ambiente.
  4. Combatir los privilegios: que nadie pueda usar su relación con el estado o clase social para imponer su voluntad sobre el resto o extraer rentas privadas.

Obviamente, implícito a estas cuatro ideas hay una cantidad considerable de redistribución económica, aspirando a construir una sociedad igualitaria. Los cuatro puntos anteriores son una lista de causas inaceptables, digamos, de la desigualdad actual.

Volviendo al ejemplo inicial, el mercado laboral español que Podemos considera digno de protección y estima, según su propia propuesta de gobierno. Podemos defiende reforzar las protecciones de despido para contratos indefinidos y limitar el uso de los contratos temporales, pero no reducir la enorme diferencia entre el nivel de protección entre unos y otros ni reducir el número de contratos. Este modelo mantiene intacta la dualidad, deja sin protección social decente al tercio de trabajadores que nunca llegan a cotizar de forma estable, pone a los ya excluidos ahora en desventaja y perpetúa dos niveles de protección social en el mercado de trabajo. Por mucho que Podemos insista que su propuesta es “de izquierdas”, la realidad es que es una política pública que genera desigualdad: la retórica será progresista, pero los resultados no lo son. El medio no alcanza los fines.

Es un problema recurrente: gran parte del programa electoral de Podemos y sus propuestas para formar gobierno quizás sean bienintencionadas y retóricamente progresistas, pero no traen consigo más seguridad, igualdad, protección de lo público y lucha contra los privilegios sociales. Su lista de grandes objeciones al acuerdo es un compendio de medios en busca de un fin concreto: al mercado de trabajo se sube una subida del IRPF y bajada del IVA (recordad: se redistribuye con gasto, no con impuestos), derogar el artículo 135 (la estabilidad presupuestaria es de izquierdas), prohibir las puertas giratorias (pero no su causa) o celebrar un referéndum en Cataluña (que será buena idea, pero no es “de izquierdas“). De forma especialmente irritante, Podemos habla mucho de invertir en servicios sociales y estado de bienestar pero sin prestar la más remota atención al motivo por el que en España es tan poco redistributivo, la atroz dualidad laboral.

Es por este motivo, me parece, que las acusaciones de que el pacto entre PSOE y Ciudadanos es “regresivo” (como decía Alberto Garzón) o “que hace las delicias del Ibex 35 y FAES”(Errejón) son francamente poco lógicas. Podemos y sus allegados pueden llenarse la boca todo lo que quieran sobre lo muy de derechas que es el acuerdo, pero lo cierto es que las propuestas que ellos defienden son a menudo menos igualitarias y más regresivas que el documento pactado entre PSOE y Ciudadanos.

¿Es el acuerdo entre Rivera y Sánchez perfecto? No, en absoluto. Esta tarde lo estaba leyendo con cierta calma, y creo que no hay ninguna página donde no haya marcado, subrayado o anotado algo que no me acaba de convencer. Hay un buen puñado de propuestas que están a la derecha de lo que yo hubiera preferido, unas cuantas ideas que se quedan a medias (léase: mercado laboral) y un número considerable de brindis al sol. Como todo acuerdo entre dos partidos, es un programa un tanto incoherente, a veces con prioridades contradictorias. El paquete entero es ligeramente averso a cualquier muestra de disciplina fiscal, y no dicen en voz alta cómo van a pagarlo. El capítulo sobre modelo territorial es una épica patada a seguir donde mencionan federalismo sin decir a qué se refieren. Además, sólo mencionan la palabra “ferrocarril” una vez.

Al mismo tiempo, el documento incluye un montón de buenas ideas. El complemento salarial garantizado es una idea fantástica, muy progresista, de efectividad probada y que ayudará a millones de familias con pocos recursos, como señalaba hace una temporada, y no es demasiado distinta a la renta complementaria/ impuesto negativo que reclamaba Podemos. La universalización de la educación de cero a tres años es una idea excelente, que de nuevo aparece en la propuesta de Podemos. La sección contra el capitalismo de amiguetes y reguladores de mercado es muy, muy buena, e incluye cosas como una agencia de protección al inversor financiero para intentar evitar una repetición de las preferentes (Podemos ignora completamente la regulación de mercados en su propuesta, por cierto).

La cuestión central, en todo caso, es juzgar el acuerdo no según etiquetas sino según los fines y resultados que este contiene. Si el acuerdo alcanzado sirve para aumentar la seguridad económica de los españoles, aumenta la igualdad de oportunidades, elimina privilegios, protege lo público y traería consigo una sociedad más justa e igualitaria que el status quo, merece ser apoyado por un partido de izquierdas. Si no lo hace, merece ser rechazado.

En mi opinión, basándome en lo que sabemos sobre muchas políticas públicas (y el hecho que Podemos lleva muchas de las propuestas, o variantes de estas, en su programa), este acuerdo representaría una mejora considerable en muchos aspectos sobre el status quo. Quizás no sea lo suficiente ambicioso para lo que necesita el país, pero mueve las políticas públicas en España hacia la izquierda de forma significativa. Es mejorable, pero es una mejora – y no es “de derechas”.

*: que sea una decisión táctica apoyar o no el acuerdo no es un insulto – si Podemos cree que pueden conseguir algo mejor post-repetición electoral, harían bien en no apoyarlo.