Educación

A menor inversión en educación, mayor proporción de estudiantes

16 Feb, 2016 - - @mandarrian

La tasa a abonar para matricularse en primer curso de universidad, en promedio, ha subido casi un 50% desde el curso 2009/2010, aunque si descontamos la inflación, este aumento es de un 35,2% (Tabla 1).

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Además, el importe medio de las becas también ha bajado considerablemente desde que gobierna Rajoy (Gráfico 1).

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Si subiese la gasolina un tercio, o el pan ¿cuánto bajaría su consumo? En el caso de la universidad (Gráfico 2), si tenemos en cuenta el curso 2011-2012 comparado con el 2014-2015, la demanda ha disminuido en un 6%, pero si tenemos en cuenta el curso 2008/2009, el número de matriculados prácticamente no ha variado.  Debemos tener en cuenta que la gran mayoría de la quienes estudian son  jóvenes, así que si disminuyen los jóvenes, habrá menos gente estudiando en la universidad. En el Gráfico 2 también disponemos del volumen de población entre 18 y 24 años, que ha disminuido considerablemente, debido a la bajada de natalidad de hace dos décadas.

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Por eso, más informativo que observar el número de matriculados para entender lo que está pasando¸ que es donde se ha centrado el debate público,  es mejor observar qué sucede con la tasa neta de matriculación (la población entre 18 y 24 años matriculada en la universidad entre el total de jóvenes de esa edad). Pues ha aumentado la proporción de jóvenes que estudian, del 23,8% al 29,7%.  Suben las tasas, bajan las becas, más gente estudia… ¿la mejor política educativa es recortar en educación? Es más, antes de los recortes de 2010 los presupuestos en educación crecieron año tras año, así como el importe medio de las becas, sin que aumentase la tasa neta de matriculación universitaria ni bajase el abandono educativo temprano.

Resumiendo: cuando aumenta la inversión pública en educación, no mejoran los indicadores educativos, mientras que cuando disminuye, mejoran… Podría ser que hubiese una revolución de eficiencia en la gestión, gracias a Bolonia y a la LOMCE, pero no parece el caso. Espero que a estas alturas se haya dado cuenta de que falta algo en este análisis. De lo que cuesta estudiar ¿cuánto pesan las tasas y cuanto aportan las becas? Pues poco. Por eso, cuando varían las tasas y las becas, la demanda educativa no varía. El aumento de la tasa de matrícula supone un coste aproximado de 25€ al mes. Muy posiblemente una familia que apuesta por la educación encuentre cómo ahorrar esa cantidad (podría ser mayor en el caso de los repetidores, varía por comunidades autónomas y titulaciones). Prueba de ello es que el peso de la inversión en educación de las familias ha aumentado un 21% en euros constantes durante la crisis (unos 40 euros al mes, Tabla 2), a diferencia de lo que ha hecho el Gobierno de España.

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Cosa distinta es que los ingresos de la familia se vean afectados debido a que sus miembros pierdan el empleo. Pero quienes han perdido el empleo han sido fundamentalmente jóvenes y personas de baja cualificación. A los jóvenes, el paro les “ayuda” a estudiar. Perdón por el sarcasmo, pero uno de los costes importantes de estudiar es la renuncia a entrar en el mercado de trabajo. Cuanto mayor sea el paro juvenil, más “barato” sale estudiar. Por eso ha mejorado la tasa de abandono educativo temprano, y por eso más gente estudia en la universidad (en términos relativos).

El otro elemento a tener en cuenta es que la destrucción de empleo no ha sido la misma en todas las ocupaciones. De los tres millones de empleos perdidos entre 2008 y 2014, más de dos millones y medio se han localizado en ocupaciones manuales o de baja cualificación. Los hijos de estos ocupados asisten en una proporción reducida a la universidad, como ya se ha señalado aquí, pues la gran “frontera” de la desigualdad de oportunidades está en finalizar la ESO, y posteriormente, en cursar Bachillerato. Además, la disminución de personas de orígenes populares se puede ver compensada debido a que más personas de orígenes altos ante la crisis han decidido acceder a la universidad. Es decir, podría estar aumentando la tasa neta de asistencia a la universidad al mismo tiempo que aumenta la desigualdad de oportunidades educativas.

Lo que la aparente paradoja de la crisis está poniendo de manifiesto es que nuestro sistema educativo cuando iba bien (bueno, mejor que ahora) no era capaz de paliar la desigualdad de oportunidades educativas (véase esta entrada de este blog), y que con la crisis se podrían estar recrudeciendo. Ello se debe a que las políticas de tasas y de becas sólo suponen una parte mínima del esfuerzo económico en educación de las familias, por eso se nota tan poco cuando se recortan. Y que además de la cuestión económica, debemos tener en cuenta las desigualdades de nivel sociocultural entre las familias, que explican en buena medida la desigualdad de acceso a la universidad. Hace ya medio siglo, cuando comenzó la expansión universitaria en Francia, Bourdieu y Passeron ya señalaron que problema de desigualdad de oportunidades educativas no eran tanto la desigualdad económica como la desigualdad cultural.

 

 

 

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Este post es difusión de los resultados conjuntos del proyecto Ciclo económico, desigualdad y polarización  CSO2011-30179-C02-01, financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad y de International Network for Comparative Analysis of Social Inequalities financiado por la Comisión Europea (MSCA – RISE H2020 2015 GA-691004).