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Primary Colors (XVII): la pasión del robo-candidato

9 Feb, 2016 - - @egocrata

Hoy son las elecciones primarias en New Hampshire. Por mucho que los medios presten una atención desmedida a Iowa (cof, cof), lo cierto es que la primera votación como tal en la larga campaña presidencial americana es en Nueva Inglaterra, no en los extraños caucus del Mid-West.

Como comentaba el otro día, especialmente tras el sorprendente resultado de Marco Rubio, lo importante en estos estados iniciales es menos quién gana que quién pierde o saca un resultado inesperado. Los perdedores importan porque obviamente dejan la carrera electoral (R.I.P. O´Malley, Santorum, Rand Paul y Huckabee, caídos en acto de servicio en Iowa), y las sorpresas porque tienen la opción de seguir en la carrera, aunque sea un ratito más.

Es de recibo por tanto hacer la previa a las primarias de New Hampshire, hablando del estado, sus instituciones y su curioso electorado, así cómo qué podemos esperar de los candidatos.

Esa cultura que es New Hampshire:

Nueva Inglaterra es una de las regiones más peculiares de Estados Unidos. Los seis estados (Connecticut, Rhode Island, Vermont, New Hampshire, Maine y Massachusetts) comparten un larga tradición de gobiernos locales fuertes, aprecio por los derechos civiles, un cierto aire bucólico y un orgullo un poco extraño de ser lugares donde nunca pasa nada excitante. Son estados relativamente progresistas, un tanto envejecidos y con una larga tradición de ser uno de los centros intelectuales del país, por mucho que el resto de Estados Unidos insista en no hacerles demasiado caso.

Dentro de la peculiaridad general, New Hampshire es posiblemente el estado más extraño de la región. Es el único swing state del estado, ya que tiene la costumbre de votar a republicanos de vez en cuando, y sus habitantes tienen un ramalazo libertario único en el noreste del país. En su condición como estado más libertario de Nueva Inglaterra, New Hampshire no tiene impuesto sobre la renta (sólo hay siete en todo el país sin uno), recaudando la mayoría del dinero para servicios vía sales tax (impuesto de ventas minoristas, vamos) e impuestos sobre la propiedad.

A pesar de tener 1,3 millones de habitantes, el estado tiene un legislativo bicameral enorme, con 400 representantes (cada legislador representa 3.300 personas) y 24 senadores. Como es habitual en Estados Unidos, trabajan a tiempo parcial con sesiones parlamentarias cortas, pero os hacéis una idea del aprecio que tienen en el estado por la representación política.

Siguiendo la tradición de Iowa, el estado es espectacularmente poco representativo. New Hampshire es el tercer estado más blanco del país (sólo por detrás de Vermont y Maine – Connecticut y Massachusetts son mucho más “marrones”); no es un sitio que tenga problemas con inmigración. Es también mucho más rico que la media (sexto del país), tiene una tasa de crimen rematadamente baja, no tiene centros urbanos de importancia y es un lugar aburrido donde no ha pasado nada desde 1944. Es un sitio extraordinariamente bonito; con Vermont, es la clase de lugar que uno se imagina al pensar en Nueva Inglaterra.

Hace también muy frío, y más en febrero. Ha estado nevando toda la noche, y mañana no pasarán de -2ºC.

El sistema de votación: primarias semi-cerradas

Como comentaba el otro día, en Estados Unidos cuando uno se registra para votar (la inscripción en el censo electoral no es automática) uno debe declararse demócrata, republicano o independiente. En New Hampshire es posible registrarse el mismo día de las elecciones, algo que no está permitido en demasiados sitios.

Hoy los votantes declarados sólo pueden participar en las primarias de su partido; los independientes pueden escoger en cual de las dos primarias participan. Este detalle hace que el electorado en New Hampshire, ya de por sí relativamente moderado, sea en las primarias más centrista de lo que vimos en Iowa, con caucus sólo abiertos a la militancia. En teoría, esto cierra la puerta a candidatos más ideológicos como Ted Cruz, y abre la puerta a moderados como Marco Rubio.

La previa: partido demócrata

En contra de lo que es habitual, este año la mayoría de observadores no le están dando demasiada importancia a las primarias demócratas. Aunque el estado es un buen predictor del ganador final de las primarias demócratas (o al menos, tan bueno como Iowa), la presencia de Bernie Sanders, senador del vecino Vermont, hace que el resultado sea un poco menos relevante. Sanders es conocido y bien valorado en la zona, y los estados de Nueva Inglaterra tienden a apoyar a los candidatos presidenciales en la región con un celo digno del bloque nórdico en Eurovisión, así que su victoria es más que esperada. Todo el mundo en el partido está con las maletas hechas para irse a Carolina del Sur, el primer estado post-Iowa con primarias “reales” (no caucus).

Al resultado en New Hampshire sólo se le prestará atención si Sanders gana con una goleada escandalosa (digamos 70-30) o Hillary pierde por poco (digamos, diez puntos o menos). No sucederá, así que podéis ignorar el resultado.

La previa: partido republicano

En este caso, New Hampshire que es decisivo.

Iowa es un estado que normalmente favorece a los candidatos del ala derecha del partido, al estar lleno de votantes evangélicos. Dentro de las primarias del GOP, Iowa acostumbra a seleccionar el candidato integrista religioso que perderá contra un candidato centrista en estados sucesivos. New Hampshire, mientras tanto, con su electorado relativamente moderado (que sea blanco como la nieve no importa mucho – refleja el partido republicano) tiende a seleccionar a centristas más del agrado del establishment, y acaba por clarificar la lista de candidatos competitivos de forma mucho más efectiva. Del mismo modo que tras Iowa vimos a unos cuantos candidatos conservadores caerse de la carrera, post-New Hampshire seguramente veremos una criba parecida del lado moderado.

Si miramos los sondeos, sin embargo, vemos que la cosa es un poco más complicada de lo que parece. El gran favorito en todas las encuestas es Donald Trump, algo que ya de por sí basta por enviar sudores fríos en la estructura orgánica del partido. Su ventaja sobre el segundo clasificado es de 16 puntos, un margen bastante consistente desde un mes. La duda, en todo caso, es quién quedará segundo.

Hasta hace unas semanas, el gran favorito era Marco Rubio, rondando el 13-14% del voto. Rubio es joven, carismático y no tiene la pinta de demente religioso que uno necesita para ganar en Iowa pero que te vuelve radioactivo en Nueva Inglaterra, así que parecía sea el tipo mejor posicionado para la segunda plaza. El senador de Florida, sin embargo, nunca ha acabado de despegar en los sondeos, hasta el punto de andar por detrás de Ted Cruz y Kasich hace un par de semanas.

Iowa cambió la narrativa. A pesar de quedar tercero, Rubio sorprendió a todo el mundo con un resultado excelente en un estado poco amigo de moderaciones. Eso atrajo una atención mediática considerable, haciendo que se disparara en las encuestas.

Ted Cruz, mientras tanto, veía como su victoria de Iowa le servía de poco debido a una estrategia de campaña especialmente desagradable justo antes de los caucus.: su equipo de comunicación se inventó el rumor, justo antes de las votaciones, que Ben Carson iba a suspender su campaña esa noche. Para no pocos observadores, eso fue suficiente para desplazar un numero considerable de votantes de Carson hacia Cruz en los caucus, seguramente dándole la victoria. Esa acción también demuestra que Cruz es un cretino insoportable a quien todo el mundo odia, y ha hecho que tenga una semana horrenda en los medios, con parodia en SNL incluida.

Rubio entonces tenía el camino despejado para una semana gloriosa culminada con un resultado deslumbrante en New Hampshire, hasta que sufrió un pequeño problema: se colgó en el debate del sábado.

La crítica más recurrente dentro de círculos republicanos contra Marco Rubio es que no está preparado para una campaña presidencial. Es joven, telegénico y capaz de dar sus discursos y ruedas de prensa de forma convincente y con energía, pero cuando le sacas de su programación habitual, se pierde con facilidad. Rubio es un político demasiado robótico, demasiado preparado; no tiene la agilidad mental o los conocimientos sobre políticas públicas para responder a críticas o discutir temas de detalle sin perderse. Es un poco el anti-Romney: Mitt era un tipo listísimo incapaz de sonar como un ser humano, mientras que Rubio es un robot carismático que se pierde fuera de su zona de seguridad.

El sábado, en el debate presidencial, Rubio fue por primera vez el centro de las críticas de otros candidatos. Todos los republicanos del ala más o menos centrista del partido (Jeb!, Kasich y Christie) saben que New Hampshire es su última oportunidad: si Rubio queda segundo de forma convincente, se les secará la financiación, con el establishment volcándose en Rubio como la última esperanza anti-Trump. En el debate los tres tuvieron un pacto tácito de no agresión entre ellos, mientras se lanzaban a atizar a Rubio cada vez que tenían oportunidad. Chris Christie fue el que tomó la delantera, y forzó un error de los que pueden hacer daño.

El intercambio fue un poco absurdo. Los moderadores pidieron a Rubio que respondiera a la crítica de Christie acusándole de falta de experiencia y de ser un candidato que sólo repite el mismo discurso constantemente. Lo que sucedió fue esto:

Rubio primero contesta con un par de generalidades, para después decir que “no nos engañemos: Obama sabe exactamente lo que está haciendo que es cambiar América”. Christie, demostrando tanta mala leche como reflejos, le interrumpe, insistiendo que eso es algo que Rubio repite constantemente.

¿La respuesta de Rubio? En vez de improvisar, dice la misma frase, exactamente igual, sin cambiar una coma. Tres. Veces.

Es una pifia grave. Primero, porque el intercambio es horroroso para los que están viendo el debate, y segundo, y más importante, porque refuerza una idea negativa de Rubio que todo el mundo tenía pero que sus extrañas respuestas parecen confirmar. El chiste era que Marco Rubio es un robot. El “cuelgue” durante el debate hace que las bromas ahora no parezcan ya tan superficiales, y ahora todos los periodistas andan obsesionados con buscar nuevos ejemplos de fallos del sistema.  Rubiobot se ha convertido en poco menos que en su apodo oficial.

¿Afectará todo este ruido mediático en los dos días anteriores a las votaciones el resultado final? Es difícil decirlo. Los sondeos daban el viernes un 15-16% a Rubio, sacando distancia al pelotón de Jeb, Christie y Kasich que rondaban el 8-10% junto con Ted Cruz. Los pocos sondeos de última hora señalan una ligera pérdida de apoyo al senador de Florida; cualquier cosa que no sea un claro segundo puesto será visto como la confirmación de que Rubio-bot tiene problemas de software y no merece la confianza ciega del establishment. Si el resultado, sin embargo, es bueno, la pifia será olvidada rápidamente y tendremos la carrera (medio) prevista entre Trump, Cruz y Rubio, al menos hasta Carolina del Sur y Nevada.

Si todo esto parece una especie de paranoia mediática absurda, no andáis demasiado equivocados. Empezando por el hecho que Rubio es en realidad un tipo bastante ágil y despierto en campaña (que no encaja bien los golpes, pero no es un robot), esta clase de tempestades no tienen mucho que ver con un proceso electoral medio decente. Es lo que sucede, me temo, cuando tenemos en unas elecciones varios candidatos con agendas políticas muy parecidas (Christie, Bush, Rubio y Kasich son políticamente muy similares) y votantes escogiendo no según ideología, sino según quién será el mejor candidato para unas generales. Hasta que las facciones dentro del GOP no se consolidan en 3-4 candidatos los apoyos son muy inestables, y dependen muchísimo de la presencia mediática de los participantes y cómo se está hablando de ellos. Una vez tengamos los 2-3 candidatos finales, la demografía y la composición del electorado en cada estado se convierte en el verdadero motor de las primarias. Hasta entonces, las polémicas absurdas van a estar al orden del día.

Lo mejor de todo es que esta noche despejaremos dudas. Va a ser divertido.


9 comentarios

  1. EB dice:

    Roger,

    Los últimos días han sido muy divertidos por el show de los viejos demócratas. Ya causan risa con su sola presencia, gritándose por quién es más progresista, si el viejo o la vieja, y para peor el tercer viejo hablando de sexo. Sí, ya se que este show difícilmente cambie la designación de la vieja como candidata del Partido, pero no se puede ignorar que su suciedad está siendo expuesta –no toda, pero quizás lo suficiente para que se caiga antes de julio.

    No me sorprende que usted ignore ese show, se centre en los republicanos para recordarnos que son monstruos, y que también ignore que la caída de Hillary podría activar la entrada de Bloomberg. Ya que se han conocido encuestas nuevas a nivel nacional por lo menos podría haber intentado hacer referencia a ellas.

    • Jacobo dice:

      EB, no te cansas de trollear todos los artículos de Roger sobre las primarias. Me parece perfecto que tengas, o por lo menos lo parece, simpatía por el GOP, pero no entiendo esa obsesión sobre lo que escribe Roger. No creo que las elecciones estadounidenses vayan a decantarse hacia uno u otro lado por las apreciaciones de Roger.
      Esto es un blog en el que los colaboradores escriben sobre lo que consideran oportuno. Entiendo que quieras rebatir los análisis de Roger sobre el GOP, pero atizarle una y otra vez por no analizar o tratar lo que sucede en el partido democrata…huele a obsesión.

      • Miguel dice:

        Lo más gracioso es lo mucho que madruga. Debe pasarse el dia agazapado en este blog esperando a que Roger escriba algo.

      • Alatriste dice:

        Vamos, Jacobo, eso que dices de que EB trolea los artículos de Roger sobre primarias… bueno, no puede aceptarse, es falso de toda falsedad y deberías saberlo de sobras ¡También trolea los que hablan de otros temas!

        🙂

  2. Pescador dice:

    Y en un ,dos, tres…se presenta Alex y ya tenemos un secuestro de hilo de los de manual

    • Alex N. dice:

      No hay cosa más linda que sentirse extrañado… ¡Gracias por el recuerdo! Pero por suerte afuera hace un día de novela que no merece desperdiciarse. ¿No creerán que lo único importante en la vida es escribir comentarios?

      • Roger Senserrich dice:

        ¿Afuera?¿Eso que es? ¿Tiene internet?

        • Alex N. dice:

          El adminiculo con el cual ingreso a internet lo tengo instalado “dentro” de mi casa. Ergo, “afuera” es el exterior de mi vivienda. Tengo otro aparatito portátil por si quiero ingresar a internet desde el exterior. Pero no me dan las “pelucas” para usarlo en cosas que no sean importantes. Caspisce???

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