Internacional

Primary Colors (XVI): los cuatro ganadores de Iowa

2 Feb, 2016 - - @egocrata

Lo bonito de las primarias en Estados Unidos es que hay días que todos ganan. En los caucus de ayer en Iowa, hasta cuatro candidatos declararon victoria, dos en cada partido. Paradojas del complejo sistema de primarias, el político que ganó en votos no es necesariamente el que ha salido más reforzado. Veamos por qué.

El empate demócrata:

Podéis ignorar los resultados finales: Sanders y Clinton empataron. En una de esas irritantes costumbres del sistema de caucus, el partido demócrata en Iowa no da como resultado final cuántos votos sacó cada candidato, sino cuántos delegados obtuvieron. Debido a las vaguedades de los distritos de caucus, esta cifra tiene una relación aceptable pero no exacta con el número de votos reales. Todo apunta que Clinton y Sanders estarán a 4-8 delegados de distancia de un total de casi 1400, así que es un empate.

Esto ha hecho que los dos hayan salido a dar un discurso de victoria sin poder decir que han ganado, y que, a efectos prácticos, no haya cambiado gran cosa en la nominación. Sanders ha hecho un trabajo colosal en Iowa y empatar con Hillary Clinton tiene un mérito extraordinario, pero el buen resultado no debe hacernos olvidar que hablamos de un estado que le favorecía bastante. Primero, es muy blanco (Clinton tiene más apoyo con minorías), segundo es un caucus, que favorece al candidato con votantes más entusiastas, y tercero no parece haber atraído a gente fuera de su coalición “natural” de jóvenes blancos.

La semana que viene, todo el mundo da por descontado que Sanders ganará en New Hampshire (blanco, y al lado de Vermont), así que no moverá votantes. Después vienen Carolina del Sur, Nevada y el supermartes en el sur, y ahí Clinton probablemente cerrará la campaña.

¿Quiere decir que Bernie no puede ganar? Obviamente, no. Clinton puede cometer algún error monumental, tener un momento Rick Perry en el próximo debate o algo peor. Pero la realidad es que Sanders sigue necesitando un milagro; por mucho que su resultado en Iowa sea fantástico, nada que no fuera un desastre completo de Clinton (como sucedió el 2008, cuando quedó tercera) aumentaba su probabilidad de victoria de forma significativa. Aún no.

Los caucus de Iowa, por cierto, han dado por acabada la campaña de Martin O’Malley. No ha llegado a un 1% del voto.

La limpieza republicana:

Las primarias realmente interesantes siguen siendo las del partido republicano. Para empezar, el partido tiene la decencia de contar votos, así que podemos hablar de porcentajes con una precisión razonable. Segundo, aunque el resultado aclara algo el panorama, aún estamos muy lejos de poder coronar a un favorito. Tercero, al menos los resultados son lo suficiente claros como para reducir el número de candidatos viables a tres.

Empezaremos por el ganador “real”, Ted Cruz, con un 28% del voto. El resultado es una sorpresa: las encuestas, hasta el último momento, daban como ganador a Trump, que ha quedado segundo con un 24%.

Aunque es temprano para decir exactamente qué ha sucedido, las encuestas a pie de urna (aprended, medios españoles) dan algunas pistas. Trump ha perdido el voto joven y el voto más conservador (sí, Trump es el candidato de los moderados);  Cruz le ha barrido con los evangélicos. La teoría más repetida es que la campaña de Cruz estaba mejor organizada, con expertos en movilización electoral competentes, amplia infraestructura para sacar gente a votar y muchos más voluntarios. Trump, por lo que decía casi todo el mundo, tenía mucho menos personal sobre el terreno en un estado donde votar requiere un esfuerzo considerable. Eso, sumado a su extraña decisión de no acudir al último debate la semana pasada han acabado por dar la ventaja a Cruz.

Lo que realmente ha roto con todas las expectativas ha sido el fantástico resultado de Marco Rubio, que ha quedado tercero con un 23%.  En el extraño universo de las primarias americanas, es casi tan importante ganar elecciones como sacar un resultado inesperadamente positivo, y Rubio ha hecho precisamente eso.

Esto va a tener algunos efectos curiosos. Primero, el establishment republicano quizás ha encontrado al fin su paladín para consolidar el voto no-outsider / cuerdo. Todos los candidatos “moderados” (es un decir – el centro del partido está en un sitio bien extraño) excepto Rubio se han pegado un morrazo de impresión en Iowa, con Jeb Bush estampándose con un miserable 4% tras gastarse una millonada en publicidad. El entusiasmo de los comentaristas de Fox News ayer era palpable, ahora que por fin tienen a alguien creíble para oponerse a Trump. Segundo, el efecto sorpresa hará que Rubio reciba mucha más atención mediática en los siete días que quedan hasta New Hampshire, probablemente reforzando su candidatura.

¿Quiere decir esto que Rubio va camino de la nominación? Aún es temprano para decirlo. Para empezar, Trump quizás ha sacado un resultado -relativamente- mediocre en Iowa, pero va muy por delante en las encuestas en New Hampshire, un estado que le es mucho más favorable. Iowa es un lugar relativamente extraño donde participar es difícil, el electorado está lleno de evangélicos y tener acento de Queens suena un poco extraño. En Nueva Inglaterra, con menos voto religioso y más voto económico, Trump será mucho más competitivo con Ted Cruz. Segundo, Rubio tenía una organización sobre el terreno muy potente en Iowa, pero en New Hampshire lo tendrá más complicado. Hay un montón de candidatos (Christie, Kasich y en menor medida Bush) apostando por sacar un buen resultado en ese estado, así que sacar un segundo o tercero por sorpresa será complicado. Tercero, Rubio hasta ahora apenas se ha llevado galletas. Aparte de Jeb Bush, que parece tenerle manía, nadie le ha atacado demasiado. En los estados del sur, donde sus inconsistencias sobre inmigración serán un problema mayor, Trump puede hacerle daño.

Por encima de todo, el problema de Rubio es que es posible que simplemente no haya suficientes votos pro-establishment para ganar.  Trump, Cruz y Carson, los tres candidatos outsider, suman más del 60% de los votos. Es posible que un porcentaje de votantes de Trump sean moderados disfrazados, pero me extrañaría bastante. Veremos qué sucede en New Hampshire  y sobre todo Carolina del Sur, donde la batalla será entre Cruz y Trump.

Dos notas finales sobre el GOP. Mike Huckabee, ganador en Iowa el 2008, ha anunciado que deja la campaña tras no pasar del 1%. De momento es el único que ha caido; espero que Santorum y Fiorina le sigan pronto. Jeb Bush irá a morir en New Hampshire, junto con Christie y Kasich. Aún así, el resultado más incomprensible ayer sigue siendo el 9% de Ben Carson. Para un tipo que tiene problemas obvios dando respuestas coherentes a la pregunta más obvia en los debates del GOP y que está en esto para vender libros, que un 9% de republicanos le siga votando me parece demencial.

Un poco de perspectiva y notas finales:

  • Los caucus republicanos ha superado el récord de participación. Como referencia, Ted Cruz ha ganado con apenas 51.ooo votos, en un estado con 3,1 millones de habitantes. Es decir, menos del 2% de la población del estado.
  • Iowa es un predictor horrendo de candidatos presidenciales republicanos – Santorum y Huckabee fueron los dos últimos.
  • Los caucus aciertan con los demócratas un poco más a menudo, cosa que hace del empate algo cargante.
  • Marco Rubio es de lejos el candidato que más temen los demócratas. La alegría poco disimulada de la intelligentsia conservadora es justificada.
  • Hillary Clinton, con todo el dinero que gasta en consultores, está haciendo una campaña floja. Es mucho mejor político que su campaña. Por un motivo que se me escapa, insisten en que haga discursos chillones, cuando es mucho más efectiva en debates cuando habla como un ser humano. Sigue sin generar confianza.
  • El resultado de Trump demuestra que no basta tener buenos instintos como troll; hay veces que tener profesionales en tu campaña ayuda.
  • Los cuatro ganadores de Iowa: judio de Brooklyn, mujer, canadiense-cubano, cubano. Mala noche para los WASP.

New Hampshire vota el martes que viene. Debate Sanders-Clinton el jueves. Nos vamos a divertir.