Internacional

Primary Colors (XIX): definiendo favoritos

21 Feb, 2016 - - @egocrata

Otra ronda de primarias hoy, con demócratas y republicanos compitiendo en los dos extremos del país. Clinton y Sanders hoy estaban en los caucus de Nevada, mientras que Trump, Cruz, Rubio y compañía se batían en primarias en Carolina del Sur.

Los resultados, por una vez, no han arrojado demasiadas sorpresas – cosa que no quiere decir que no merezcan ser discutidos. Veamos.

Demócratas: los caucus de Nevada

Tras el no del todo inesperado revolcón en New Hampshire, Hillary Clinton y Bernie Sanders se enfrentaban por primera vez en un estado que no es blanco como la nieve: Nevada, con su 26% de latinos, 8% de negros y 7% de asiáticos. El estado es también el primer lugar donde Bernie Sanders no llevaba viviendo desde hacía casi seis meses; el senador de Vermont había dedicado muchos más recursos y esfuerzo a los lugares que abrían el calendario de primarias, confiando en que le darían impulso para el resto de la campaña.

La estrategia de Sanders se ha demostrado correcta: el enorme empujón en cobertura mediática y donaciones tras su victoria en New Hampshire han reforzado muchísimo su campaña en Nevada. El problema, sin embargo, es que eso no ha sido bastante, y Hillary Clinton ha ganado por seis puntos, 53-46.

La buena noticia para Sanders es que estamos ante una victoria clara, pero no apabullante, en un estado que se presumía favorable para Clinton. En condiciones normales Bernie debería haber perdido por 15-20 puntos, no seis; es sin duda un resultado meritorio. La mala noticia para Sanders es que cuando estás compitiendo con una candidata competente que tiene todo el peso del establishment del partido detrás no basta con meritorios segundos puestos, sino que es necesario ganar donde se supone que no deberías. Perder por seis en Nevada no entra dentro de ese cálculo.

El problema para Sanders es que a corto/medio plazo tiene un calendario atroz. El sábado que viene, en Carolina del Sur, perderá por goleada. La mitad de los votantes en las primarias demócratas ahí son afroamericanos, y Bernie ha perdido ese grupo 76-22 hoy.

Como comentaba después de New Hampshire, el uno de marzo (SEC primary, o supermartes) votan 11 estados; seis de ellos (Alabama, Arkansas, Geogia, Tenesse, Texas, y Virginia) son absurdamente favorables a Hillary. Del resto, Bernie será competitivo en Colorado, Minnesota (blancos y progresistas) y Oklahoma (blanco y rural), y ganará en Massachusetts y Vermont. Si Sanders tiene suerte ganará cuatro de once. Si las cosas van mal, se quedará con dos o tres.

El problema es que el calendario en el resto de marzo no mejora demasiado. Sanders ganará en Maine y quizás puede competir en Utah, Kansas y Nebraska, pero perderá en Louisiana, Kentucky, Michigan, Missisipi, Florida, Illinois, Missouri, Arizona Carolina del Norte y Ohio. No es hasta finales de mes (el 26) cuando vota Washington, el primer estado grande que le puede dar apoyos, pero seguramente será demasiado tarde. El establishment demócrata ha dibujado un calendario de primarias que favorece a Hillary Clinton, que para algo es su candidata, y eso se tiene que notar.

Es posible, porque todo es siempre posible, que Hillary cometa un error monumental, Sanders súbitamente empiece a sacar resultados extraordinarios en el electorado afroamericano tras el endorsement contra todo pronóstivo de Obama y los estados del sur abracen el materialismo dialéctico y la lucha de clases y apoyen el socialismo. También es posible que Christina Hendricks lea este artículo y se enamore locamente de mí. Ahora mismo, es poco probable. Clinton ganará la nominación.

Queda por discutir algunos detalles puntuales. La encuesta de pie de caucus hoy daba Sanders con más apoyo que Clinton entre latinos. Una mirada a los lugares donde ha ganado Hillary (léase – Vegas), sin embargo, es motivo suficiente para ser escéptico ante este resultado. El sondeo arrojaba un empate entre ambos, así que parece claro que está subestimando el apoyo de Hillary. Curiosamente, aunque muchas de las brechas vistas en New Hampshire persisten (Sanders gana entre jóvenes y votantes con menos ingresos), las diferencias son mucho más reducidas, señal que parte de los visto en los dos primeros estados se derivaba de lo blanco que era el electorado.

Sanders ha hecho una campaña fantástica. Nadie se esperaba que prácticamente empatara en Iowa, ganara con tanta ventaja en New Hampshire y fuera tan competitivo en Nevada. Casi seguro ganará algunos estados más, y podrá competir al menos hasta finales de marzo. Pero no se llevará la nominación.

Republicanos: las primarias de Carolina del Sur

Carolina del Sur es un estado sureño de verdad. Es donde empezó la guerra civil; es la clase de sitio donde tenían banderas confederadas en el capitolio hasta literalmente el año pasado. Es posible que Alabama o Louisiana sean más conservadores en agregado ahora mismo, pero estamos hablando de un lugar de republicanismo duro, profundo. Las bases del GOP habitan aquí, no en New Hampshire.

No que importe demasiado: ha ganado Donald Trump, con un 32,5% del voto. Marco Rubio ha quedado segundo, con un 22,5%, mientras que Ted Cruz ha quedado tercero, con un 22,5%. Jeb Bush, tras una larga y triste campaña electoral (aquí sus momentos más patéticos. Please Clap.) y unos espectaculares 150 millones gastados, ha quedado cuarto con menos de un 7,8% del voto, y ha decidido dejarlo.

Mientras tanto, Kasich ha pasado de Carolina del Sur y anda haciendo campaña (supongo que para ser vicepresidente) en otro sitio, quedando quinto con un 7,6% (si, un tipo que no ha hecho campaña casi empata con Jeb). Carson sigue siendo el candidato de la gente somnolienta mientras vende libros, y ha llegado al 7,2%.

Carolina del Sur deja varias cosas más o menos claras. Primero, Donald Trump es el favorito para la nominación ahora mismo. Nunca un candidato republicano ha perdido las primarias tras ganar en New Hampshire y Carolina del Sur, y Trump ha arrasado en ambas. Segundo, la larga criba del establishment parece estar llegando a su fin, con Rubio siendo el paladín del sector institucional del partido. Ahora falta que Kasich se dé por aludido. Tercero, Ted Cruz confiaba en llegar a la nominación concentrando el voto conservador teapartier “duro” y los evangélicos. Trump ha roto esa coalición. Aunque Cruz gana el voto conservador duro (con un 35%), un 34% de evangélicos han apoyado al dos veces divorciado Trump, por 26% para Cruz.  Simplemente, la religión no parece estar decidiendo votos, y en el partido hay más moderados que teapartiers.

La guerra de desgaste de las primarias parece tocar a su fin entonces, con una carrera a dos o a tres en las próximas semanas. La duda es, entonces, dónde va a parar el voto de los candidatos derrotados, empezando por el malogrado Jeb Bush. La esperanza del establishment es que los fantasmas de votantes caídos se desplacen hacia Rubio, con el 8% de Bush moviéndose en masa hacia el senador de Florida. Las encuestas, sin embargo, no parecen indicar que el trasvase vaya a ser fácil o automático. En un sondeo de hace apenas dos días, sólo un 19% de votantes de Bush tenían a Rubio como segunda opción, comparado con el 12% a Cruz y 11% a Trump y 16% a Kasich. Aún siendo generoso y dando a Rubio todo el apoyo que iría a Kasich, estamos hablando de un 3-4% de votos adicionales; suficientes para cerrar distancias con Trump y adelantar a Cruz, pero no para ganar primarias.

Más que en los restos mortales del viejo establishment del partido, el siguiente caladero real de votos está en Ted Cruz, que a primera vista parece el candidato más vulnerable de los tres. Un 33% de votantes de Cruz irían a Rubio, y un 26% iría a Trump. De nuevo, insuficiente. Si miramos los votantes de Carson, Rubio tampoco tiene mucho que ganar con su salida; sólo los ex-Kasich le favorecen, pero tampoco son demasiado.

Todo apunta a que durante las próximas semanas las primarias republicanas serán una pelea no tanto por el primer puesto, sino por el segundo. Ahora mismo ni Cruz ni Rubio tienen apoyos suficientes para derrotar a Trump; no hay suficientes votos pro-establishment para Rubio, y no hay suficientes conservadores para Cruz. Entre los dos, Rubio es el que tiene una ruta más plausible hacia la nominación (básicamente porque no genera un rechazo visceral de todo aquel que le conoce), pero sólo si es capaz de forzar la salida de Cruz y evitar que Trump recoja la mayoría de votantes conservadores “duros” que deje huérfanos.

Lo mejor que le puede pasar al partido republicano es que Ted Cruz se sacrifique por el bien del partido, deje de lado la gloria personal y apoye a Marco Rubio en las primarias. Es una lástima que Ted Cruz sea un cretino megalómano que odia a todo el mundo en general y a Marco Rubio en particular, pero bueno.

Si eso os suena como una tarea complicada, estáis en lo cierto: Trump es el gran favorito ahora mismo, sin que haga falta mirar el calendario demasiado. Los estados que vienen para el GOP son más o menos los mismos que los demócratas. Cruz barrerá en Texas, pero nadie le dará demasiada importancia. Hemos visto que en el sur Trump puede ganar con facilidad y en el noreste es favorito (Massachusetts, Vermont). Si la carrera a 3-4 (según lo que dure Kasich) no se queda en dos pronto, Trump será imparable.

Moraleja: el dinero en política no importa

Esto es el gasto en publicidad y organización de cada una de las campañas presidenciales en Carolina del Sur y Nevada en estas primarias:

Nevada gasto dems

 

Para los republicanos:

GOP SC

El gráfico de los demócratas impresiona por el tremendo músculo financiero del komintern, pero lo de los republicanos es tremendo: Jeb! y sus aliados se han fundido casi catorce millones de dólares para quedar cuartos, mientras que Trump no se ha gastado ni dos y ha barrido. The Donald es un maestro consiguiendo que los medios hablen de él sin tener que gastar dinero. Lo de Carson, por cierto, es incomprensible – no tengo ni idea sobre qué clase de persona puede estar donando dinero a su campaña.

Cierto, estamos ante unas primarias inusuales, y en elecciones de segundo orden (legislativas y estatales) es posible que la financiación de las campañas sea más importante. En estos comicios, sin embargo, la teoría de Sanders que el dinero compra elecciones no parece confirmarse.

Nota aleatoria: cachondeo institucional

Ya he comentado alguna vez sobre cómo el proceso de primarias es un caos considerable, con muchas decisiones cruciales sobre las votaciones en manos de oscuros dirigentes de partidos estatales. Hoy otro ejemplo delicioso: en Colorado (GOP), Dakota del Norte y Wyoming no se va a votar nada. Leed por qué en los enlaces.